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miércoles, 17 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: Los Waldners


He escrito dos veces sobre Los Waldners y en esos textos he cubierto -de la mejor forma que he podido- la historia del origen de la banda y sus motivaciones más elementales. Usualmente usaría este espacio para hablar de eso, de la banda, su contexto histórico y los retos que han enfrentado, pero creo que es un tema que he agotado con su carrera hasta el momento. Entonces voy a aprovechar que tengo su atención para hablar de algo que siempre he querido: de Daniel Ortuño -guitarrista de Los Waldners-, su carrera y sus contribuciones a la escena. Para los que leen regularmente esta columna, Daniel es un personaje frecuente en mis historias. Para mí Daniel es una parte indispensable de mi vida cotidiana. Tenemos una conversación permanente que lleva más de diez años y que significa más de lo que las palabras pueden expresar. Tal vez este texto tendría más sentido si se leyera dentro de muchísimos años como una gran retrospectiva, pero creo firmemente que la gente debe celebrarse en vida y que uno nunca debe titubear en expresar cuanto quiere o admira a alguien, aunque las palabras no alcancen.

Detrás del carisma de Luis Carballo y el humor desarmante de Gustavo Quirós, justo al lado de la hipnótica presencia festiva de Andrea San Gil -o la silenciosa presencia explosiva de Daniel Del Risco, si es un concierto reciente-, ubicándose en un sector menos iluminado que donde se coloca Pablo Castro o Geo Morera cuando pasan a ayudar con un extra de guitarra, en una esquina olvidada del escenario -invisible sin desaparecer del todo- está Daniel Ortuño.

Daniel Ortuño es el arma secreta de Los Waldners.

Con instinto para los arreglos y los ganchos melódicos, elegancia composicional, una sobriedad inusual para una guitarra principal y un gusto discriminante que le facilita saber cuando detenerse... Daniel brilla no brillando, dejando espacio y aire para que el resto de banda haga lo suyo; su primer compromiso es con la funcionalidad de la banda y no con su ego. Su ética y generosidad se reflejan en su trabajo artístico e inundan cualquier trabajo colaborativo en el que participe.


La primera vez que vi a Daniel Ortuño fue el 7 de Febrero del 2004 en un concierto en el Complejo Las Huacas, en Coronado. El concierto se llamaba Las Chicas Quieren Rock y estaba producido por Humor Negro Producciones, que era básicamente el brazo logístico de la banda Psikodéliska -que años después corregiría su nombre al más elegante 'Psicodélisca', que usaré en el resto de este texto-. En ese momento Felicia Manso-Sayao aun no era Felixxxia, si no que era la pareja de Víctor Acuña, bajista y vocalista de la banda, e iba a cantar unas canciones con ellos -la química fue decisiva y de ahí en adelante Feli sería la vocalista oficial del grupo-. Aby Cruz y yo fuimos hasta Coronado para ver su debut como artista invitada; éramos compas de Feli desde hacía muchos años por caminos distintos: en mi caso nos conocimos al crecer ambos en la tienda de Darren Mora en el edificio Omni, Mora Books, y en el caso de Aby porque habían crecido en el mismo barrio en Curridabat desde pequeñas.


Psicodélisca tocaba un híbrido de ska y punk con influencias disonantes de metal, pop y noise... haciendo de alguna forma que todo funcionara y mezclara armoniosamente. Esa tarde en Coronado al subirse la banda a tocar, Aby y yo fuimos cautivados por un pelirrojo pelicorto que estaba tocando guitarra muy atrás en el escenario. Usaba pantalones de mezclilla azul y una camiseta blanca, tenía una presencia serena y delicada. Aby y yo en ese instante decidimos que queríamos ser sus amigos y hablarle de todo lo que se nos ocurriera, sin tener la menor idea de que él sería terriblemente influyente en nuestras vidas a partir de ese momento. Las próximas veces que tocaron, asistimos fielmente y nos fuimos acercando poco a poco al tímido guitarrista: Daniel Ortuño.

Daniel creció en Turrialba, en una finca. Después de pasar sus años escolares allá, regresó a San José, pero sintiéndose para siempre un nativo de cañales y cafetales transplantado a los barrios Curridabatenses. La primera guitarra acústica en su vida fue una abandonada por alguno de sus familiares, convertido en elemento decorativo luego de perder sus cuerdas. En algún momento de su adolescencia conoció a Víctor Acuña en el colegio -en el mismo donde fue compañero de Daniel Del Risco, que aun no era baterista- y formaron varias agrupaciones musicales, muchas veces tocando covers de Pixies en Puerto Viejo... lo cual probablemente suena como una mejor idea en papel que en la práctica. Víctor tenía ideas inquietas y al salir del colegio decidió formar una banda. Daniel era fan de Misfits y Sonic Youth, y tal vez lo suyo no era necesariamente el ska-punk, pero aceptó feliz.

Los dos primeros conciertos de Psicodélisca fueron en el Teatro Skené, en el formato 'batalla de bandas' impulsado por su entonces administradora, donde dejaba caer todo el peso de la promoción sobre las bandas emergentes pero no las ganancias. La banda se da cuenta que es un mal negocio. Como no conocían a nadie en la escena capitalina y percibían a Vieja Escuela como una productora establecida e inaccesible -y como el movimiento de punk herediano estaba sucediendo allá en Heredia y ellos eran de San José-, deciden tomar las riendas de su propio destino.

Humor Negro nace para darle cabida a su música y a las jóvenes bandas de punk que iban conociendo en ese momento en condiciones similares (Ilícito, 3 Akordes, Milixia Urbana, Askatasuna). En algún punto logran ser una banda popular y relevante dentro de la escena anti-fascista, solo que talvez con un edge más políticamente progresivo, influencia de Felixxxia con su claro discurso feminista y su llamado a la participación femenina en la escena. Poco a poco Psicodélisca se iría alejando de la escena que los vio nacer para hacer conciertos con artistas de otras corrientes, acorde a los nuevos sonidos hacia los que se estaba moviendo.

Juntos grabaron un puñado de sencillos, un disco de estudio y un disco en vivo. Su despedida fue en un concierto en la serie de Rock en el Farolito, producida por Darren Mora. Una despedida digna.


Paralelo a su trabajo con Víctor y Feli en Psicodelisca, Daniel estaba tratando de perseguir sus propios proyectos. Colocó un rótulo de tela con un gasilla en el bulto que usaba para transportar sus libros y cuadernos en la Universidad  de Costa Rica, donde citaba una lista de influencias y solicitaba músicos que quisieran unirse a tocar en una banda con él. La lista era impenetrable y no tuvo ninguna oferta durante mucho tiempo. La primera persona en preguntarle con conocimiento sólido del material citado fue Mercedes Oller, una joven balletista que estudiaba Artes Dramáticas. De ese núcleo nacería la primera banda formal de Daniel: Alta Costura. Empezaron ensayos como dúo en el 2005 e hicieron unas cuantas grabaciones caseras, en tono experimental. Luego entraría Aby Cruz con su voz, su violín eléctrico y su entrenamiento musical académico. Como trío sacarían su disco debut y poco después un single llamado "Isabel". En el 2006 se les uniría Fabrizio Durán, un adolescente que era baterista de una banda de punk colegial llamada Pidgines. Este cuarteto consistió en su alineación más célebre.

Con sus influencias derivadas de lo más oscuro del indie pop, el noise, el shoegaze y el No Wave y la estética DIY de las disqueras independientes del estado de Washington como Sub Pop y la K Records, Alta Costura no fue un trago fácil para las audiencias capitalinas, que no estaban preparadas para recibir un asalto lo-fi de melodías inocentes y pegajosas, cantadas con voces frágiles y dulces sin pretensión alguna, y luego cubiertas de una capa de feedback y violín. Las reacciones en los foros musicales fue inesperadamente hostil y violenta, con comentarios descalificantes y agresivos. No obstante esto solo afianzó el espíritu contrario de la banda, que tocando canciones sobre osos polares y pisos blancos logró irritar a más rockeros sabelotodos y puristas que una manada de punks desafinados. Buen trabajo.

Mientras graban su segundo disco en el 2006, la banda se fue desboronando. Primero partió Mercedes, que dejó la escena musical hasta años después cuando volvió con Las Robertas. Aby dejó la banda en el 2007. Daniel y Fabricio siguieron ensayando solos, hasta finalmente dejar morir el proyecto unos años después, sacando un sencillo como dúo en el 2012, bajo el nombre de Balastro.


Paralelo al final de Psicodelisca y el período de más actividad de Alta Costura en el 2006, Daniel formó otra banda. Impulsado por el bajista Luis Felipe Dobles (Savia, Rey en Ruinas) -que luego decide no formar parte del proyecto- Daniel se juntó con Alberto Elizondo y Luis Diego Aguilar (Arma Popular) para crear Señorita Maestra, una banda de hardcore punk con fuertes influencias de Fugazi y bandas como Rites of Spring. Un detalle poco importante, pero digno de mencionar en honor a la transparencia: en la media hora que estuve tocando bajo formé parte de Señorita Maestra, al punto de ponerle el nombre al grupo y escribir la letra de una canción; debido a una gran incapacidad de compromiso en todas las áreas de mi vida durante esos años, mi paso fue breve. Ante la falta de constancia de dos bajistas seguidos, la banda optó por convertir a uno de sus guitarristas en bajista y de esa forma obtuvimos los bajos pegajosos de Alberto Elizondo. No me arrepiento de nada.

Señorita Maestra estuvo activa entre el 2006 y el 2009. Evidencia de los lazos interminables entre la escena punk y la alternativa, Señorita fue un intento deliberado de contrarrestar la masculinidad tóxica y el dramatismo escénico que en ese momento dominaba el hardcore local, pero no por medio de la confrontación si no de la cooperación y la actividad incansable, señalando que otras rutas eran posibles. De forma totalmente inesperada lograron amasar un grupo sustancioso de seguidores que encontraban su sonido único y su presencia escénica desarmante por su simpleza, y lograron hacerse del respeto de las bandas grandes de la escena. Para cuando se separan dejan un disco entero grabado en los estudios de José Ospino (Bruno Porter, Orgasonova), que no saldría a la luz hasta años después. En el concierto de despedida se encuentran a si mismos asombrados al ver un grupo de jóvenes desconocidos coreando sus canciones.


Durante ese momento de hiperactividad en el 2006, el guitarrista y vocalista de Pidgines, Gabriel Gurdián (G2), tiene la iniciativa de crear una disquera pequeña. G2 y Daniel -cuya amistad que originó en los conciertos de Humor Negro- ya venían grabando sus propias bandas y haciendo tirajes limitados de su propio material, pero G2 estaba ansioso por llevarlo un paso más allá y documentar de una forma más ambiciosa los sonidos de nuestra escena. Contactó a un grupo de colaboradores cercanos que encontró afines a su sensibilidad -entre los cuales me incluyo- y una mañana soleada de Julio se fundó Gerónimo Records. Los cinco miembros fundadores fuimos: Gabriel Gurdián (Pidgines, Malas Palabras), Fabrizio Durán (Los Cuchillos, Niño Koi), Alberto Elizondo, Daniel Ortuño y yo. Gerónimo se mantiene más o menos activo durante varios años, dejando una cantidad saludable de material circulando: Alta Costura, Eleanor's Sickness, Psicodelisca, Pidgines, Spaceship (lanave), Señorita Maestra, Raging Bull Leather Jacket. No hicimos ni un solo colón en todo ese proceso, pero aprendimos muchísimo y nos sentimos inmortales.


En ese mismo período Daniel consolidaría su faceta como DJ. Sus primeras experiencias -como la de muchos de nosotros- fueron gracias a César Luna en Area City, a partir del 2003. César siempre busca talento nuevo para desarrollar y muchos tuvimos nuestra primera oportunidad ahí. Entre el 2003 y el 2007 las presentaciones de Daniel como DJ serían esporádicas, repartiéndose entre Area City, La Chicharronera Rancho Alegre y el Atomic Diner -donde sería bautizado con su nom de guerre Danny Boy por Felixxxia, en un set para su cumpleaños-.

En el 2007 produjo -junto con Marlon Cordero- varios eventos en el Bar Bahamas en La California, con un énfasis en la música mod y soul -precedido esto por un evento bautizado "Rockers vs. Mods" con Tony Cuchillo, Caro Castro, Max Ortuño y Daniel en La Chicha ese mismo año, donde conoció a Diego Gonzalez, otro eventual colaborador-. En esta época Bahamas era un bar tradicional que pasaba videos de música latina en sus televisores y discos de mixes tropicales por sus parlantes; estaba al borde de la quiebra, con toda su clientela original espantada por la creciente ola de punks, alternativos, rockeros, góticos y demás tribus que empezaron a pulular en Barrio La California gracias a Area City y Tribal. Los únicos que pasábamos noches enteras oyendo cumbia en sus sillones éramos un puñado de disconformes que ya no estábamos cómodos en ningún otro lado.

Los eventos de Daniel se sumaron a otras pequeñas iniciativas ese mismo año (Dinamita/Sacarina Pop, Cabaret de Pandora, La Noche de los Copetes, Dinorama) que le trajeron nueva vida a Bahamas y de ahí en adelante muchos otros productores vieron las posibilidades del lugar, eventualmente convirtiéndose en la cuna de productoras del calibre de Jalamelule y el Dúo Matellica. También llevó sus sets a lugares nuevos, como la Chicharronera Rancho Alegre, El Lobo Estepario, la tienda Ñ y La Mochila. Generalmente centrados alrededor del soul sesentero y setentero preferido por skinheads (sharps) y los amantes del ska y el R&B clásico, sus eventos consiguieron -en su punto más alto- una convocatoria inusualmente masiva y ecléctica.

Sus experiencias como DJ lo impulsaron a pasar de coleccionar CDs y mp3 a coleccionar viniles, y a pasar de especializarse en discos de Northern Soul a convertirse en uno de los más respetados crate-diggers locales, específicamente dedicado a coleccionar rare groove de la riquísima producción de soul centroamericano. Su colección y su trabajo de difusión ha sido notable, y se ha ganado el respeto del muy selecto círculo de coleccionistas de soul y de salsa locales, donde la mayoría de sus miembros le duplican la edad fácilmente. No siendo esto suficiente, Daniel también forma parte del colectivo In:Camera desde el 2014, que se dedica a promover música bailable -la mayoría electrónica- con estéticas de vuelta a la raíz, en eventos periódicos en el centro de la ciudad.


No obstante el final de Gerónimo, Daniel seguiría trabajando agresivamente en su rol de productor musical e ingeniero de sonido, convirtiéndose en uno de los documentadores más importantes de la escena alternativa en años recientes. Una lista de grabaciones donde ha participado suena como una lista de grandes éxitos del alternativo costarricense: Movies de Raging Bull Leather Jacket (con G2); In the Hour of the Wolf, Tiny Monsters, Afterimages of Glowing Vision y Dark Horse de The Great Wilderness; PI de Zópilot! (todas estas con Ronald Bustamente); La Pequeña Muerte y As Above, So Below de Niño Koi; el Demo de Rabia; Dissected Affair (con Alejandro Imbach) y The Feel de Las Robertas; el compilado Sí San José (con Adrián Poveda y Vito Petruzzelli); Eclipse Total del Corazón de Los Waldners, Ave Negra de Ave Negra (con Marco Fernández); y Random Views de The Dead Deads son algunas de las que puedo recordar en este momento, muchas de estas hechos pro bono como una forma de contribuir su grano de arena a una escena necesitada de historia y contexto.


A partir del 2010, Daniel colabora con el colectivo de artistas de música electroacústica llamado Extremos Sonoros. Usualmente se presenta bajo el nombre Manteles y su performance se centra alrededor de largas improvisaciones de ruido blanco, distorsión y feedback. El movimiento de música noise local ya ha dejado huella y ha sido reconocido y validado por autoridades culturales y la crítica local, sin embargo esto no los ha detenido ni ha afectado su espíritu libre y caótico. No hay que tomarse a pecho estos intentos desesperados del establishment de absorber y formalizar lo que no entiende y lo que sus descripciones academizantes no alcanzan a describir apropiadamente. Más papistas que el papa, muchos artistas de noise y de música electroacústica han decidido darse la espalda a si mismos en un absoluto desafío a la lógica y la física. Maravilla.


A finales del 2010, Daniel fue invitado a formar parte de un proyecto musical que Luis Carballo (General Lee) armaba con un grupo de amigas en común: Los Waldners. Después de muchas aventuras y desventuras, y la entrada y salida de integrantes, la alineación se consolida en su segundo debut en Diciembre del 2011: Luis en las vocales y guitarra, Andrea San Gil (Lolita Piñata, The Great Wilderness) en la batería y coros, Gustavo Quirós (Keep The Gap, Elemento) en bajo y coros y Daniel en la guitarra principal. Juntos grabarían un exitosísimo disco que los pondría en el mapa durante el 2014 y los llevaría a tocar fuera de Costa Rica. En este instante la banda se encuentra grabando un segundo disco. Andrea se encuentra fuera del país con Daniel Del Risco cubriendo su rol en la batería para conciertos. Sin embargo, la historia musical de Daniel Ortuño no termina aquí...


Después de la muerte de Señorita Maestra, Daniel se quedó sin un espacio formal donde plasmar todas sus ideas corrosivas. Si bien el trabajo con Manteles era gratificante, no era lo mismo que tocar algo rítmico ante un grupo de jóvenes sudados a punto de estallar de la frustración y las hormonas. Rabia arrancó sus ensayos en algún momento en el 2012, con una rotación frecuente de miembros mientras se buscaba el combo ganador, manteniéndose siempre en el corazón del proyecto Joel Obando (Billy the Kid, The King Of) como baterista y Daniel como guitarrista. Finalmente se logra amarrar la alineación definitiva con la entrada del vocalista Camilo Fernández (Crimes) y el bajista Pablo Montero (Everlasting Brutality) en el 2013. Su disco debut salió unos meses en Marzo del 2014. En Rabia la interpretación de Daniel no es para nada mínima ni imperceptible, es una avalancha de sonido con movimientos repentinos y fuertes en el escenario, donde se le puede ver claramente en su elemento y apreciar en toda su gloria. La presencia de Rabia ha trascendido las fronteras de su género y -nuevamente- se ha caracterizado por ser una de esas bandas de la escena punk que es apreciada y festejada por el público alternativo. Dos de dos.


A través de todos estos años, todas estas grabaciones y todas estas bandas, Daniel ha estado produciendo un programa semanal en Radio U llamado Findependiente, dedicado a la música independiente y alternativa internacional. Daniel se unió al espacio poco después de su fundación en en el 2004 y después de que muchos de sus productores originales pasaron a otros proyectos (entre ellos Max Ortuño, Gaby Rivas y Marlon Cordero), Daniel se mantuvo constante en el espacio, creando una de las ventanas de acceso público más valiosas para descubrir música que no cuenta con difusión en la radio nacional y que se ha convertido en un referente único en su género. Hace poco Findependiente celebró su undécimo aniversario con un concierto internacional en El Steinvorth, en San José centro. Casi nada.

Es imposible predecir cual será la siguiente movida de Daniel Ortuño en el panorama musical costarricense. Su currículo habla muchísimo de su capacidad de dar vueltas inesperadas y dirigirse con intensidad y aplomo hacia direcciones nuevas ¿Quién habría predicho hace cinco años que Daniel sería el guitarrista principal de un fenómeno de indie-pop como Los Waldners... aparte de Luis? Sin embargo es fácil ver sus huellas en todo el material. Mucha gente cree que el ascenso  meteórico de la banda en el último año fue una casualidad, un hecho inusual y aislado, sin entender que hay más de una década de trabajo sosteniéndolo solamente en el caso de Daniel, ni hablar del pedigrí de más de diez años de Gustavo o la discografía impecable de Andrea -sobre quienes he escrito a profundidad en otras ocasiones-. Se puede tratar de tapar el Sol con un dedo o desconocer los eventos históricos que le dan vida al ente orgánico que es una escena, pero no por eso dejan de estar ahí presentes, influyendo todo lo que los rodea.


A pesar de su celebración colectiva de la suavidad y la sensibilidad, Los Waldners son unos duros. Expertos en la gestión cultural y experimentados como creadores, Los Waldners son una suma muy específica de talentos, experiencias e iniciativas, una banda que ha construido su obra sobre bases firmes, donde cada pieza es indispensable y clave para su éxito y totalmente irreemplazable, funcionando como una máquina bien engrasada y perfecta. No entender esta dinámica es no entender la historia de nuestra escena y las voces que la han moldeado a través de la última década.

Los Waldners - Ella Usaba Vestidos (sencillo) (2014)
Los Waldners - Eclipse Total del Corazón (2014)

Los Waldners en Bandcamp.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Aifon


A simple vista Aifon es un proyecto reciente con una banda extensa, una multitud con una muy corta vida. La banda: Gustavo Quirós en la voz y guitarra (Los Waldners), Ileana Sáenz en la guitarra, Ivannia Morales (The Electric Creatures) en el sax, Mariel Vargas (The Electric Creatures) en el bajo, Lina Jiménez en el teclado y Mari Navarro (Colornoise, Punto Konfliktivo) en la batería. Debutaron en el cuarto Folk Collective, en el Sótano/Amón Solar en Octubre 2014. Se formaron apresuradamente un mes antes. Su alienación se lee como un derroche de talento.

La pregunta es ¿cómo una banda con tanto personal logra montar un set en tan solo un mes?

En este caso la respuesta más obvia es probablemente la más cierta. Aifon no fue una banda que nació de un proceso creativo extenso, ni era un grupo de compas que se reunían regularmente a jammear a ver que salía. No. Aifon nació de la mente inquieta de Tavo Quirós hace muchos años, donde se fue marinando y marinando hasta que una fuerza externa lo obligó a salir, como suele suceder con los más tímidos. La primera vez que Aifon entró como banda a una sala de ensayo, ya existía un guión pre-determinado para cada instrumento, ya existía un espacio cuidadosamente diseñado, imaginado, para que se movieran sin chocar entre sí. El reunir gente tan talentosa con un propósito tan claro fue una movida ambiciosa, hacerlo en tan poco tiempo era descabellado.

Entonces la pregunta es ¿quién es Tavo Quirós?


Tavo es una de esas fuerzas elementales de la escena musical local. Un alma sensible con un humor tierno y una creatividad constante e inquieta. Ha tenido roles diversos -bastante visibles- dentro de la movida alternativa, y dentro de la vida nocturna capitalina. Fue de los primeros DJs de planta de La Esquina de Mario Miranda cuando recién abrió. También tuvo un rol importante en el Hoxton, primero como DJ en su primer local y luego como Administrador en su segundo espacio. También formó parte de un núcleo de músicos que participaron en una serie de tributos a bandas de rock extranjeras, que tuvieron un éxito de taquilla bastante notable. Sin embargo ninguno de estos puntos en su currículum explican el rol que ha tenido Tavo dentro de la escena rockera local, son meramente un acompañamiento a una carrera brillante y colorida.

Creo que uno puede ver la evolución del rock alternativo costarricense de este milenio a través de la actividad de Tavo. Los últimos quince años lo han atrapado trabajando en proyectos que encapsulan el espíritu de cada momento, de cada instante de este crecimiento. Es bastante impactante la modestia que muestra cuando uno le señala todos los años de actividad frenética y constante que ha acumulado, y cómo ha dejado atrás a muchísimos músicos de su generación y generaciones posteriores. Siempre trabajando, siempre con el oído atento a sonidos nuevos, siempre dispuesto a ayudar a alguien que viene empezando. Puedo contar con que si hay algo importante que deba escuchar, voy a recibirlo en un mensaje de él en algún momento. Siempre renovado, pendiente, filoso.


La primera banda que donde escuché a Tavo tocando se llamaba Elemento. Era una banda de rock pesado alternativo con influencias tipo Perfect Circle y Faith No More, con un vocalista obsesionado con Nino Bravo y un célebre baterista que todo el mundo consideraba el arma secreta. Era una banda poblada de personalidades alfa, mucho ego y muchísimo talento. En medio de ese remolino estaba Tavo, callado y simpático. Sobresalía de entrada por su dulzura y su entusiasmo. Por sus chistes auto-flagelantes. Por su conocimiento enciclopédico y diverso de música alternativa. Nos conocimos primero a través de un foro de rock nacional en internet -que era lo que todos los fans y músicos frecuentábamos antes de que las redes sociales se consolidaran- y luego en persona. Estábamos organizando un concierto juntos de ESimple con Elemento -concierto donde conocí a Mario Miranda en la peor situación posible, pero esa es otra historia-, yo en mi rol de manager y él como bajista. A partir de ahí sostendríamos charlas esporádicas al toparnos alrededor de los bares de la California y chatearíamos otro tanto por Messenger.

No estoy seguro si Elemento dejó algo grabado. Sospecho que no y creo que es una negligencia criminal, no sólo por lo buena que era esa banda, si no porque creo que en unos años la obra de Tavo recibirá mucha atención y es una cagada que no tengamos evidencia de sus comienzos. Aprovecho este instante para contarle al mundo entero que una vez estaba sentado tomando birras con Abidán Moraga, haciendo una lista de las músicos más importantes de cada banda que estaba activa en la escena durante el principio de los 2000 y al llegar a Elemento le dije "Tavo Quirós, ese mae tiene algo pasando que no es usual, ve cosas que otra gente no está viendo". Y agregué: "cuando empiecen a colapsar las bandas y se vayan reuniendo los músicos que sobreviven en otras combinaciones, este mae es de los que va a surgir" y tuve razón, nada más no sabía que iba a dar un giro tan impresionante.


Durante el tiempo que Tavo está de DJ en La Esquina, tiene un reencuentro con la música alternativa que escuchó de niño, específicamente Morrisey. Aparte de eso, cosas nuevas que empezaban a sonar como Interpol y Placebo fueron dejando su huella y se entrega a ellas totalmente. Nada de esto sonaba como Elemento ni era influencias que podía trasladar ahí. Al desaparecer Elemento, Tavo participa con músicos de otras bandas de rock fragmentadas en tributos a bandas como Stone Temple Pilots y Foo Fighters. Esos conciertos de covers que fueron inmensamente populares -y que durante un par de años se adueñaron de los escenarios grandes y de mucho del talento local- tampoco sirven para canalizar su creatividad, pero en ellos encuentra los miembros de su nueva banda: la increíblemente popular Keep The Gap.

Keep The Gap fue un experimento exitoso que provino del más inesperado de lugares. La sección rítmica de la banda (Tavo y Rodri Chaverri) provenía de bandas de rock pesado, la otra mitad (Adrián y Michi Pauly) eran ex-miembros de Cabuya, una banda de pop con fuertes influencias de reggae y funk. Lo que crearon no era ninguna de las dos. Keep the Gap era una banda de alternativo bastante moderno, con bajos post-punk de Tavo y fuertes influencias de Fiona Apple y Regina Spektor en las vocales y piano. La combinación fue muy efectiva, tocaron en salones repletos y en conciertos internacionales. Hasta el día de hoy considero que "I Forgot" es una de las joyas pop más perfectamente escritas y ejecutadas del rock nacional; entre el 2007 y 2009 que trabajé en Area City como DJ la programé incansablemente.


Al principio Tavo está increíblemente entusiasmado con poder perseguir su musa y buscar el sonido que ha soñado por años, pero poco a poco -por pura química natural- la banda se va alejando de esto y encontrando su zona de comfort lejos de ahí, en espacios más pausados y elaborados. Al mismo tiempo Tavo se va empapando de la nueva ola de folk que viene de Norteamérica y esto lo pone a componer de nuevo; comprendiendo que su banda no es el espacio ideal para estos descubrimientos, empieza a trabajarlos por aparte, a solas. Un colaborador por excelencia, Tavo sabe escoger bien sus batallas.

Fue por esos años que escuché por primera vez lo que se convertiría en Aifon. Estábamos sentados en algún lugar y Tavo andaba unas grabaciones caseras que quería que escuchara; mi memoria insiste que fue en La Sabana pero Tavo luego me aclaró que fue en Yellow Submarine. Me pongo los audífonos y escucho unos trabajos complejos de mandolina y otros instrumentos acústicos. Al parecer los venía trabajando desde hace rato y se había enseñado a tocar instrumentos nuevos buscando el sonido que tenía en su cabeza. Me pareció encantador, pero también me pareció obsesivo y loco y algo genial.


Para el momento en que explota la nueva generación de bandas alrededor del Lobo Estepario en el 2010, la banda Tavo estaba lejos de ahí, ocupando escenarios más grandes y sofisticados. No obstante Tavo asistía regularmente a los conciertos en el Lobo y le seguía la pista a sus bandas. Tal era su compromiso con esa movida que estuvo a cargo del proceso de pre-producción del primer disco de The Great Wilderness. Este detalle podría no ser tan significativo, pero fue un detalle que fue decisivo para su siguiente movida.

Eventualmente Tavo cumple su ciclo en Keep The Gap y sigue adelante. Durante un tiempo muy breve tuvo planes, sus ideas inconclusas a punto de cuajar, pensando como armar una banda y tocar sus canciones. Sin embargo, cuando Los Waldners buscaron un bajista nuevo, fue el primero en la lista. Su trabajo previo con TGW era recordado con afecto por Andrea San Gil, ex-baterista de esa banda y ahora baterista en Los Waldners; además ese primer disco había sido grabado por Daniel Ortuño, quien era guitarrista de Los Waldners y admirador de su trabajo en el bajo. Como si fuera poco, Luis Carballo -el vocalista- encontraba que su actitud y su energía era justamente el tipo de energía que quería tener en su vida. Fue un matrimonio perfecto. Paralelo a esto, Tavo ocupa por períodos intermitentes la posición de bajista en The Great Wilderness para giras internacionales, algunos conciertos y grabaciones, profundizando su relación como complemento creativo de Paola Rogue -a quien ahora asiste en su proyecto solista-. La libertad creativa de Los Waldners y el espíritu libre y vulnerable de esta banda le permitieron florecer y validarse creativamente; igual su experiencia con TGW le ayuda a entender su destreza como colaborador. Era el momento de algo más.


El trabajo creativo de Tavo era un secreto a voces. Todo el mundo sabía que tenía material desde hace años y que no se animaba a sacarlo. Entra en escena Milo Bekins, el jóven productor de los eventos Folk Collective. Milo está siempre en busca de bandas nuevas para sus eventos y le pregunta a Tavo por su material; lo anima a subirse en tarima y tocarlas en vivo para el siguiente concierto. Tavo acepta. Como Tavo es un absoluto demente, decide que la única -repito: única- forma de ejecutar este material es con una banda de seis integrantes que incluya un saxofón, dos guitarras, un bajo, un teclado y percusión. Cuando me comentó su idea yo le dije que estaba absolutamente loco, que era imposible y que mejor ni lo intentara porque entonces nunca iba a poder concretar nada e iba a seguir toda la vida con ese material guardado. Ja. Claramente no contaba con su ética laboral ni el poder de su dulzura.

Acá es donde entramos a una de las áreas más particulares de Tavo: su dulzura y su nobleza. Tavo es el tipo de hombre que tiene amigas que confían y cuentan con él, que saben que pueden sentirse seguras y respetadas a su lado. Este detalle no es nada ligero cuando estamos hablando de hombres latinos. No es alguien que genere desconfianza ni amargura. Es el apoyo y la constante de mucha gente. Un amigo infatigable y comprometido. No es víctima de discursos tóxicos de masculinidad trasnochada. Es sensible y abierto. El mejor ejemplo del tipo de persona que es el siguiente: faltando un mes para su concierto, decide llamar a cinco de sus amigas, todas músicas, y pedirles que le hagan el favor de montar sus canciones con él y que formen una banda. Cinco personas, todas talentosas y algunas muy experimentadas, que saben lo imposible que es una tarea como esa. Logra convencer a cinco personas -independientes, pensantes, conscientes- de embarcarse en una aventura como esa solo con el poder de su carisma y su energía. Lo hacen por él, porque confían en el, lo hacen por que creen en él y saben que merece su respaldo y su tiempo.

No conozco a NADIE que pueda lograr eso.


Faltando unos días para su concierto debut saca una una grabación impecable de un ensayo de su banda nueva, bautizada Aifon, siguiendo el patrón típico de su humor defensivo donde las cosas nunca se toman tan en serio. El talento de la banda es envidiable. La música es de todo menos juguetona. Es frágil y nostálgica, igual que la portada de su disco. El disco está impregnado por un vacío, por un anhelo de lugares lejanos y distantes. Nada de ese disco habla del lugar donde está si no solo extiende su mirada y estira sus manos a tierras distantes, idealizadas, como si fueran las versiones de ciudades que uno crea en su cabeza cuando uno ve fotos viejas... separadas por tiempo, geografía y contexto. Esas cuatro canciones de Aifon -todas joyas melódicas con arreglos impecables- son como una gran negación de un momento, son como un hueco en la panza, el reflejo de la realidad en el agua de un lago, el lugar donde uno va cuando la tristeza cubre todo y uno está hecho un puño en su cuarto pensando en un lugar ideal. Es un mundo ajeno y distante. Una aspiración trágica que inunda todo.

Próximamente Aifon sacará su disco debut. Escuché hace poco las maquetas y me emocioné mucho. Ha sido un largo camino para llegar acá, para llegar a él mismo. Me conmueve la lealtad que inspira, la forma en que todo el mundo se mueve para que él pueda llegar a ese lugar donde sabemos que pertenece. Me pregunto a veces si él lo ve, si ve las olas de amor que se dirigen constantemente en su dirección. Quiero ese disco, quiero sentarme a escucharlo echado en el piso, pensando en ese mundo interior que tiene, en esos espacios mágicos y distantes que describe con su música.


Aifon - Demo (2014)

Aifon en Soundcloud.


viernes, 24 de octubre de 2014

Taquicardia en Montañas Más Altas Que Yo


22 DE OCTUBRE 2013. Turrúcares de Alajuela. Una tarde soleada, los Waldners suben a la tarima frente a la Iglesia. El público en la plaza es diverso, desde adolescentes hasta adultos mayores. Hoy sucede algo inesperado. Poco a poco se van a acercando un grupo de niñas impulsadas por una mezcla de curiosidad y total abandono a la melodía.

Bailando frente a la tarima entienden lo que nadie más: esto apela a la unidad de la manada. Se toman de las manos y hacen una ronda girando más y más rápido, siguiendo el ritmo acelerado hasta acabar todas tendidas, muertas de risa con el sol en la cara y esa mezcla insuperable de zacate y viento en el cabello.

Los Waldners, una familia construida alrededor de vulnerabilidades -las mismas que celebran en sus canciones- son como una jauría callejera. Un imán para causas perdidas y para huérfanos sin escena dentro la intensa movida capitalina.

Transparentes, creen en un ejercicio constante de desnudez en los espacios creativos. No hay nada fuera de tono para la banda excepto las poses. Se impulsan a ser ellos mismos. Sin mandamientos estéticos, ni homogeneidad de apariencias o preferencias musicales. Su eclecticismo es casi alarmante y sin ironías.

Su sonido es únicamente suyo. El debut "Eclipse Total del Corazón" es una avalancha pop de letras cortantes y melodías adictivas. Grabado durante el 2013 en las montañas alajuelenses, el disco ve la luz en un concierto gratuito en un bar josefino en el Día de San Valentín del siguiente año, con cerveza a precios populares. No lo harían de otra forma.

Reacciones positivas de blogs de España, México, Colombia, Chile, Costa Rica y Argentina llegan de inmediato y el 2014 es el Año de los Waldners. La banda está incrédula y halagada, pero si preguntan cuál es su momento más feliz, basta volver la mirada hacia Turrúcares.



Publicado en su versión original bajo el título “Los Waldners” en la primera edición de la revista Fauna Kingdom, del 9 de Mayo del 2014. El primer intento de escribir este artículo se convirtió en el texto “El Sonado Nacimiento, Prematura Muerte y Gloriosa Resurrección de Los Waldners” que no fue utilizado por Fauna Kingdom por ser demasiado largo. En vez de editarlo, lo publiqué en PerraPop el 7 de Marzo y decidí escribir algo nuevo. A pesar de ser un texto independiente, está escrito con el mismo estilo, funcionando como una especie de epílogo.

viernes, 7 de marzo de 2014

El Sonado Nacimiento, Prematura Muerte y Gloriosa Resurrección de Los Waldners




4 DE MARZO 2014. Rosario Bléfari, icónica música argentina comparte en su página de Facebook el disco de los Waldners, que en privado ha calificado como "re-bueno". Luis está llorando. Esto es un triunfo, no hay grises.


14 DE MAYO 2011. Lobo Estepario, epicentro del indie local ese año. El esperado debut. Hace rato Jime quería montar las canciones de Luis Carballo, que formaran una banda. Me presentó a Luis un año antes, un alma sensible, con un poncho, cabello largo y desarmante dulzura. Eventualmente pasa, el núcleo original es Jime en la guitarra, Luis como vocalista y Manu, su entrañable amigo en común, en el bajo. Como complemento reclutan a Daniel Ortuño en la segunda guitarra. Dani lleva años grabando bandas, incluyendo The Great Wilderness, el grupo donde toca Jime. Daniel no ha vuelto a subirse a un escenario como parte de algo desde la muerte de Señorita Maestra y Alta Costura años antes. Acepta, este Luis parece alguien con ideas interesantes aunque tenga una fijación poco saludable con los Smiths y use el inglés como forma de expresión: Dresses, The Happening, Lovers in the Car... La batería se resuelve con Andrea San Gil, compañera de banda de Jime, cuya imaginación percusiva se acerca más a la poesía y menos a la carpintería.


6 DE ENERO 2014. "Ella Usaba Vestidos" es el primer sencillo, más de año después de la primera grabación organizada por Dani con Pablo Castro en las montañas de Alajuela. El largo período de gestación ha sacudido hasta al más fiel de esta informal jauría y expuesto la fragilidad colectiva. Veo como se aceptan y se esperan en medio de una frustración que ha quebrado las espaldas de animales más grandes que este. Se empujan y se muerden sin perder de vista los lazos que entretejen sus días, sobreviviendo la tensión implacable de un año a la deriva.


23 DE SEPTIEMBRE 2011. Tal vez esto pasó. Daniel y yo discutimos con Cristóbal sobre el video de "Me Gusta La Noche" de Adrianigual y sobre el disco "Arde Santiago" en general, sobre describir la ciudad propia, el poder de nuestra experiencia urbana y encontrarnos a nosotros mismos en nuestro arte popular. Tal cual ebrio predicador, como siempre, denuncio al arte aspiracional que sueña con otras tierras. Cristóbal no está de acuerdo y sostiene la pureza de la creación artística, sin compromiso alguno. Daniel menciona las estilizaciones de "plancha" de Dënver como una recuperación de una estética latina propia. Luis escucha todo atento y cita a Alex Anwandter, su nuevo artista favorito. No dice más, solo escucha. De fondo en el bar suena "El Baile De Los Que Sobran" de Los Prisioneros y mi cabeza se llena de aire y poco a poco la noche se vuelve un collage.


6 DE AGOSTO 2011. Luis está tirado en el escenario en Latino Rock al finalizar el concierto, con las mejillas húmedas, los dedos destrozados y mi camiseta de TGW envolviendo su torso. Pablo y yo estamos con la quijada en el suelo por lo que acaba de pasar. La vida de Luis no está bien, hay una pieza que falta o tal vez una que sobra, y ahora nada calza. Esta es la última vez que Manu y Jime van a tocar en la banda. Esta es la última vez que los Waldners van a tocar esas canciones. Algunas cosas solo salen mal en grande. Poco después Andre se va de viaje, Jime y Manu se van de la banda y Daniel y yo quedamos a cargo de un Luis cuyo corazón parece más una constelación que un planeta. La banda está muerta y empiezan las lluvias.
 
 
17 DE SEPTIEMBRE 2011. Luis y yo en la Sabana de picnic. Quiere a Tavo Quirós como bajista de la banda. No es por su impresionante talento, es algo en su ENERGÍA. Dice que no hay campo para el odio en los Waldners y Tavo es la persona perfecta. Conozco a Tavo desde el 2002, es un fragmento suelto del amor universal que toca el alma de quienes nos cruzamos en su paso, con una incondicionalidad escalofriante. Le doy la razón y nos compramos un copo. Sugiero reemplazar a Andre, cuya destacada vida académica y profesional requiere constante planificación alrededor de su disponibilidad. Luis me mira con infinita compasión y procede a explicarme como yo no sé nada de la vida. Una vez más tiene razón. Andre es indispensable, es obvio ¿cómo no lo vi? De golpe entiendo que Luis no está re-armando la banda, está creando una familia.


19 DE AGOSTO 2011. Luis, Daniel y yo sentados en la mesa de mi bisabuela en Sabana Sur, esperando el concierto de Monte y Robertas en el Lawrence Olivier unas horas después. Daniel tiene un plan, lo  puedo ver en su cara, tiene siete años de ser mi persona favorita y conozco esa mirada. Algo no me está diciendo. Sin advertencia saca el tema y expone su tesis, establece los puntos y me cede la palabra. Tejemos un ballet verbal de principios e idealismos, de lenguas madres y biografías. Luis abre los ojos poco a poco. Hay amor después del amor. Dejamos las latas vacías y salimos a la calle. En el concierto suena Ulises y las fichas terminan de acomodarse en la cabeza de Luis. Para el final de la noche Luis desecha todo el repertorio de la banda y empieza a escribir en español.


14 DE FEBRERO 2014. El lanzamiento del disco es en San Valentín en Area City, legendario semillero de la escena under capitalina. El dueño del lugar, César, es fan declarado de la banda y la recomienda constantemente. Es terriblemente halagador. El disco tardó un año grabándose y meses mezclándose. El lugar está a reventar y se venden todos los pines, camisetas y calcomanías que trajo la banda, coordinado impecablemente por Andre. Gente desconocida se sabe las canciones. Blogs de Argentina y España dicen cosas súper bonitas e imposibles. En la banda abundan las risas nerviosas y la incredulidad.


17 DE DICIEMBRE 2011. Estrenan un nuevo repertorio en su primera tarde como cuarteto. Ante la salida de los otros, Dani y Andre han dejado sus roles pasivos y la entrada de Tavo cambió el marco de referencia. Es otra banda. Luis lleva tres meses escupiendo canciones una tras otra. Yo culpo a Rosario Bléfari, porque si entrecerrás los ojos podés distinguir la mano de Porvenir de Suárez. A veces se ocupa que alguien de afuera, muy afuera, llegue y te señale el camino hacia vos mismo, hacia las cosas que te anclan y te  florecen. Yo culpo a los Waldners, su voz clara señalándome el camino, declarando que no importa perder, que ese puede ser mi segundo hogar... que está bien que esté enfadado y que no sea valiente. Hay una fuerza impresionante en la vulnerabilidad. Los siguientes años de mi vida los llenan de amor, pertenencia y aceptación. Vamos a tener aventuras, comer tonteras, recoger otros pasajeros en el camino y conversar en aceras en la madrugada. Si entrecerrás los ojos nos parecemos un poco, como una familia hecha de perros callejeros de diferentes razas, jugando y hurgando en las bolsas de basura ajenos a todo mientras pasan los carros.

f.