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jueves, 1 de octubre de 2015

...y nuestro corazón no deja de latir


Un sábado.

Eran las cuatro de la mañana cuando pusimos el DVD de The Hives en concierto. Llevábamos varias horas de conciertos y documentales. The New York Dolls. Neil Young. The Pogues. Ramones. Aun quedaba como una botella entera de Black Cock y habían botellas vacías en la cocina, algunas de hoy, otras de sesiones anteriores.

Esteban vivía con su hermana menor en San Pedro; ella estudia cerca, en la U. Adrián no paraba de reírse, ni Esteban. Se reían bastante duro. Nadie salió a callarnos. La hermana, por lo tanto, no estaba. Éramos sólo nosotros tres.

Viendo el docu de Ramones es imposible no llorar en las escenas finales de Dee Dee. Por más que también guardamos luto por Joey, que era un genio, era Dee Dee el que siempre nos golpeaba más duro. Algo en lo trágico de Dee Dee -su vida desperdiciada, su talento inconstante que iba y venía, sus pésimas decisiones, su incapacidad de paz, de freno, de reflexión- nos hablaba. Llorar a Dee Dee era llorarnos.

En algún momento fue lo suficientemente temprano para sentir que era seguro irnos caminando hacia la calle principal. Seis de la mañana. Saqué mi cámara Polaroid y nos tomé una foto a Adrián y a mí siendo iluminados por el sol de la mañana después de no dormir nada y tomarnos todo.

No sé aún de qué estábamos huyendo los tres, qué nos impulsó a querer borrarnos de esa manera, pero ahí estábamos, anulados y exhaustos, oyendo a los pájaros y a los pericos en los árboles de la UCR, rompiendo la más sagrada de las reglas: dejarse atrapar por el Sol. No era la primera ni la única que vez que iba a pasar.

Nos despedimos cuando apareció el primer taxi. Adrián iba para Paso Ancho, yo para Santa Marta. Fue una buena noche, de esas que años después aún recuerdo con gran cariño. Quedamos en vernos luego, para lograr intentar otra noche así de memorable, lo cual era poco probable o casi imposible. No importaba. Lo que hacíamos era perseguir esa posibilidad una y otra vez, sin relevancia alguna sobre si era una meta sensata.

Un viernes, más de un año antes de ese sábado.

La noche que conocí a Siki estábamos fuera de Tribal, cervezas en mano. Estábamos observando el rótulo de neón de Johnny Walker que adorna el techo del Cuartel, que tiene la figurita de Don Johnny caminando. Nos dimos a la tarea de calcular cuánto caminaba Johnny por noche. De alguna forma Esteban y Adrián predijeron que eso sucedería cuando Siki y yo nos conociéramos.

Siki es la contraparte de Esteban desde que estaban chiquillos, el elemento que trae balance a su vida, en cambio Adrián es el amplificador de todo lo que Esteban es. Adrián es un detonante, un instigador, en la química interior de Esteban. Ellos tienen toda la vida de conocerse y tienen sus dinámicas cuidadosamente establecidas. En cambio yo acabo de llegar a la fiesta, pero nunca me hacen sentir así. Desde el primer momento fue como si hubiese crecido con ellos y luego desaparecido unos años. Pero ahora estaba de regreso, ahora estaba en casa. Como un viejo amigo que volvía, todas las historias esperando mi llegada..

La noche que conocí a Siki fue igual, me trató como si reconociera en mí a varias personas que jamás volvería a ver y que extrañaba profundamente, con un cruce entre felicidad y tristeza. Había un lugar ya reservado para mí en su vida, guardado para mi regreso. Creo que Adrián y Esteban lo sospechaban y por eso celebraron tanto nuestro encuentro (¿re-encuentro?), aunque jamás de forma consciente, si no más bien como de forma mágica, intuitiva.

Hay secciones enteras de calendarios que unidas cuentan una historia. Épocas. De las más importantes en mi vida fue cuando conocí a Adrián, Esteban y Siki.

Un domingo, poco después de ese viernes.

Seka tocaba en el Acá Bar al lado de Sand, y en Planet Mall, en el último piso del Mall San Pedro, la misma tarde. Yo trabajaba los domingos de tres de la tarde a once de la noche, pero un par de cervezas después decidí que podían sin mí por ese día y decidí fingir una lesión, como bien me ha enseñado el fútbol. Nos habíamos despedido unas horas antes en la madrugada después de la noche anterior en la California y nos reencontramos a medio día por la Fuente de la Hispanidad. Llevábamos la fiesta viva desde la noche anterior.

Seka era la banda de Siki y Esteban desde adolescentes. Adrián tocaba con ellos desde hacía varios años, nunca de forma oficial, pero sí de manera casi permanente. Tocaba en los discos, diseñaba artes de los discos y los afiches, pero no tomaba crédito. Esa tarde nos esperaban dos maratónicas de punk, una frente a otra. El día estaba soleado y despejado.

Seka estaba cambiando. Pasaron todo el año anterior tocando versiones acústicas de su repertorio histórico y ahora estaban regresando a su set eléctrico con una visión distinta. El concierto en Planet Mall era una gran festival de ska, y Seka tenía joyas de ska en su set. Entré gratis al concierto haciéndome pasar por un músico más de la banda, con la guitarra de Esteban al hombro.

Seka se sube al escenario y toca veinte minutos de punk furioso sin hacer pausa alguna ni hablarle al público. Nada de ska. Nada de concesiones. Adrián estaba usando una máscara de lucha libre mexicana, tratando de mantener su anonimato. La gente estaba entre maravillada y perpleja. Yo estaba orgulloso y los veía infinitos, lo veía inmensos.

Un sábado cualquiera, cerca de ese primer sábado.

La rutina semanal. Estamos sentados en la acera frente a Tribal. No queda nadie en la calle. Adrián. Esteban. Yo. Tenemos vasos plásticos llenos de Johnny rojo, del zarpe que pedimos a las dos de la mañana cuando cerró el bar hace como una hora. Los pedimos dobles y siempre nos los sirven triples, sin cobrarnos más. Cucho sale exhausto de trabajar toda la noche, se desploma al lado de nosotros y se duerme recostado al poste mientras nosotros seguimos hablando y sus socios limpian el bar. Pasadas las cuatro es hora de partir.

Caminamos cien metros, pasamos frente al Magaly hasta la esquina que queda en Avenida Central. Dejamos pasar decenas de taxis hasta que por fin el cielo pasa de azul oscuro a un tono parecido al cobalto. Es hora de partir. Repetimos este ritual unas cien veces a través de años mágicos en que nuestras vidas se sentían como callejones sin salida.

Aun no logro entender exactamente de qué estábamos huyendo, pero si logro recordar en mis mejores días con qué estábamos soñando.

Un viernes de tantos.

Tengo los viernes libres. Adrián llega a casa antes que anochezca, como a las cinco de la tarde. Sacamos discos y nos sentamos a escuchar atentos. Adrián tiene un six-pack y una pacha de guaro que usa para potenciar el impacto. Tengo un six de Pilsen y unos discos nuevos. Cuando son las nueve de la noche ya no queda cerveza y es hora de irnos hacia Tribal.

Me cuenta que ha estado escribiendo canciones. No las electrónicas con samples de películas mexicanas que me pone a escuchar con sus audífonos usualmente, si no otras canciones más delicadas, que hablan de cosas que nunca mencionamos en voz alta.

Hacemos, sin saberlo, inventario de todos nuestras metas sin cumplir. El primer repaso de la noche. El segundo será con Esteban cuando aparezca. A veces me pongo triste y le hablo de mi papá, que tengo varios años de no ver. Él a veces se pone feliz y me habla de su abuelo. Luego llega Esteban, que cuando está feliz está feliz y cuando está triste está feliz. Siki dice que Esteban es así, que a veces prefiere confundir la tristeza con hambre o la soledad con frío.

A pesar de estos malos hábitos y rituales de extinción, nos cuidamos entre nosotros. Creo, de hecho, que nadie me cuida como ellos ni percibe tan claramente lo aislado que estoy. Sólo me siento acompañado cuando estamos hablando de cosas maravillosas que nos hacen sentir lo mismo, sin nunca señalar que es como nos hacemos sentir entre nosotros.

Los otros viernes, mucho después.

No siempre puedo estar presente en los ensayos. A veces llego con Adrián y Esteban el viernes y nos vamos hasta el domingo en la noche. Entre todos cocinamos y compramos cosas. Entre todos molestamos a Esteban que pasa coqueteando con muchachas desde la computadora de Siki.

Los fines de semana se han convertido en maratones que dejan bolsas llenas de latas vacías. El viernes en la noche salimos a Tribal, luego ensayo de Seka en la casa de Siki el sábado en la tarde, luego Tribal otra vez, luego ensayo en la casa de Siki de nuevo, pero esta vez de las canciones de Adrián. Hay como seis, todas giran alrededor de lo mismo. No hay nombre para la banda, ni una fecha de lanzamiento. Sólo están las canciones y un puñado de covers que nos provocan sensaciones parecidas. Soy la única persona que no toca un instrumento, pero creo que soy el que mejor memoria tiene y el único que se está preguntando ¿qué significa todo esto?

Una noche especial.

Debuta Continental en la Calle 15. Esteban dice esa noche que es el comienzo de una nueva era, inspirado en una conversación que tuvimos al respecto unas noches antes. Lo que no tomé en cuenta es que cuando una era nace es porque otra se acaba. San José intentó matarnos y no pudo, pero la amamos igual. Pensamos en algún momento que Continental era la culminación de nuestros peores instintos, el gran botón rojo que finalmente soltaría una bomba atómica sobre nuestras vidas, arrasando con todo, pero no fue así.

Continental fue nuestro gran triunfo, el momento en que logramos no quebrarnos y construir algo con nuestras historias. Fue el momento en que -gracias a ellos- dejé de odiarme lo suficiente para imaginar opciones, para sentir que merecía algo mejor de lo que me daba mi mismo. Continental fue eso, fue la primera escalera fuera del foso. Nunca más como grupo, como familia, como unidad, estaríamos tan comprometidos con nuestra anulación. Las nubes empezaban a partirse.

Esa noche lloré un poco. También en los otros conciertos, usualmente cantando algo. Creo que no era el único, alguna vez los vi limpiarse la cara. Muchas veces escondimos nuestro dolor entre la multitud y las luces, pero ahora escondemos nuestro triunfo.

Epílogo: un jueves cualquiera.

Hace muchos años en uno de los primeros conciertos Adrián presentó una pieza del repertorio con una breve introducción. Se llamaba “Todo Nos Pertenece” en honor a Kerouac, comentó que estaba inspirada en noches sentado en la acera frente a Tribal conmigo y con Esteban. Unos meses después cerraron Tribal. Luego se separó la banda por primera vez y tomamos algo de distancia. Ordenamos nuestros asuntos, avanzamos hacia cosas que siempre quisimos. Nos dejamos de hacer tanto daño y optamos por estar despiertos.

Luego la banda se reformó, pero ya no era lo mismo, no sonaba igual. Aunque la belleza estaba intacta y la honestidad se mantenía cruda, estábamos en otro momento. Estábamos creciendo a pasos agigantados y ellos creativamente no podían sincronizarse en medio de tanto cambio, de tanta transformación. La canción desapareció del repertorio. La banda se fragmenta de nuevo.

Hace cinco años, tras un marcado silencio, Continental hizo una tregua el tiempo necesario para sacar un disco cuatro años después de grabado. Están todas las canciones de la banda, menos esa. Acto seguido grabaron una canción completamente diferente usando ese nombre, sobre otra gente en otros lugares. Inmediatamente después Continental se separó de forma definitiva.

Después de eso nos vimos como en sub-unidades durante un tiempo, en pequeñas dosis controladas, nunca coincidiendo todos.

Pero el tiempo pasa, seguimos creciendo y ya no queremos extrañarnos tanto.

f.

Esta mañana Golondrina Records lanzó de forma digital la grabación original de Todo Nos Pertenece, realizada por Leo León en los studios de Radio U en el 2006. Pueden escucharla acá.

jueves, 7 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Monte


Monte es Adrián Poveda, Franco Valenciano y Pablo Rojas. El primero es conocido por una seguidilla de bandas legendarias donde militó durante su juventud: Mod-Ska, UFO, Seka, Continental, Detectives Salvajes, todas dejando huella y marcando una época. El segundo es un genio (¡en serio!) en sus años formativos: Zópilot, Robertas, Monte... todo esto la antesala a una obra maestra, un fuerte olor a ozono antes de caer la tormenta fulminante con la que acaba el mundo. El tercero es la cara de una de las bandas más aclamadas e influyentes en recientes años: los Florian Droids, aunque algunos lo recuerdan por Noitom Pots o por la que vez lució un mohawk mientras tocaba en Calle Dolores (tocar en Calle es requisito para cualquier músico cartago que se respete).

Monte es una banda. Eso es indiscutible. Hay química y camaradería. Hay respeto y hay complicidad. Monte es una banda. Un ente vivo e inseparable.


La semilla de Monte, en cambio, fue un individuo, fue Adrián. Cuando Louie Imbach -su socio creativo de muchos años- implota, sus dos bandas con él tienen destinos fatales: Detectives Salvajes queda totalmente deshecha y Continental resulta mortalmente herida, pero ocupa resolver algunos pendientes antes de partir hacia donde sea que van las buenas bandas al morir. Detectives se gestó y murió en la 232: Casa del Árbol, un proyecto de gestión cultural -adelantado a su tiempo- que montamos entre algunos amigos, entre ellos Max Ortuño, Siki Imbach, Louie y Adrián. En ese espacio se grabó el Adiós Futuro de Seka, el Cairos Papasquiaro de Detectives y el segundo disco de Demorama -actualmente inédito- que incluye los bajos de nuestro querido Juan Velasco, terminados de grabar unos días antes de partir hacia donde sea que van los buenos amigos al morir.


Continental siempre fue una banda volátil -cosa que se reflejaba en sus impresionantes conciertos-, una mezcla violenta plagada por una inconstancia trágica que la convirtió en la ballena blanca del alternativo costarricense, y el colapso de Detectives -después de una existencia breve y meteórica- dejó claro que se ocupa romper el ciclo e intentar algo diferente, algo estable. Adrián busca un socio nuevo, alguien que ancle su explosividad creativa y canalice su pasión intensa en vez de potenciar ambas. El opuesto casi matemático de Louie era Stefano Giustiniani, baterista de una banda llamada Paprika. Conocido como Teto, Stefano es un músico preciso y poderoso. Adrián no quiere retomar Detectives, si no crear algo limpio, fresco. Los ensayos arrancan con gran urgencia en la Casa del Árbol, motivados por la escena que está naciendo a unas cuadras de distancia alrededor del Lobo Estepario en el 2010. Una lección sencilla: a la vida no hay que aguantarle ni mierda.

El debut de Monte fue efectivamente en el Lobo, durante la era dorada de la generación Sí San José. De inmediato graban su disco debut en los estudios de Autómata. El disco sale un Septiembre lluvioso, en la misma semana que muere nuestro querido Mike Cuevas -personaje esencial de la vida nocturna y artística capitalina- y su sonido nos consoló y abrazó. El disco provocó el deleite absoluto de la escena alternativa, y causó confusión y perplejidad en la audiencia rockera tradicional que no entendía la mezcla, la composición ni la estética. Poco después, al empezar a consolidarse Monte, Teto tiene que irse del país ante una oportunidad profesional imposible de dejar pasar. Al mismo tiempo Continental entra en su recta final, un paciente en estado terminal.


Esta vez hay algo diferente: la partida de Teto se da en armonía, dejando a Monte repleto de energía positiva y hermosa. Monte debe continuar, no hay necesidad de quemar todo y empezar de nuevo. Hay una semilla de amor y empatía que echó raíz y que debe seguirse alimentando. Entra Franco -quien, subrayo, es un genio- y nace Monte como lo conocemos en la actualidad, con la bendición incondicional de Teto.

Hay un documento que captura este momento de transición. Adrián, Daniel Ortuño (Los Waldners, Alta Costura) y otro puñado de suicidas ilusos de la escena alternativa se lanzan a grabar un disco juntos, un muestrario generacional, una fotografía de nuestras vidas: Sí San José. En ese disco se graban las dos últimas canciones de Continental, sirviendo como epitafio y despedida de una era. Ahí mismo se graban las dos primeras canciones del Monte conformado por Adrián y Franco. Principios y fines, los ciclos de la vida, una moneda en el aire con sus dos caras alternando.


Esta versión tarda un rato en asentarse, pero una vez que lo hace su sonido es bestial. Crece en reconocimiento y recibe cariño de los lugares más inesperados: el poeta Luis Chaves les pide tocar en la presentación de uno de sus libros, la cineasta Paz Fábrega les hace un video inolvidable, el músico español Fajardo les propone hacer un disco conjunto. Con mucho esfuerzo se financian una mini-gira por España donde expanden sus ideas de lo posible. En Costa Rica tocan en un lote baldío y convocan a un grupo de voluntarios para cortar el césped y pintar los muros a su alrededor. Tocan acústicos en fuentes de parques públicos. Se convierten en una parte indispensable de nuestra ciudad, la celebran en sus canciones, la inmortalizan en un video. También sacan el tiempo para apoyar y aconsejar a las bandas emergentes, y para ayudar a crear espacios nuevos para la escena musical.


Hace poco Monte decidió grabar un segundo disco, esta vez en los estudios Lúcuma de los Florian Droids, dirigido por el tecladista Jorge Guri. Esperando salir solamente con un disco, terminan saliendo con un integrante nuevo. Algo así como un embarazo inesperado que cambia la vida para bien. Así entra Pablo, de forma nada dramática y muy confortable, un eslabón más en una cadena de amor que poco a poco nos va conectando. Poco después se suben los tres a un avión y se van a México, invitados por el Festival NRMAL. Regresan con la panza llena de tacos y con un mini-documental de su tiempo allá.


Ocupo que entiendan que ninguna de estas cosas es fácil. Se requiere energía, compromiso y una tenacidad impresionante para concretar sueños de este tipo. Monte es una banda. Monte es el presente de Adrián y Franco y Pablo, pero también creo que Monte es el futuro del rock nacional, si ustedes quieren poner atención y escuchar las lecciones que están tratando de enseñarles. El talento sobra en esta ciudad, pero no la tenacidad y mucho menos el compromiso. Para llegar lejos se ocupa una ética laboral infatigable y una generosidad profunda. Se ocupa amor. Se ocupa creer en la gente y creer en lo que se hace. Se ocupa no aguantarle ni mierda a la vida.

Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)

Monte en bandcamp.
Monte en soundcloud.


miércoles, 22 de abril de 2015

Perra Pop Presenta: Adrián Poveda



Reconocido por su ambicioso trabajo con Monte -banda emblema de la movida Sí San José-, que lo ha llevado hasta a España y México, y a recibir la bendición de blogs musicales internacionales, la extensa carrera de Poveda dentro de la escena musical capitalina tiene raíces profundas.

Nativo de los barrios del sur de la capital (específicamente Paso Ancho), debutó en 1996 con ModSka -banda indispensable de la era dorada del ska-punk costarricense- y poco después formó parte de la alineación clásica de UFO, en los mismos años en que nace la productora Vieja Escuela. Al mismo tiempo tocaba con Seka en escenarios y en el estudio -de forma anónima y algo misteriosa- gracias a su amistad cercana con la banda y su amor compartido por el folk y el rocanrol.

Esta sensibilidad compartida y un deseo de una dirección nueva lo llevaron a formar Continental con miembros de Seka. La profunda huella que dejó Continental -gracias a sus letras generacionales y sus presentaciones míticas- en la escena musical alternativa es difícil de calcular y no pienso ni intentarlo en un espacio tan reducido. Luego otra transformación, nace Detectives Salvajes con un sonido moderno, minimalista y repleto de distorsión, pero la obra quedará inconclusa.

Monte ha superado cualquier expectativa sembrada por los proyectos anteriores de Poveda y su reputación y audiencia crecen como la espuma. Actualmente barajan invitaciones a más festivales internacionales, mientras se concentran en sacar un segundo disco.

ModSka - Hermanos (1998)
UFO -  En la mira del mismo cañon (2003)
Seka - Sesiones Acústicas (2004)
Seka - Folklore para un Nuevo Mundo (2006)
Detectives Salvajes - Cairos Papasquiaro (2009)
Continental - Adiós (2010)
Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)

UFO en bandcamp.
Seka en bandcamp.
Continental en bandcamp.
Detectives Salvajes en bandcamp.
Monte en bandcamp.
Monte en soundcloud.
Sí San José en bandcamp.


Perra Pop Presenta: Esteban Rodríguez Zamora



Con una guitarra en la mano desde los 10 años, el turrialbeño debutó con Dulcinea -su primera banda- en la legendaria Rana (The Horny Toad) en Marzo de 1995, cerca de su cumpleaños número dieciocho. Dulcinea se convirtió en Seka en Mayo de 1996 y el resto es historia. Un cuerpo de trabajo construido a través de viente años y una obra que habla por si sola es su única carta de presentación necesaria.

Un pie dentro de la capital y el otro firmemente plantado en el escenario rural que lo vio nacer, Esteban contó con la bendición de tener una familia musical y un padre folclorista. Este choque entre el concreto y los zacatales, entre el rock y el folclor, y entre lo urbano y lo rural tiñen toda su obra, son el núcleo contradictorio que lo alimenta y donde se forja su estado permanente de outsider sin importar donde esté.

A pesar de sus dos décadas de trabajo continuo e ininterrumpido con Seka -algo verdaderamente digno de admiración-, Esteban ha participado en distintos proyectos que han alimentado y nutrido su repertorio: Continental, Colegialas Asesinas, Los Merlot... cada uno apelando a un lado diferente de su creatividad y al mismo tiempo trayendo influencias frescas a su primer amor, que sigue mutando y transformándose, manteniéndose vigente y activo.

Actualmente atravesando grandes cambios en su vida privada, Esteban se mantiene infatigable y fértil, trazando con su obra un camino digno de seguir por las siguiente generaciones. Para este año prepara con Seka un esperadísimo disco nuevo y al mismo tiempo afina lo que será el debut de su nuevo proyecto, Juvenal.

Seka - América Va (2000)
Seka - Cantar Opinando (2002)
Seka - Sesiones Acústicas (2004)
Seka - Folklore para un Nuevo Mundo (2006)
Continental - Adiós (2010)
Seka - Adiós Futuro (2010)
Varios - Si, San José (2011)
Seka - Canto Primal vol. 1 (2012)
Seka - Canto Primal vol. 2 (2013)
Seka - El sur aún resiste (2015)

Seka en bandcamp.
Continental en bandcamp.
Sí San José en bandcamp.

Perra Pop Presenta



Bueno, esto ya lleva varios días en redes sociales, pero me parece importante que quede constancia acá también.

Perra Pop Presenta es un ciclo de conciertos curado y producido por Fo Leon, a realizarse todos los jueves en El Lobo Estepario.

Sonido: Es un concierto hecho exclusivamente con backline: amplificadores y una planta de micrófonos para las voces. Algunos serán acústicos, otros serán eléctricos y escandalosos. Los amplificadores los ponen las bandas, la planta de micrófonos corre por cuenta del Lobo Estepario. El sonidista para las primeras fechas es Daniel Ortuño.

Espacio: Es un salón en el segundo piso, que no pasa de 75 personas de capacidad. Está cerrado y cuenta con aire acondicionado para mantenerse fresco y ventilado. La acústica es excelente por esto mismo.

Horario: La hora oficial de arranque es 9pm, con dos bandas por fecha. La primera banda arranca a más tardar las 9:30pm y la segunda a las 10:30pm, puntual y sin excepciones. La prueba de sonido es de 7pm a 8pm, también sin excepciones. Antes de medianoche el público podrá estar camino a sus casas, o empezando su aventura entre los diferentes espacios que ofrece la ciudad.

La idea: aprovechar el espacio y las condiciones para crear un evento íntimo y personal, con un riesgo económico mínimo para las bandas participantes y que impacte positivamente las relaciones público/artista.

La plata: El costo de la entrada para Mayo es de 3mil colones, 500 de los cuales son para la organización para cubrir gastos de publicidad, desgaste del equipo y cualquier otro costo que pueda surgir. Los 2,500 restantes son para las bandas y se divide a la mitad de forma equitativa (1,250 para cada banda por cada persona que entra pagando).



El evento de lanzamiento será con Chepe Esquivel (Solocarne, Savia), Adrián Poveda (Monte, Continental) y Esteban Rodríguez (Seka, Juvenal) tocando un set acústico este jueves 23 de Abril. Esa misma noche se anunciará el cartel para el mes de Mayo, con las ocho bandas para las cuatro fechas confirmadas.

Nos vemos,

f.