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jueves, 1 de octubre de 2015
...y nuestro corazón no deja de latir
Un sábado.
Eran las cuatro de la mañana cuando pusimos el DVD de The Hives en concierto. Llevábamos varias horas de conciertos y documentales. The New York Dolls. Neil Young. The Pogues. Ramones. Aun quedaba como una botella entera de Black Cock y habían botellas vacías en la cocina, algunas de hoy, otras de sesiones anteriores.
Esteban vivía con su hermana menor en San Pedro; ella estudia cerca, en la U. Adrián no paraba de reírse, ni Esteban. Se reían bastante duro. Nadie salió a callarnos. La hermana, por lo tanto, no estaba. Éramos sólo nosotros tres.
Viendo el docu de Ramones es imposible no llorar en las escenas finales de Dee Dee. Por más que también guardamos luto por Joey, que era un genio, era Dee Dee el que siempre nos golpeaba más duro. Algo en lo trágico de Dee Dee -su vida desperdiciada, su talento inconstante que iba y venía, sus pésimas decisiones, su incapacidad de paz, de freno, de reflexión- nos hablaba. Llorar a Dee Dee era llorarnos.
En algún momento fue lo suficientemente temprano para sentir que era seguro irnos caminando hacia la calle principal. Seis de la mañana. Saqué mi cámara Polaroid y nos tomé una foto a Adrián y a mí siendo iluminados por el sol de la mañana después de no dormir nada y tomarnos todo.
No sé aún de qué estábamos huyendo los tres, qué nos impulsó a querer borrarnos de esa manera, pero ahí estábamos, anulados y exhaustos, oyendo a los pájaros y a los pericos en los árboles de la UCR, rompiendo la más sagrada de las reglas: dejarse atrapar por el Sol. No era la primera ni la única que vez que iba a pasar.
Nos despedimos cuando apareció el primer taxi. Adrián iba para Paso Ancho, yo para Santa Marta. Fue una buena noche, de esas que años después aún recuerdo con gran cariño. Quedamos en vernos luego, para lograr intentar otra noche así de memorable, lo cual era poco probable o casi imposible. No importaba. Lo que hacíamos era perseguir esa posibilidad una y otra vez, sin relevancia alguna sobre si era una meta sensata.
Un viernes, más de un año antes de ese sábado.
La noche que conocí a Siki estábamos fuera de Tribal, cervezas en mano. Estábamos observando el rótulo de neón de Johnny Walker que adorna el techo del Cuartel, que tiene la figurita de Don Johnny caminando. Nos dimos a la tarea de calcular cuánto caminaba Johnny por noche. De alguna forma Esteban y Adrián predijeron que eso sucedería cuando Siki y yo nos conociéramos.
Siki es la contraparte de Esteban desde que estaban chiquillos, el elemento que trae balance a su vida, en cambio Adrián es el amplificador de todo lo que Esteban es. Adrián es un detonante, un instigador, en la química interior de Esteban. Ellos tienen toda la vida de conocerse y tienen sus dinámicas cuidadosamente establecidas. En cambio yo acabo de llegar a la fiesta, pero nunca me hacen sentir así. Desde el primer momento fue como si hubiese crecido con ellos y luego desaparecido unos años. Pero ahora estaba de regreso, ahora estaba en casa. Como un viejo amigo que volvía, todas las historias esperando mi llegada..
La noche que conocí a Siki fue igual, me trató como si reconociera en mí a varias personas que jamás volvería a ver y que extrañaba profundamente, con un cruce entre felicidad y tristeza. Había un lugar ya reservado para mí en su vida, guardado para mi regreso. Creo que Adrián y Esteban lo sospechaban y por eso celebraron tanto nuestro encuentro (¿re-encuentro?), aunque jamás de forma consciente, si no más bien como de forma mágica, intuitiva.
Hay secciones enteras de calendarios que unidas cuentan una historia. Épocas. De las más importantes en mi vida fue cuando conocí a Adrián, Esteban y Siki.
Un domingo, poco después de ese viernes.
Seka tocaba en el Acá Bar al lado de Sand, y en Planet Mall, en el último piso del Mall San Pedro, la misma tarde. Yo trabajaba los domingos de tres de la tarde a once de la noche, pero un par de cervezas después decidí que podían sin mí por ese día y decidí fingir una lesión, como bien me ha enseñado el fútbol. Nos habíamos despedido unas horas antes en la madrugada después de la noche anterior en la California y nos reencontramos a medio día por la Fuente de la Hispanidad. Llevábamos la fiesta viva desde la noche anterior.
Seka era la banda de Siki y Esteban desde adolescentes. Adrián tocaba con ellos desde hacía varios años, nunca de forma oficial, pero sí de manera casi permanente. Tocaba en los discos, diseñaba artes de los discos y los afiches, pero no tomaba crédito. Esa tarde nos esperaban dos maratónicas de punk, una frente a otra. El día estaba soleado y despejado.
Seka estaba cambiando. Pasaron todo el año anterior tocando versiones acústicas de su repertorio histórico y ahora estaban regresando a su set eléctrico con una visión distinta. El concierto en Planet Mall era una gran festival de ska, y Seka tenía joyas de ska en su set. Entré gratis al concierto haciéndome pasar por un músico más de la banda, con la guitarra de Esteban al hombro.
Seka se sube al escenario y toca veinte minutos de punk furioso sin hacer pausa alguna ni hablarle al público. Nada de ska. Nada de concesiones. Adrián estaba usando una máscara de lucha libre mexicana, tratando de mantener su anonimato. La gente estaba entre maravillada y perpleja. Yo estaba orgulloso y los veía infinitos, lo veía inmensos.
Un sábado cualquiera, cerca de ese primer sábado.
La rutina semanal. Estamos sentados en la acera frente a Tribal. No queda nadie en la calle. Adrián. Esteban. Yo. Tenemos vasos plásticos llenos de Johnny rojo, del zarpe que pedimos a las dos de la mañana cuando cerró el bar hace como una hora. Los pedimos dobles y siempre nos los sirven triples, sin cobrarnos más. Cucho sale exhausto de trabajar toda la noche, se desploma al lado de nosotros y se duerme recostado al poste mientras nosotros seguimos hablando y sus socios limpian el bar. Pasadas las cuatro es hora de partir.
Caminamos cien metros, pasamos frente al Magaly hasta la esquina que queda en Avenida Central. Dejamos pasar decenas de taxis hasta que por fin el cielo pasa de azul oscuro a un tono parecido al cobalto. Es hora de partir. Repetimos este ritual unas cien veces a través de años mágicos en que nuestras vidas se sentían como callejones sin salida.
Aun no logro entender exactamente de qué estábamos huyendo, pero si logro recordar en mis mejores días con qué estábamos soñando.
Un viernes de tantos.
Tengo los viernes libres. Adrián llega a casa antes que anochezca, como a las cinco de la tarde. Sacamos discos y nos sentamos a escuchar atentos. Adrián tiene un six-pack y una pacha de guaro que usa para potenciar el impacto. Tengo un six de Pilsen y unos discos nuevos. Cuando son las nueve de la noche ya no queda cerveza y es hora de irnos hacia Tribal.
Me cuenta que ha estado escribiendo canciones. No las electrónicas con samples de películas mexicanas que me pone a escuchar con sus audífonos usualmente, si no otras canciones más delicadas, que hablan de cosas que nunca mencionamos en voz alta.
Hacemos, sin saberlo, inventario de todos nuestras metas sin cumplir. El primer repaso de la noche. El segundo será con Esteban cuando aparezca. A veces me pongo triste y le hablo de mi papá, que tengo varios años de no ver. Él a veces se pone feliz y me habla de su abuelo. Luego llega Esteban, que cuando está feliz está feliz y cuando está triste está feliz. Siki dice que Esteban es así, que a veces prefiere confundir la tristeza con hambre o la soledad con frío.
A pesar de estos malos hábitos y rituales de extinción, nos cuidamos entre nosotros. Creo, de hecho, que nadie me cuida como ellos ni percibe tan claramente lo aislado que estoy. Sólo me siento acompañado cuando estamos hablando de cosas maravillosas que nos hacen sentir lo mismo, sin nunca señalar que es como nos hacemos sentir entre nosotros.
Los otros viernes, mucho después.
No siempre puedo estar presente en los ensayos. A veces llego con Adrián y Esteban el viernes y nos vamos hasta el domingo en la noche. Entre todos cocinamos y compramos cosas. Entre todos molestamos a Esteban que pasa coqueteando con muchachas desde la computadora de Siki.
Los fines de semana se han convertido en maratones que dejan bolsas llenas de latas vacías. El viernes en la noche salimos a Tribal, luego ensayo de Seka en la casa de Siki el sábado en la tarde, luego Tribal otra vez, luego ensayo en la casa de Siki de nuevo, pero esta vez de las canciones de Adrián. Hay como seis, todas giran alrededor de lo mismo. No hay nombre para la banda, ni una fecha de lanzamiento. Sólo están las canciones y un puñado de covers que nos provocan sensaciones parecidas. Soy la única persona que no toca un instrumento, pero creo que soy el que mejor memoria tiene y el único que se está preguntando ¿qué significa todo esto?
Una noche especial.
Debuta Continental en la Calle 15. Esteban dice esa noche que es el comienzo de una nueva era, inspirado en una conversación que tuvimos al respecto unas noches antes. Lo que no tomé en cuenta es que cuando una era nace es porque otra se acaba. San José intentó matarnos y no pudo, pero la amamos igual. Pensamos en algún momento que Continental era la culminación de nuestros peores instintos, el gran botón rojo que finalmente soltaría una bomba atómica sobre nuestras vidas, arrasando con todo, pero no fue así.
Continental fue nuestro gran triunfo, el momento en que logramos no quebrarnos y construir algo con nuestras historias. Fue el momento en que -gracias a ellos- dejé de odiarme lo suficiente para imaginar opciones, para sentir que merecía algo mejor de lo que me daba mi mismo. Continental fue eso, fue la primera escalera fuera del foso. Nunca más como grupo, como familia, como unidad, estaríamos tan comprometidos con nuestra anulación. Las nubes empezaban a partirse.
Esa noche lloré un poco. También en los otros conciertos, usualmente cantando algo. Creo que no era el único, alguna vez los vi limpiarse la cara. Muchas veces escondimos nuestro dolor entre la multitud y las luces, pero ahora escondemos nuestro triunfo.
Epílogo: un jueves cualquiera.
Hace muchos años en uno de los primeros conciertos Adrián presentó una pieza del repertorio con una breve introducción. Se llamaba “Todo Nos Pertenece” en honor a Kerouac, comentó que estaba inspirada en noches sentado en la acera frente a Tribal conmigo y con Esteban. Unos meses después cerraron Tribal. Luego se separó la banda por primera vez y tomamos algo de distancia. Ordenamos nuestros asuntos, avanzamos hacia cosas que siempre quisimos. Nos dejamos de hacer tanto daño y optamos por estar despiertos.
Luego la banda se reformó, pero ya no era lo mismo, no sonaba igual. Aunque la belleza estaba intacta y la honestidad se mantenía cruda, estábamos en otro momento. Estábamos creciendo a pasos agigantados y ellos creativamente no podían sincronizarse en medio de tanto cambio, de tanta transformación. La canción desapareció del repertorio. La banda se fragmenta de nuevo.
Hace cinco años, tras un marcado silencio, Continental hizo una tregua el tiempo necesario para sacar un disco cuatro años después de grabado. Están todas las canciones de la banda, menos esa. Acto seguido grabaron una canción completamente diferente usando ese nombre, sobre otra gente en otros lugares. Inmediatamente después Continental se separó de forma definitiva.
Después de eso nos vimos como en sub-unidades durante un tiempo, en pequeñas dosis controladas, nunca coincidiendo todos.
Pero el tiempo pasa, seguimos creciendo y ya no queremos extrañarnos tanto.
f.
Esta mañana Golondrina Records lanzó de forma digital la grabación original de Todo Nos Pertenece, realizada por Leo León en los studios de Radio U en el 2006. Pueden escucharla acá.
domingo, 12 de julio de 2015
El Otro Mundo, de Monte.
¿Cuánto tarda la selva en recuperar algo? Las casas abandonadas en nuestros barrios ¿cuánto tarda el bosque tropical en reclamar el espacio, el verde en invadir las paredes y manifestarse entre las grietas del pavimento? ¿Cuánto tarda la naturaleza en reclamar los espacios que tratamos de robarle, en nuestra arrogancia y seguridad progresista?
Más importante ¿cómo afecta todo esto nuestro arte? ¿nuestro ímpetu creativo? Apenas robarle tiempo a la ola entrópica, creando burbujas que nos sostengan suspendidos brevemente en el aire antes de ser arrasados de nuevo por el caos.
Monte entró a grabar este disco como dúo y salió hecho un trío. En el camino lanzó el sublime sencillo San José, que acompañado de un video/documento sobre nuestra ciudad, se convirtió en un manifiesto artístico-político de la banda capitalina, un acto de resistencia ante la corrientes homogenizantes de la modernidad.
Curiosamente, y para la sorpresa de nadie, lo que ha vuelto relevante a Monte en el debate artístico musical iberoamericano, más allá de su composición sofisticada y ejecución electrizante, es lo transparentes y consecuentes que son con el amor a su ciudad y su lugar en el mundo, con su música y sus líricas repletas de referencias culturales y personales. No hay ni un solo gesto creativo en Monte que esté destinado a disimular su lugar de origen ni sus experiencias como latinos, como centroamericanos ni como costarricenses. No se trata de ser representantes del folclor local, si no de asumir que su experiencia como citadinos costarricenses es totalmente única e irrepetible, y por ende importante. Hablan de esta vivencia libremente, documentando las contradicciones y epifanías de millón y medio de ciudadanos que hacemos de San José nuestro hogar, donde la ciudad se come el cafetal y la selva se traga la ciudad; donde todos participamos en este intento colectivo de crear un momento de inmortalidad que luego se llevan las lluvias.
No obstante, a pesar de seguir el mismo hilo narrativo, su nueva producción hace un contraste violento y profundo con el sencillo San José que la precedió hace unos meses. Donde San José era visceral e inmediata, punky y combativa, El Otro Mundo es introspectivo y pausado, y en momentos específicos se vuelve cerebral y complejo. Lados complementarios de una misma moneda. El Otro Mundo cumple con una promesa hecha previamente por Monte, pero tal vez no es la promesa que su público esperaba. No extiende las texturas agresivas, catárticas y -para efectos prácticos- bailables de sus presentaciones en vivo, si no que desarrolla la emotividad y delicadeza que dejó entrever al grabar una versión de Por Su Pelo -original del artista español Fajardo- hace unos años.
Monte ha logrado esa rara proeza de lograr que material que compartió con su público durante los últimos dos años suene fresco y absolutamente relevante de nuevo. Que suene vital. El Otro Mundo se siente como criatura totalmente aparte de sus versiones en vivo. Experimentar una no reemplaza el experimentar la otra. Es completamente nueva y está repleta de promesas para el futuro.
El disco abre con la épica psicodélica La Luz, con solo de guitarra incluído cortesía de Marco Alfaro (Zópilot!), que desvía la atención del contenido del resto del disco al construir expectativas de un disco tradicional y rockero. A la vez actúa como una especie de puente temático entre el punk ramonero que antecedió a este lanzamiento, y el espacio sutil y etéreo que inundará el resto del disco.
El Descenso de los Voladores es lo que suena más cercano al sonido tradicional de los trabajos pasados de Monte, pero con el contenido lírico claramente plantado dentro de la temática que ha estado preocupando más a la banda en tiempos recientes, un fiel contraste entre forma y contenido. De paso es uno de los vitrinas más vibrantes de la nueva herramienta en su arsenal: el bajo de Pablo Rojas. Cualquier duda sobre su lugar en la banda queda disipado en menos de tres minutos.
La versión original de Cuevas es la pieza principal del disco, una marcha fúnebre cuyos sonidos y arreglos modernos contrastan con su origen en la geografía imaginaria Maya. Tal vez de las letras más sutiles y conmovedoras de Monte hasta el momento, repleta de capas y capas de interpretación y de intención. De esas obras que uno sabe que va a entender de formas completamente distintas al ir pasando los años y al irse profundizando la obra de la banda.
Hola es un gesto dulce como pocos. Construída sobre samples de las voces de dos niñas saludando -las hijas de Luis Cháves (Ari) y César Luna (Vale), grabadas mientras les mostraban como funcionaba un sampler- Hola es la pieza más esperanzadora y acogedora de la colección, a pesar de ser la obra que está construida de forma más sintética y mecánica. Otro claro juego de contrastes y yuxtaposiciones donde las expectativas son armadas y traicionadas de forma deliberada por la banda.
La obra mas íntima de este set es Patrulla Reina Para Siempre, desde su nombre hasta su contenido lírico. Las llaves para entender ambas se encuentran en las vidas de sus autores. Emocionalmente es la más devastadora y directa. Cuando Monte deja ir por completo la armadura impenetrable de la violencia explosiva de sus presentaciones o la argucia elaborada por la composición inteligente y astuta que reflejan sus grabaciones es cuando mejor podemos ver el corazón rojo y y vivo latiendo detrás de todo esto. Patrulla Reina Para Siempre nos habla de una vida ajena pero nos dibuja un mapa sobre la propia. Por su estructura, la canción se pudo extender muchísimo más para envolvernos en su textura y su melancolía retadora, pero en vez de eso corta justo en el momento preciso en que ha dejado claro su intención y de forma elegante nos devuelve al punto de partida.
El Otro Mundo es la obra más completa de Monte y sospecho que será la que recibirá aclamación más universal. De la misma forma en que su paso de un dúo experimental de batería, guitarra y samples a un power trío alternativo fue recibido con enorme satisfacción por los puristas, este disco le dará herramientas a los más conservadores para entender la producción previa de la banda. Es un paso clarísimo hacia el frente dentro de su obra y un punto altísimo dentro del rock costarricense, entrando a espacios sónicos donde nadie ha ingresado hasta el momento.
El reto queda en pie para las otras bandas pioneras dentro del rock alternativo local. El Otro Mundo está anclado en el futuro, pero reconociendo sus influencias de la historia musical sin caer nunca víctima de ellas. No se pierde en sus pretensiones pero no irrespeta a su público rebajando su discurso para ser entendido, porque lo asume inteligente y curioso. Se permite a si misma ser frágil y penetrable sin nunca martirizarse ni sentirse forzada en su empatía. Monte nos habla con franqueza de la vida atravesando las paredes que nosotros con tanto cuidado construimos, nos habla de la fuerza imparable del tiempo y de como ese breve instante en que estamos juntos es suficiente.
De como el estar juntos es suficiente.
El Otro Mundo en Bandcamp.
miércoles, 8 de julio de 2015
Perra Pop Presenta: Las Robertas
Cuando conocí a Mercedes Oller ella tenía unos 18 años. Era una talentosa bailarina de ballet, dedicada y disciplinada. Estaba estudiando Artes Dramáticas en la Universidad de Costa Rica. Era amiga reciente de Daniel Ortuño, a quien conoció en la U mientras Dani buscaba gente para armarse una banda.
Las noches de los fines de semana, Dani y Meche siempre llegaban juntos a Tribal, un bar con convocatoria multitudinaria en Barrio La California. Era normal ver ahí a muchísimos músicos de la escena rockera de ese momento, y a otros que luego lo serían. Esas noches siempre las pasábamos con Aby Cruz, Alberto Elizondo, Felixxxia, Adrián Poveda, Siki Imbach, Esteban Rodríguez y otras estrellas menores del firmamento local. El playlist del bar estaba curado por Esteban; él y Poveda tenían camisetas oficiales del bar con su nombre impreso. No se podía ser más local. En ese tiempo era legal tomar en la vía pública -al menos que existiera una queja formal de terceros-, entonces nos sentábamos en la acera con los pies en el caño a conversar hasta tarde.
Meche era muy dulce, muy parlanchina y desenvuelta. Yo era un punksillo amargado navegando mis propias crisis, tratando de ser una mejor persona y fallando ligeramente -aunque sembrando las semillas correctas, supongo, al ver mi vida ahora-. Mi química con ella no era la mejor, yo estaba en una etapa bastante cínica y ella me recordaba mi inocencia a su edad, toda llena de ganas y empuje, repleta de fe y optimismo. Sin importar mi acidez, siempre me trató bien y me dio infinitas oportunidades de reaccionar de forma positiva a sus saludos y a sus preguntas.
Dani, Meche y Aby formaron una banda en el 2005, luego se les unió Fabrizio Durán. Se llamaba Alta Costura. Era increíble. Nunca una banda de gente tan dulce había enfurecido a tanta gente tan "dura" y tan "jarcor" -como era el público de escena rockera de ese momento- usando sólo música disonante y poco tradicional. El proyecto tiene una vida corta, pero significativa. Para el final del 2007 ya no estaría activo.
Con el tiempo los círculos donde Meche y yo nos movíamos se fueron alejando, hasta que se convirtió en un personaje de las historias de mis amigos. Supe poco de ella durante ese tiempo. Me acuerdo de verla abrir un blog sobre moda juvenil capitalina con Oscar Ruiz (Obra Gris). También tuvo un rol significativo en la vida de gente muy querida, que me hablaban de lo singular de su paciencia y su solidaridad, lo cual me hacía verla en otra luz. De ven en cuando nos topábamos en conciertos o en los bares por la California, ella siempre acompañada de su gente, sonriendo, comiéndose el mundo entero con su mirada.
Hacemos fast-forward. En Abril del 2009, Lores De Sousa -mi hermanita adoptiva- me cuenta que fue invitada a probar para un proyecto musical nuevo que armaba Meche, pero que no estaba segura si ella era la indicada para el sonido que querían, con su voz abrasiva y presencia hiperactiva. Asistió a un ensayo y cantó un poco, pero no hubo química con la banda, que estaba para este momento prácticamente formada. Después Lores emprendió su propio camino al fundar Casio Versus Nokia con Javier Sánchez, que luego se transformaría en Alphabetics. Volviendo a Meche: ella estaba probando gente talentosa con quién compartía gustos estéticos para volver a hacer música, pero bajo sus propios términos y alejándose de las dinámicas pre-establecidas. Durante este momento de gestación ya les tengo la mirada encima gracias a Lores, atento a lo que va pasar. El 20 de Septiembre, Las Robertas se asoman a la luz pública oficialmente al abrir un blog. Suben fotos y videos de ensayos, haciendo una crónica de su proyecto y establecen una comunicación constante con su público potencial, principalmente compuesto de amigos y familiares.
El 17 Octubre debutan Las Robertas en el Cuartel, compartiendo la fecha con Felipe Pérez. Por una coincidencia cósmica, al concierto asistió la artista española Lourdes Hernández -conocida como Russian Red-, que se encontraba de gira por el país en ese momento. Las Robertas eran: Lola Miche en las vocales, Mercedes Oller y Jimena Torres en las guitarras, Monserrat Vargas -parte de Jackie Oh- en el bajo y Franco Valenciano -miembro de Zópilot!- en la batería. Lola y Jime era menores de edad y Franco -quien se unió a la banda en Junio- tocaba vestido de mujer y se hacía llamar "Ana María" en todos los comunicados oficiales de la banda, aunque para ese momento no era un miembro formal en el sentido tradicional, estando ausente en las fotos oficiales.
Tuvieron un recibimiento entusiasta que fue seguido por una avalancha de conciertos: el 21 de Octubre tocan en el Playground Sessions de Jazz Café Escazú, el 13 de Noviembre en No Covers en el Farolito, el 17 de Noviembre con Biofilm en Latino Rock Café, el 18 de Noviembre en Sala Calle 15 con Spaceship (La Nave) para el debut de Niño Koi, el 23 de Noviembre en el Jazz Café Escazú para un evento especial y el 2 de Diciembre en Sala Calle 15 de nuevo con Continental. En cuestión de mes y medio tocaron más de lo que toca una local en medio año.
Mucho del éxito de la banda se debe a que más allá de tener la música correcta en el momento correcto -hecho indiscutible e indispensable-, la banda estaba preparada para que su material fuese bien recibido, aunque no necesariamente lo esperaban. Meche y Monse eran parte de un grupo grande de amigas que incluían gente muy creativa en todo tipo de disciplinas, entre ellas la fotógrafa Mariella del Risco, el director y animador Daniel Del Risco, el artista Marton Robinson y la diseñadora Hortensia Ruge, quien también fungía como manager durante ese primer año. Antes de poner sus pies en un escenario, ya habían diseñado y producido camisetas y bolsos con el primer logo de la banda, habían hecho material audiovisual para promover sus conciertos, se habían tomado fotos oficiales y hasta mantenido muy activo el blog. Todo esto fue producido por pura inquietud creativa, por las insoportables ganas de hacer algo con el tiempo y crear cosas. Sin darse cuenta, estaban armando una cantidad de contenido mediático que ayudaría a sostener el buzz generado a partir de su debut.
Otro dato relevante era la afición de Meche por leer blogs y peinar redes sociales para contactar gente con inclinaciones creativas de todo el planeta. En medio de una banda que estaba constituida por introvertidas, estaba alguien que era la máxima expresión de la extroversión. Meche simplemente no puede evitar entablar conversación con cualquier ser creativo que encuentre fascinante, sea en persona o en un chat. Su entusiasmo la llevó a desarrollar amistades a larga distancia con escritores de blogs, artistas desconocidos y mucho fan de escenas rockeras de otros países. Cuando debutan Las Robertas, Meche ya cuenta con una red internacional de personas con quien tiene conexiones genuinas y años de amistad. Como la música era buena, las fotos divertidas y los videos caseros hermosos, rápidamente se genera una ola de interés en pequeños círculos aficionados de música independiente a nivel internacional ¿quienes eran estas Robertas de Costa Rica? ¿cuando habría un disco? ¿vendrán a visitarnos a México o a Nueva York o a Colombia?
Mientras tanto la banda avanzaba con paso firme en la pequeña escena local. Para el 2009, el rock costarricense ya lleva cincuenta años de existir y el rock alternativo unos veinte, con sus estrellas respectivas, conciertos en el extranjero e interés de disqueras internacionales. También existía una movida indie que llevaba varios años de gestación, que incluye a la misma Alta Costura donde militó Meche. Sin embargo, la llegada de Las Robertas significó un punto de ruptura importante para la música nacional: la arribada del rock costarricense a la modernidad. No se trata sólo del sonido o la estética, si no la forma de hacer las cosas, el cambio en las expectativas donde ya no se espera que llegue una disquera a salvarte y a difundir tu material. Era un cambio en la manera de compartir el arte de forma libre y horizontal, de crear contenido y narrativa a pequeña escala, un cambio en las estrategias para alcanzar nichos de públicos locales y extranjeros. Las Robertas actualizó el debate rockero local y las bandas más jóvenes pusieron atención y se adaptaron de inmediato. Otros, como yo, no entendíamos que putas estaba pasando, a pesar de sentirnos expertos en la cultura durante mucho tiempo y pensar que teníamos ideas vanguardistas. De un día para otro nos volvimos dinosaurios, recuerdos de una era que ya empezaba a ceder campo ante lo nuevo.
En algún momento entre la primera ola de conciertos durante el 2009 y la llegada del 2010, Jime sale de la banda. No hay mucha claridad sobre los motivos, pero viendo el trabajo posterior de Jimena con The Great Wilderness y Timber of Trees, podemos teorizar que iban en direcciones bastante diferentes. Jime se ha distanciado marcadamente del minimalismo visceral y contagioso de ese primer disco de Robertas y ha avanzado hacia direcciones mucho más complejas y etéreas, con una estética más cercana los spaghetti westerns y la psicodelia británica. Jime se uniría al otro proyecto de Monserrat: The Great Wilderness, que era una evolución de Jackie Oh. Ahí Jime tendrá un rol decisivo en la creación del sonido de la banda y su contribución destacaría enormemente. Deja como legado Damn '92, canción frenética de su autoría.
El 2010 empieza con la agenda llena para la banda. Su primer concierto del año es el 17 de Febrero en Latino Rock Café con Los Acetatos y Fifinellas, seguido el 3 de Marzo por uno con Niño Koi de nuevo en Latino Rock y el 12 de Marzo en la Semana de Bienvenida de la UCR. Al mismo tiempo entran al estudio a grabar su primer disco, que se empezó el 6 de Marzo y se terminó el 13 del mismo mes. La llegada de la música de Las Robertas coincide con la llegada de Producciones Autómata a la escena local. Autómata era Tomás Del Camino, un matemático costarricense que había tenido varias bandas en Costa Rica antes de irse al extranjero a estudiar y trabajar. Años después, al volver al país, quiere aplicar todas las lecciones aprendidas afuera tocando y grabando música. Sentía que el rock nacional seguía estancado en el mismo lugar donde lo dejó en su juventud -punto en el que discrepo-, y para lograr un cambio puso un estudio de grabación, con intención de desarrollar luego una disquera. Escogió a Las Robertas como uno de sus primeros proyectos y carta de presentación.
La experiencia en el estudio cambia la forma en que Las Robertas piensan y diseñan su música; luego de la grabación su sonido suena más lleno y contundente. El disco sale en un tiraje limitado el 30 de Abril, en una cajita artesanal de cartón con una portada diseñada por Fabrizio Durán. Simultáneamente la banda toma la inteligente decisión de subir el disco a Bandcamp para que pueda ser escuchado y descargado de forma gratuita. Esto consolida su presencia más allá de nuestras fronteras y democratiza el acceso a su música.
En Mayo del 2010 Franco Valenciano empieza a salir en el material promocional de la banda de forma oficial y constante. Durante la primera etapa de las Robertas, las imágenes oficiales de la banda no incluyen a Franco, si no solamente a Jimena, Meche, Monse y Lola, y luego solo a Jime, Meche y Monse. Después del lanzamiento oficial del disco, Franco empieza a salir en las fotos pero lo hace vestido de la misma manera en que toca los conciertos: con vestido, mallas y una peluca. Ese mismo mes pasan dos cosas importantísimas: el 6 de Mayo el influyente blog musical Gorilla Vs. Bear recomienda el disco debut de la banda, lo cual las pone en el mapa de forma masiva y crea una reacción en cadena de interés por la banda en círculos mucho más masivos; y el 27 de Mayo el periódico La Nación le da la portada de la sección de entretenimiento a Las Robertas. Ambos hechos consolidan la presencia de la banda y levantan su perfil en mercados diferentes, pero a un costo altísimo: a partir de ese momento son el blanco principal de críticas y ataques de diferentes sectores -locales y de afuera- y se inicia una ola de rechazo proporcional al nivel de aceptación y apoyo que sienten al inicio. El artículo de la Nación es particularmente polarizante, llegando incluso a crear rupturas internas en bandas cercanas, donde se resiente la cantidad de atención recibida con tan poco tiempo en la escena y se cuestionan innecesariamente todo tipo de aspectos no-musicales alrededor de la banda.
(Con vergüenza me confieso entre los que cuestionaban los méritos -bastante reales y merecidos- de la banda; por suerte Mariella Del Risco y Adrián Poveda -ambos grandes respaldos de la banda-, sin titubeos ni pelos en la lengua, se encargaron de hacerme reflexionar sobre lo absurdo de mi posición y de lo increíblemente estúpido que era al no corregirla. Me pusieron en mi lugar y hasta el día de hoy les agradezco el sacar el tiempo para eso. Una vez que entendí lo que trataban de decirme, escribí un artículo como admisión de culpa y disculpa pública, tratando de explicar por qué era absurdo el odio y la mala vibra que se generaba hacia ellas ahora que por fin tenía las herramientas para hacerlo.)
La banda siguió con una agenda intensa de trabajo, tocando regularmente y promoviendo su disco en redes y blogs hasta que finalmente lograron una de sus metas más importantes: el 10 de Septiembre anuncian que han sido firmadas como parte de ArtFag Recordings, una de las disqueras independientes más prestigiosas del momento. El disco sería relanzado el 12 de Octubre y se programa una gira norteamericana para promoverlo en Marzo del 2011. Entre estas dos fechas Lola anuncia su salida de la banda. Fiel a su musa, Lola al parecer tiene metas distintas y decide partir, siguiendo su camino en los mejores términos posibles. Esto coincide con el cambio de imagen de Franco Valenciano dentro de la banda: ya no aparece con vestidos ni con pelucas, si no con su afro característico y sus camisas de botones, conformando un trío oficial junto con Monse y Meche. Este trío se convierte en la alineación más estable de Las Robertas, la que saldría de gira y que se daría a conocer en todo el mundo. De hecho, en Junio del 2011 salen en su primera gira europea, pasando por España, Francia, Portugal, Inglaterra y Suecia.
Durante el 2011 se consolida alrededor de Las Robertas una escena musical con otros artistas jóvenes que comparten sus valores y su ética, aunque no necesariamente su estética. Bandas como Monte, Niño Koi, Zópilot y The Great Wilderness comparten con ellas la actitud hacia el arte, hacia la difusión y una serie de expectativas específicas sobre su futuro, pero no suenan ni remotamente similares musicalmente. Esta escena encuentra un hogar en el Lobo Estepario e inmortaliza su tiempo compartido en el famoso sampler Sí San José; este detalle es importante porque la participación de Las Robertas en ese proyecto atrae oídos curiosos de todo el mundo, exponiendo las bandas de su escena a un público amplísimo. Como una especie de Prometeo, el aprendizaje constante de Las Robertas en sus giras internacionales termina mejorando el sonido y la ejecución en vivo de todas las bandas hermanas, y crea redes de contactos de las cuales se beneficiarían todas con el paso del tiempo, esto subrayado por el hecho de que Monse y Franco tocan también en otras bandas. Ese mismo año me toca presenciar uno de los instantes más mágicos de la escena en la que vivimos: durante un concierto de Robertas la banda se encontraba sin quien les cuidara la puerta y cobrara las entradas mientras ellas se montaban en el escenario, y las que asumieron la tediosa tarea fueron Lola y Jime Torres, sin pensarlo dos veces. Las dos ex-Robertas, felices, aun amigas, aun fieles a la banda donde compartieron tantísimo, sus acciones dejando claro que su separación fue sin reclamos ni mala vibra. Incluso algunas noches Jime o Lola se subían al escenario a cantar alguna canción de su tiempo como Robertas.
Ese mismo año se enfrentarían a otro reto particularmente duro e inesperado: abrirle a Pearl Jam en su concierto en Costa Rica, a petición de los artistas norteamericanos. Si bien la banda estaba acostumbrada para este momento a tocar en escenarios grandes en festivales y con artistas que admiran, no estaban preparadas para la presión poco realista creada por los fans locales de Pearl Jam y la cobertura mediática constante. Aparte de eso, la envidia saca lo peor de mucha gente y hay un gran rechazo hacia Las Robertas de parte de un sector increíblemente violento y conservador de músicos de rock que se sienten con "más derecho" para tocar en el evento. La banda saca la tarea con gran dignidad y profesionalismo, para el pesar de sus detractores.
La actividad constante de grabar y salir en giras promocionales se vuelve algo normal para la banda. En el 2012 finalmente graban sus segundo larga duración y poco tiempo después Franco anuncia su salida permanente para concentrarse en sus propios proyectos. Es reemplazado por Fabrizio Durán, baterista de Niño Koi y viejo amigo de la banda. Fabrizio había cubierto las ausencias de Franco en algunos conciertos locales e internacionales desde el 2011 y conoce el repertorio a profundidad. A finales del 2012 sale un EP llamado Dissected Affair, que fue grabado año y medio antes por Daniel Ortuño y Siki Imbach. Para este punto están creciendo los niveles de frustración ante la lentitud con la que sale su material nuevo y la acumulación de canciones nuevas sin grabar y hasta sin desarrollar. El segundo LP, Days Unmade, sale finalmente en Junio del 2014, casi dos años después de su grabación.
El desgaste de la espera, seguido por el trabajo intenso de una larga gira promocional para su nuevo material y la filmación de su primer video oficial en México, termina pasándole una factura bastante alta a la banda. A principios del 2015, con mucha discreción, se retira Monse después de seis años en Las Robertas. No se hizo un anuncio oficial hasta muchos meses después y todas las personas involucradas mantienen un silencio respetuoso alrededor de la situación. Después de su salida, Monse se une a Esteban Rodríguez -legendario vocalista de la longeva banda de punk costarricense Seka- para formar Juvenal junto con JP Retana; su disco debut se espera para la segunda mitad del 2015.
Mientras tanto el rol de Monse en Las Robertas es ocupado por Sonya Carmona, vocalista y guitarrista de Colornoise. En Abril lanzan la primera canción con la nueva alineación de manera independiente: el sencillo The Feel, que fue grabada un mes antes. Esto cambia el patrón de tener material atrasado por períodos larguísimos antes de llegar al público y revitaliza el sonido y la energía de la banda, devolviéndola a la inmediatez de sus orígenes. Se van de gira armadas con un puñado de canciones nuevas; muchas de estas son grabadas para una sesión aplastante en KEXP, influyente radio de rock alternativo de los Estados Unidos.
A casi seis años de su debut, la escena musical costarricense ha cambiado dramáticamente. La presencia de bandas costarricenses en blogs internacionales de rock alternativo se ha convertido en algo normal y hasta esperado. Si bien Las Robertas no inventaron el rock alternativo costarricense ni el indie local, sí son pioneras indiscutibles de los sonidos y las estrategias contemporáneas. Las Robertas fueron las primeras en llegar a la escena con un mapa adaptado a las nuevas realidades, donde más allá de apuntar hacia la aclamación masiva de su arte, apuntaron a reunir a todos los grupitos raros de gente afin que podían encontrar más allá de las fronteras. Todos estos pequeños núcleos fueron sumando y van formando un mapa cultural diferente, que celebra nuestras semejanzas en contextos completamente distintos, que poco a poco se van entretejiendo, haciendo que nos sintamos menos solos.
En un mundo donde cada vez es más difícil establecer conexiones a nivel humano, Las Robertas conectaron la pequeña escena alternativa local con toda la gente rara y frágil que podía entenderla; los invitaron a la fiesta, los dejaron quedarse sentados en el sillón escuchando toda nuestra música. Los hicieron vernos, les permitieron entendernos y descubrir que al final no somos tan distintos.
Las Robertas - Cry Out Loud (2010)
Las Robertas - Ojos con Dientes (sencillo split con Reina Republicana) (2011)
Las Robertas - Coloreando a Daniel Johnston (sencillo) (2011)
Varios - Sí San José (2011)
Las Robertas - Dissected Affair (2012)
Las Robertas - Days Unmade (2014)
Las Robertas - The Feel (sencillo) (2015)
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jueves, 21 de mayo de 2015
Perra Pop Presenta: Seka (acústico)
Tuve roles formales en las bandas con las que trabajé: Bruno Porter, Exnobia, Nada, ESimple. Relaciones estrechas con otras, como en el caso de Los Waldners y Detectives Salvajes, pero nada formal, sin voz ni voto, sólo gran cercanía. Es gente que quiero, gente importante en mi vida. Con Seka no necesito un rol oficial, soy uno de la familia. Para ser preciso: uno de ellos. Fue igual con Continental, fuimos un núcleo brillante e indivisible mientras duró. Seka es la banda de mis hermanos, con quienes aprendí cosas de mí mismo que nunca imaginé, con quienes viví la odisea de hacerme adulto y de soñar en conjunto, de conocerme y aceptarme. Algunos siguen tocando ahí, otros -al igual que yo- nunca fueron músicos pero son compañeros de viaje y sangre; otros crecieron hacia otros lugares, pero somos hermanos igual: Taco, Poveda, Louie, Moritz, Max, Kius, Leo, Sandra... Los lazos se mantienen intactos, fuertes. Nada de lo que van a leer a continuación es objetivo. No me importa que lo sea. No con Seka.
Durante muchos años el punk local vivió anclado entre "la vieja escuela" (punk '77, punk español) que tenía raíces clásicas y "la nueva escuela" (punk herediano, hardcore) que tenía su origen sónico en el Washington DC de los 80 y el sur de California de los 90. Bandas de punk fuera de estas corrientes tenían la imposible labor de encontrar un espacio propio y terminaban desapareciendo, seriamente desgastadas en corto tiempo (Psicodelisca y Pidgines fueron excepciones notables). El panorama del punk era cerrado y estricto.
A principios de los 2000, Mauricio Fernández (Moritz) y Pao Durán logran asociar un grupo de bandas jóvenes con el sonido "vieja escuela" bajo un sello llamado precisamente Vieja Escuela, para producir sus propios eventos y difundir su trabajo. La estética plástica de Vieja Escuela -desarrollada en su mayoría por Adrián Poveda- mostraba un vocabulario más cercano al rockabilly y al rocanrol de los 50, cada vez más lejos de los estándares tradicionales de la escena costarricense. Fue una de las primeras señales visibles del desarrollo de una identidad nueva dentro de una corriente establecida. Otra evidencia sería el concepto mismo del Atomic Diner de Christian Montero -vocalista de UFO- modelado como un café gringo de los 50 con estética hot rod, que contaba con murales de Poveda. Algo se estaba gestando y estas eran las primeras evidencias palpables.
A pesar de claras influencias de rocanrol clásico entre algunas de estas bandas de "la vieja escuela" durante estos años, aun ninguna banda en ningún género abrazaba -sin ironía- la estética musical rocanrolera que hacía décadas se había abandonado en Costa Rica. Eso se reservaba para bandas de covers y tributos. Una de estas bandas de covers fue Psicópatas, un grupo que armaron Esteban, Moritz y Poveda para "sacarse las ganas" de tocar algo de las nuevas influencias y alejarse del punk; se limitaron a conciertos pequeños en casas y algún bar, casi un ejercicio estilístico en country y rockabilly. Fue insuficiente y solo los calmó por un tiempo. Aparte de eso, ninguna banda punk -que siguiera siendo punk- había tomado la arriesgada decisión de explorar una estética más matizada e introspectiva, mucho menos confesarse folk.
Finalmente los miembros de Seka y UFO se sintieron ahogados por la estructura rígida y estricta que caracterizó a la escena local, que permitía solo un crecimiento limitado entre sus músicos. Si algo se salía demasiado de lo considerado "punk", se veía como el primer paso hacia una comercialización vulgar o una maniobra aspiracionalista de músicos que querían transicionar hacia el metal o el progresivo, o -en el peor de los casos- ambos. Tocar covers en una banda que no tomaban en serio no era suficiente. Seka decidió mezclar la estética del rockabilly, el folk y
el rocanrol preparada para lo peor, preparada para ser considerada
"suave", "vendida" o "traidora". No obstante los riesgos, su prioridad
era mantenerse creativamente honestos, y las herramientas estéticas
del punk y el ska eran insuficientes para articular lo que querían decir.
Fueron trazando su plan tomando whisky en vasos plásticos frente a Tribal: hacer un set limitado, concreto, corto. Usar canciones populares del set de Seka para que no sonara tan ajeno. Darles aire, dejarlas respirar. Todo tenía sentido, pero a la vez se sentía como una especie de suicidio colectivo.
En el 2004 se metieron a ensayar Esteban, Siki y Taco (Diego García) de Seka con Poveda y Moritz de UFO. Ellos dos tocaban intermitentemente con Seka, pero esta vez su influencia sería decisiva y su rol uno oficial. Bajo la dirección del gran cronista del rock nacional, Leo León y con la ayuda de Sandra Angulo, se grabaron las Sesiones Acústicas en los estudios de Radio U. Se daba un paso firme fuera del punk y hacia territorios vírgenes, sin garantía alguna de si su público iba a querer seguirlos hacia allá.
La salida del disco marcó un momento de cambio para los miembros del proyecto y disparó la imaginación de la escena de punk nacional, abriendo todo tipo de puertas. En vez de ser recibido como una aberración, las Sesiones Acústicas fueron consideradas un punto de partida para toda una generación de jóvenes músicos de las escenas punk y alternativas. En ese momento Seka trascendió sus raíces como una banda de nicho y se convirtió en un fenómeno fuera de su género, a la vez el punk nacional demostraba que tan lejos podía llegar y la riqueza musical que incubó durante años.
El set no tenía el contexto necesario para existir en las pobladas maratónicas de ska y punk que llenaban conciertos los fines de semana, entonces llevaron su trabajo al circuito de bares y teatros capitalinos que programaba conciertos de música alternativa entre semana, exponiéndolos a públicos en su mayoría desconocidos. Por eso muchísimas bandas indie y alternativas actuales citan a Seka como una influencia decisiva, por este momento en que se dejaron mezclar con las demás corrientes fuera de su tribu.
Esta etapa acústica de Seka coincidió con el nacimiento de Los Acetatos, con quienes compartieron varias influencias estéticas y musicales. La llegada de ambas bandas al circuito de bares de la capital anunció un cambio importante en la escena alternativa, que se consolidó un corto tiempo después con la llegada de otras bandas pioneras. Unos meses después, Poveda, Siki, Esteban y Moritz reconvinieron para desarrollar material nuevo, en su mayoría escrito por Adrián. Moritz participó en el proyecto durante los primeros ensayos -unos tres meses- antes de abandonarlo y ser reemplazado por el nuevo baterista de Seka, Louie Imbach. Eventualmente este proyecto se convirtió en Continental. Moritz por su lado fundó Los Cuchillos. El resto es historia.
En el presente, Seka está conformado por Alejandro "Siki" Imbach (Continental, Los Merlot) en los teclados, Vilmer López (Demorama, Macua) en la guitarra, Joaquín Tapia (Jippo) en el bajo, Esteban Rodríguez (Continental, Los Merlot, Juvenal) en guitarra y voz y JP Retana (Tropa 56, Macbeth, La Necia) en la batería. Tal vez la alineación más pulida y virtuosa que ha tenido la banda.
Seka - América Va (2000)
Seka - Cantar Opinando (2002)Seka - Sesiones Acústicas (2004)
Seka - Folklore para un Nuevo Mundo (2006)
Seka - Adiós Futuro (2010)
Seka - Canto Primal vol. 1 (2012)
Seka - Canto Primal vol. 2 (2013)Varios - Dele Viaje (2013)
Seka - El sur aún resiste (2015)
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martes, 12 de mayo de 2015
Perra Pop Presenta: Los Acetatos
Antes de Alta Costura, Continental y Los Cuchillos, estaban Los Acetatos. Antes de Jackie Oh, Las Robertas y Detectives Salvajes, estaban Los Acetatos. Antes de Zópilot, Niño Koi y el disco acústico de Seka, estaban Los Acetatos.
Los primeros en décadas en no tener un sonido que derivara del idilio costarricense con el progresivo y con el grunge o el nuevo romance con la electrónica, los primeros en no ser herederos del alternativo noventero ni sub-productos del nu-metal de su época, no eran punk ni hardcore ni eran góticos ni tocaban ska... eran rockeros indie con estética de garaje y un gran amor por la historia del rock, sin nostalgias ni tributos a eras pasadas. Eran Los Acetatos, la primera banda del alternativo costarricense contemporáneo.
Antes de llenazos multitudinarios durante los fines de semana, antes de ser el epicentro de la juventud políticamente progresiva de la capital, antes de ser el punto de reunión de la lucha contra el TLC afterhours, y ser asociada en el imaginario capitalino con música alternativa, cineastas, bailarines y el teatro... antes de ser La Chicha... la Chicharronera Rancho Alegre era un restaurancito familiar bastante modesto, con una fiel clientela capitalina entrada en años y una reputación maravillosa por su comida. Los Acetatos cambiaron eso -menos la reputación maravillosa por la comida que se mantiene intacta- y fueron la punta de lanza para convertir La Chicha en el referente generacional que fue en su era dorada.
Debutaron ahí en el 2004 en un concierto auto-gestionado, luego de que Don Miguel -su dueño- por alguna razón desconocida se apiadara de este quinteto de flacos y viera en ellos algo que aun nadie veía. La Chicha no era lugar para conciertos antes de eso, no era un lugar para gente joven, de la misma forma que el CBGBs tampoco era relevante para la juventud neoyorquina antes que Television lo pusiera en el mapa, era sólo un bar para señores en medio de la ciudad. Si damos un par de pasos atrás se revela el patrón. El error fue asociar a los Acetatos con los Strokes o los Hives, pensar que eran una moda pasajera inofensiva y no entender que tenían raíces mucho más profundas, que le debían lealtad a tribus más antiguas. Las reglas habían cambiado. Los Acetatos podrán tener una aproximación inocente a su música y a sus decisiones de carrera, pero tienen un conocimiento enciclopédico de la historia del rock. También entienden muy bien la capacidad -y la necesidad- de transformación que este tiene.
La primera vez que supe de ellos fue por un afiche pegado a un poste frente a Tribal, en Barrio La California, en el 2004. Yo estaba tomándome una cerveza en un vaso plástico en la acera con Adrián Poveda, nuestro ritual de fin de semana. La estética del afiche era casera, por ponerlo de alguna forma. Una fotocopia borrosa de una fotografía con rotulación hecha a mano, anunciando un concierto. Traté de arrancarlo y llevármelo pero estaba pegado con goma. Los maldije. Durante esa misma época una Paola Rogue adolescente recibió un afiche personalmente de manos de la banda, que repartía volantes en una esquina.
La noche que finalmente escuché a los Acetatos fue en el Teatro Calle 15. Se veían como una pandilla, actuaban como una pandilla. Las referencias y los guiños en su música recorrían la segunda mitad de un siglo recién acabado. Noté pinceladas de Lou Reed, de Thin Lizzy, Little Richard, de Joy Division y hasta de los Voidoids. A la banda le faltaba mucho ensayo aun pero todas las ideas estaban ahí, amontonadas como apuntes tomados a la carrera. Las canciones generalmente arrancaban con una estructura pop perfecta, con un groove ideal y definido que sería destruido totalmente al llegar el tercer acto, donde procedían a un freak out psicodélico que terminaba en una canción totalmente distinta a la planteada originalmente. Ferozmente auto-indulgentes, su show era un derroche de ideas sin filtrar que repetían más allá de la paciencia de cualquier público. Las letras eran caprichosas, subversivas y llenas de alusiones a su propia mitología urbana. Por cierto, en ese momento Calle 15 tampoco era un lugar que las bandas frecuentaran, eso lo sería luego. Nuevamente: vemos un patrón. Esa noche -antes y después del concierto- sonaba un disco con una selección musical hecha por la banda para ambientar el evento, un desfile de joyas de la tradición más subversiva del rock que iba desde los Velvet Underground hasta New Order. Después de cruzar unas palabras y presentarme ante la banda, me llevé el disco a la casa.
Originan de la clase media de San José, con una obsesión por la pureza callejera. Varias veces tocaron en la legendaria Mini Taberna donde ninguna banda joven siquiera se acercaba, tratando de encontrar los orígenes obreros del rock costarricense y al mismo tiempo disfrutando de los sets del mítico disc jockey Aramis. La primera vez que escuché a los históricos Hermanos Vargas fue cuando Los Acetatos tocaron con ellos en una mini-gira informal por chinchorros y cantinas, presentándolos ante una nueva audiencia. De esa gira destaca un show en Aca-Bar compartiendo tarima con Seka, que se presentaba en su formato acústico. El set acústico de Seka era el único par que tenían Los Acetatos en toda la escena en términos musicales y de actitud.
Los Acetatos partieron las aguas y polarizaron a la escena, de la misma forma que lo haría Alta Costura unos años después. Creo que lo siguen haciendo, la gente o los entiende o no. Simple. La escena musical costarricense estaba obsesionada con el virtuosismo y la pureza del sonido, y de repente llegan estos flacos espantapájaros declarando que la prioridad es otra: la prioridad es como la música hace sentir, la energía con la que se interpreta, la actitud y lo que el sonido evoca, no la cantidad de acordes que se meten en una composición ni la afinación perfecta. Nunca más eso. Me acuerdo de tener discusiones animadas con Abidán Moraga (ESimple, Papín y los Perrobots) y con Daniel Ortuño sobre cual sería la mejor forma de grabarlos sin quitarles el crudo poder que demostraban en persona. Eventualmente alguien averiguó por nosotros en el 2006, cuando salió su disco debut luciendo una hermosa serigrafía de Mauricio Poveda en la portada.
Son unos grandes inconformes y eso tiene un precio. A pesar de tener grandes apoyos -la época de Darren Mora como manager, la temporada electrizante de Claudio Vidor en la guitarra, el período con Autómata, las sesiones recientes con Daniel Ortuño- siempre lucharon por mantenerse sin compromisos y sin ataduras, fieles a sus instintos y leales a quienes les tienden la mano sin pedir nada a cambio. Tampoco fueron mentores de ninguna banda emergente ni se interesaron en crear comunidad fuera de su núcleo original. Por eso mucha gente desconoce su relevancia o trata de reclamar el lugar que justamente le corresponde solamente a Los Acetatos. Sus sueños nunca han sido de grandeza si no de unidad: ellos cinco, juntos. Yita en la voz, Diego en el bajo, Elías y Leo en las guitarras, Oscar en la batería. Ellos son, fueron y serán Los Acetatos.
Los Acetatos - Sept Splash (2006)
Los Acetatos - Los Acetatos (2010)
Los Acetatos - Anguila Nigeria (sencillo) (2014)
Los Acetatos - Serpiente (sencillo) (2014)
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jueves, 7 de mayo de 2015
Perra Pop Presenta: Monte
Monte es Adrián Poveda, Franco Valenciano y Pablo Rojas. El primero es conocido por una seguidilla de bandas legendarias donde militó durante su juventud: Mod-Ska, UFO, Seka, Continental, Detectives Salvajes, todas dejando huella y marcando una época. El segundo es un genio (¡en serio!) en sus años formativos: Zópilot, Robertas, Monte... todo esto la antesala a una obra maestra, un fuerte olor a ozono antes de caer la tormenta fulminante con la que acaba el mundo. El tercero es la cara de una de las bandas más aclamadas e influyentes en recientes años: los Florian Droids, aunque algunos lo recuerdan por Noitom Pots o por la que vez lució un mohawk mientras tocaba en Calle Dolores (tocar en Calle es requisito para cualquier músico cartago que se respete).
Monte es una banda. Eso es indiscutible. Hay química y camaradería. Hay respeto y hay complicidad. Monte es una banda. Un ente vivo e inseparable.
La semilla de Monte, en cambio, fue un individuo, fue Adrián. Cuando Louie Imbach -su socio creativo de muchos años- implota, sus dos bandas con él tienen destinos fatales: Detectives Salvajes queda totalmente deshecha y Continental resulta mortalmente herida, pero ocupa resolver algunos pendientes antes de partir hacia donde sea que van las buenas bandas al morir. Detectives se gestó y murió en la 232: Casa del Árbol, un proyecto de gestión cultural -adelantado a su tiempo- que montamos entre algunos amigos, entre ellos Max Ortuño, Siki Imbach, Louie y Adrián. En ese espacio se grabó el Adiós Futuro de Seka, el Cairos Papasquiaro de Detectives y el segundo disco de Demorama -actualmente inédito- que incluye los bajos de nuestro querido Juan Velasco, terminados de grabar unos días antes de partir hacia donde sea que van los buenos amigos al morir.
Continental siempre fue una banda volátil -cosa que se reflejaba en sus impresionantes conciertos-, una mezcla violenta plagada por una inconstancia trágica que la convirtió en la ballena blanca del alternativo costarricense, y el colapso de Detectives -después de una existencia breve y meteórica- dejó claro que se ocupa romper el ciclo e intentar algo diferente, algo estable. Adrián busca un socio nuevo, alguien que ancle su explosividad creativa y canalice su pasión intensa en vez de potenciar ambas. El opuesto casi matemático de Louie era Stefano Giustiniani, baterista de una banda llamada Paprika. Conocido como Teto, Stefano es un músico preciso y poderoso. Adrián no quiere retomar Detectives, si no crear algo limpio, fresco. Los ensayos arrancan con gran urgencia en la Casa del Árbol, motivados por la escena que está naciendo a unas cuadras de distancia alrededor del Lobo Estepario en el 2010. Una lección sencilla: a la vida no hay que aguantarle ni mierda.
El debut de Monte fue efectivamente en el Lobo, durante la era dorada de la generación Sí San José. De inmediato graban su disco debut en los estudios de Autómata. El disco sale un Septiembre lluvioso, en la misma semana que muere nuestro querido Mike Cuevas -personaje esencial de la vida nocturna y artística capitalina- y su sonido nos consoló y abrazó. El disco provocó el deleite absoluto de la escena alternativa, y causó confusión y perplejidad en la audiencia rockera tradicional que no entendía la mezcla, la composición ni la estética. Poco después, al empezar a consolidarse Monte, Teto tiene que irse del país ante una oportunidad profesional imposible de dejar pasar. Al mismo tiempo Continental entra en su recta final, un paciente en estado terminal.
Esta vez hay algo diferente: la partida de Teto se da en armonía, dejando a Monte repleto de energía positiva y hermosa. Monte debe continuar, no hay necesidad de quemar todo y empezar de nuevo. Hay una semilla de amor y empatía que echó raíz y que debe seguirse alimentando. Entra Franco -quien, subrayo, es un genio- y nace Monte como lo conocemos en la actualidad, con la bendición incondicional de Teto.
Hay un documento que captura este momento de transición. Adrián, Daniel Ortuño (Los Waldners, Alta Costura) y otro puñado de suicidas ilusos de la escena alternativa se lanzan a grabar un disco juntos, un muestrario generacional, una fotografía de nuestras vidas: Sí San José. En ese disco se graban las dos últimas canciones de Continental, sirviendo como epitafio y despedida de una era. Ahí mismo se graban las dos primeras canciones del Monte conformado por Adrián y Franco. Principios y fines, los ciclos de la vida, una moneda en el aire con sus dos caras alternando.
Esta versión tarda un rato en asentarse, pero una vez que lo hace su sonido es bestial. Crece en reconocimiento y recibe cariño de los lugares más inesperados: el poeta Luis Chaves les pide tocar en la presentación de uno de sus libros, la cineasta Paz Fábrega les hace un video inolvidable, el músico español Fajardo les propone hacer un disco conjunto. Con mucho esfuerzo se financian una mini-gira por España donde expanden sus ideas de lo posible. En Costa Rica tocan en un lote baldío y convocan a un grupo de voluntarios para cortar el césped y pintar los muros a su alrededor. Tocan acústicos en fuentes de parques públicos. Se convierten en una parte indispensable de nuestra ciudad, la celebran en sus canciones, la inmortalizan en un video. También sacan el tiempo para apoyar y aconsejar a las bandas emergentes, y para ayudar a crear espacios nuevos para la escena musical.
Hace poco Monte decidió grabar un segundo disco, esta vez en los estudios Lúcuma de los Florian Droids, dirigido por el tecladista Jorge Guri. Esperando salir solamente con un disco, terminan saliendo con un integrante nuevo. Algo así como un embarazo inesperado que cambia la vida para bien. Así entra Pablo, de forma nada dramática y muy confortable, un eslabón más en una cadena de amor que poco a poco nos va conectando. Poco después se suben los tres a un avión y se van a México, invitados por el Festival NRMAL. Regresan con la panza llena de tacos y con un mini-documental de su tiempo allá.
Ocupo que entiendan que ninguna de estas cosas es fácil. Se requiere energía, compromiso y una tenacidad impresionante para concretar sueños de este tipo. Monte es una banda. Monte es el presente de Adrián y Franco y Pablo, pero también creo que Monte es el futuro del rock nacional, si ustedes quieren poner atención y escuchar las lecciones que están tratando de enseñarles. El talento sobra en esta ciudad, pero no la tenacidad y mucho menos el compromiso. Para llegar lejos se ocupa una ética laboral infatigable y una generosidad profunda. Se ocupa amor. Se ocupa creer en la gente y creer en lo que se hace. Se ocupa no aguantarle ni mierda a la vida.
Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)
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miércoles, 22 de abril de 2015
Perra Pop Presenta: Adrián Poveda
Reconocido por su ambicioso trabajo con Monte -banda emblema de la movida Sí San José-, que lo ha llevado hasta a España y México, y a recibir la bendición de blogs musicales internacionales, la extensa carrera de Poveda dentro de la escena musical capitalina tiene raíces profundas.
Nativo de los barrios del sur de la capital (específicamente Paso Ancho), debutó en 1996 con ModSka -banda indispensable de la era dorada del ska-punk costarricense- y poco después formó parte de la alineación clásica de UFO, en los mismos años en que nace la productora Vieja Escuela. Al mismo tiempo tocaba con Seka en escenarios y en el estudio -de forma anónima y algo misteriosa- gracias a su amistad cercana con la banda y su amor compartido por el folk y el rocanrol.
Esta sensibilidad compartida y un deseo de una dirección nueva lo llevaron a formar Continental con miembros de Seka. La profunda huella que dejó Continental -gracias a sus letras generacionales y sus presentaciones míticas- en la escena musical alternativa es difícil de calcular y no pienso ni intentarlo en un espacio tan reducido. Luego otra transformación, nace Detectives Salvajes con un sonido moderno, minimalista y repleto de distorsión, pero la obra quedará inconclusa.
Monte ha superado cualquier expectativa sembrada por los proyectos anteriores de Poveda y su reputación y audiencia crecen como la espuma. Actualmente barajan invitaciones a más festivales internacionales, mientras se concentran en sacar un segundo disco.
ModSka - Hermanos (1998)
UFO - En la mira del mismo cañon (2003)
Seka - Sesiones Acústicas (2004)
Seka - Folklore para un Nuevo Mundo (2006)
Detectives Salvajes - Cairos Papasquiaro (2009)
Continental - Adiós (2010)
Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)
UFO en bandcamp.
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Detectives Salvajes en bandcamp.
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Sí San José en bandcamp.
Perra Pop Presenta
Bueno, esto ya lleva varios días en redes sociales, pero me parece importante que quede constancia acá también.
Perra Pop Presenta es un ciclo de conciertos curado y producido por Fo Leon, a realizarse todos los jueves en El Lobo Estepario.
Sonido: Es un concierto hecho exclusivamente con backline: amplificadores y una planta de micrófonos para las voces. Algunos serán acústicos, otros serán eléctricos y escandalosos. Los amplificadores los ponen las bandas, la planta de micrófonos corre por cuenta del Lobo Estepario. El sonidista para las primeras fechas es Daniel Ortuño.
Espacio: Es un salón en el segundo piso, que no pasa de 75 personas de capacidad. Está cerrado y cuenta con aire acondicionado para mantenerse fresco y ventilado. La acústica es excelente por esto mismo.
Horario: La hora oficial de arranque es 9pm, con dos bandas por fecha. La primera banda arranca a más tardar las 9:30pm y la segunda a las 10:30pm, puntual y sin excepciones. La prueba de sonido es de 7pm a 8pm, también sin excepciones. Antes de medianoche el público podrá estar camino a sus casas, o empezando su aventura entre los diferentes espacios que ofrece la ciudad.
La idea: aprovechar el espacio y las condiciones para crear un evento íntimo y personal, con un riesgo económico mínimo para las bandas participantes y que impacte positivamente las relaciones público/artista.
La plata: El costo de la entrada para Mayo es de 3mil colones, 500 de los cuales son para la organización para cubrir gastos de publicidad, desgaste del equipo y cualquier otro costo que pueda surgir. Los 2,500 restantes son para las bandas y se divide a la mitad de forma equitativa (1,250 para cada banda por cada persona que entra pagando).
El evento de lanzamiento será con Chepe Esquivel (Solocarne, Savia), Adrián Poveda (Monte, Continental) y Esteban Rodríguez (Seka, Juvenal) tocando un set acústico este jueves 23 de Abril. Esa misma noche se anunciará el cartel para el mes de Mayo, con las ocho bandas para las cuatro fechas confirmadas.
Nos vemos,
f.
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