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martes, 21 de julio de 2015

Perra Pop Presenta: Erth


Erth es uno de los eslabones más recientes en una de las cadenas más largas y distinguidas del rock nacional. Fundado en el 2010, y conformado por Joel Fernández (Passiflora) en el bajo, voz y sintetizadores; Diego Mejía en la guitarra, sintetizadores y voz; Andrés Bonilla en los teclados; Roberto Mata (Trío de Experimentación Aldebarán) en la guitarra; y Marco Rodríguez en la batería, Erth se ha convertido en uno de los referentes del rock progresivo costarricense. En el 2015 el peso, el legado y la influencia del rock progresivo dentro de la escena rockera local es innegable, pero eso no siempre fue así.


En Costa Rica durante la primera mitad de los 60, el rock es considerado esencialmente una música de baile, y esa era precisamente su función. Eso explica, en parte, la recarga de covers en los repertorios. La cultura de música popular costarricense antes del rock estaba dominada por las orquestas, y si bien las orquestas tocan mucho material original específico a cada una, la mayoría del repertorio podía consistir en versiones de clásicos o de éxitos recientes popularizados en la radio.

Compadre (Alvaro Fernández) - Compadre

Al nacer en 1959 de la mano de los Twist Masters, el rock costarricense sigue el único patrón conocido, adaptando material extranjero con pericia y con mucha atención a la fidelidad. Complementando esto, las bandas desarrollan su propio material y conforme van madurando, van creando más material propio y original. La relación entre lo que era llamado "la nueva ola" de la música popular -que las disqueras mercadeaban como "go go"- y la generación de las orquestas que la precedía era muy estrecha; al principio hasta es común que las bandas de rock le alquilen el equipo a las orquestas para hacer sus presentaciones en público.

La segunda mitad de los 60 trae las primeras rupturas con este modelo al nacer el movimiento psicodélico en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Al llegar estas influencias a nuestras tierras, muchísimas bandas fueron alejándose del material bailable y se sumergen en las nuevas corrientes, más pesadas e introspectivas, y con un nuevo énfasis en el virtuosismo y las canciones extendidas más allá de la duración tradicional del single radiable. No obstante los repertorios siguen cargando una dosis fuerte de covers y una cantidad del material -incluso el original- es en inglés.

Lucas y Jesús - (canción no identificada, en vivo)

Al empezar los 70 el quiebre con las generaciones pioneras se vuelve definitivo, a pesar de que muchos músicos de esta década tienen su origen en la primera generación rocanrolera. Hay varios factores que impulsan a los músicos del rock costarricense a dar un paso hacia creaciones musicales más elaboradas, a pasar de "música para bailar" a "música para escuchar". Un elemento importante es el factor político, el rocanrol era considerado una música bailable y ligera, de entretenimiento y sin contenido ni compromiso social -ignorando un poco su subtexto rebelde y lo subversivo que es su forma misma-. La llegada de la Nueva Canción, con todo su contenido político y social, logra trivializar el rock en ciertos círculos, y en el contexto de una década de cambios y presión social en el hemisferio occidental, el rocanrol en efecto parece un artefacto de tiempos pasados, más inocentes y lúdicos. Al mismo tiempo aparece el rock progresivo en el plano internacional, una respuesta similar al problema de la legitimidad artística, pero en un contexto cultural distinto. El rock progresivo viene a abrir las posibilidades más allá de las planteadas por el rock original, a estirar los límites de lo posible dentro de la música popular al traer elementos de corrientes consideradas más cultas, como la música clásica y el jazz.

Debida a la naturaleza poco radiable del rock progresivo -gracias a la larga duración de sus canciones, estructura poco tradicional y contenido lírico complejo-, los espacios de difusión no aparecieron de inmediato y mas bien se tienen que desarrollar espacios nuevos para poder compartir este nuevo tipo de música. Aparte de eso, la cultura de consumo musical estaba trasformándose, pasando su atención de los sencillos de 45 RPM que dominan la era del rocanrol, a los álbumes de larga duración que dominarían la música popular durante 40 años.

Galería de Sueños - En Tránsito

El progresivo desató una pasión intensa entre muchos jóvenes y estos asumieron un compromiso serio para ayudar a su difusión. Varias iniciativas florecen en cuestión de un par de años. Se funda el colectivo Catársis -conformado por Ronald Morgan, Daniel Aguilar, Alvaro Artavia y Jorge Botonetas- en la Universidad de Costa Rica entre 1973 y 1974, que luego produce un programa semanal de una hora en Radio Universidad. Dado lo difícil que era conseguir los discos de rock progresivo al principio -muchos tenían que comprarse fuera del país-, y la naturaleza extendida del nuevo género musical, era costumbre transmitir un disco completo a través de todo el programa, en vez de apegarse al formato tradicional de transmitir diferentes canciones de distintas bandas. El colectivo se da la misión de transmitir cualquier material que encuentre de interés para su audiencia progresiva, con una claridad de visión que luego facilita un constante relevo generacional a través de las décadas. Catarsis sigue activo, con programas semanales en Radio U y Canal 15.

Al mismo tiempo, en 1974, aparece una emisora pirata llamada Desde La Montaña en el 102,3 del dial, que al parecer transmitía desde San José de la Montaña, en Barva de Heredia. Rumores ubican a Pigo Maffioli, a Tony Barquero y a Ricardo Ascanio entre sus programadores, pero siendo una empresa tan "fuera de regla" es difícil saber con precisión. La radio se mantiene viva hasta 1978, escogiendo material progresivo que no tendría fácil aceptación en la radio comercial de la época.

Igni Ferroque - La Radio

En Limón el jóven músico Luis Jákamo funda Japdeva Para La Juventud, un programa semanal transmitido los Miércoles en Radio Casino, que sería clave para difundir la música progresiva entre la juventud. Limón era un caso curioso debido a su situación como ciudad de puerto caribeño, donde muchísimos extranjeros europeos y norteamericanos dejarían discos imposibles de conseguir en la capital. Jákamo sería relevado por Macho Garrón, que luego le heredaría el programa a Jorge León, todos partes de una generación de músicos y coleccionistas -que incluía a Jaime Acón, Julián Tabash, Fofi Del Barco, Roberto Amén, Arturo Avellán y Say León- que matendrían viva la difusión informal del rock durante muchísimos años, tanto dentro como fuera de Limón.

En 1978 Alvaro Ulloa funda la radio Top 12, que si bien tenía un formato a lo Top 40 gringo de transmitir los hits de la época, se tomaba el cuidado de ofrecer espacios valiosos para difundir jazz y música progresiva -que en ese tiempo usualmente iban de la mano-. Uno de sus programas más importantes de este tipo fue Estudio 12, que contó con la participación de Ricardo Ascanio, Tony Barquero y Gato Hidalgo. Consistía en una hora diaria de progresivo en inglés, seguido por una hora de rock en español, programado entre 12md y 2pm, patrocinado por Auco Disco.

Hebra - Sabana Cementerio

También fundado por Alvaro Ulloa, Auco Disco fue una tienda de discos importantísima en el desarrollo de la comunidad progresiva. Los discos de progresivo tenían que pedirse por encargo en todas las tiendas del país, pero en Auco Disco se importaban discos de progresivo "por oficio", lo cual aumentaba las posibilidades de descubrir algo nuevo sin estarlo buscando-algo importantísimo dentro de la nueva cultura musical que empezaba a desarrollarse-. Fuera de los espacios de las tiendas locales, muchos coleccionistas viajaban a Panamá o a Limón para conseguir discos difíciles de encontrar, dada la realidad ventajosa del comercio portuario, o le hacían encargos a quienes viajaban fuera del país. Un factor que tenía mucho peso sobre el amor a las ediciones europeas era la mala reputación que tenían las disqueras centroamericanas -como Dideca, Indica y Dicesa- con respecto al sonido de sus lanzamientos, lo cual hacía que las ediciones alemanas, holandesas e inglesas fueran consideradas más deseables.

Volviendo a las bandas locales. El rock progresivo echa raíces en los jóvenes músicos, y junto con otras influencias como el jazz y la Nueva Canción, termina transformando la dirección que seguiría el desarrollo de la música local, casi que de forma definitiva. La aparición del rock argentino de principios de los 70 sirve como catalista para juntar todas esas influencias y sugerir potenciales caminos a seguir. El exigirse material original y escribir letras en español, el tratar temáticas urbanas y sociales, o ecólogicas y poéticas, el experimentar con formatos acústicos o instrumentos de viento, o más bien incorporar pasajes con interpretaciones eléctricas más virtuosas y pesadas... todo eso va armando y enriqueciendo a un rock costarricense que cada vez se aleja más de su raíz rocanrolera y bailable, y que empieza a anhelar una identidad propia definida de forma más articulada.

Pelín - Costa Rica-Costa Rica

La llegada de artistas nuevos, influidos de forma determinante por este sonido, no se hizo esperar. Entre los artistas de la primera ola tenemos a Alvaro Fernández -primero como parte del Trío de Rock Acústico en 1973, luego como solista- que en su primer disco empieza a coquetear con sonidos progresivos para después consolidarlos en su proyecto Compadre en 1975. Lucas y Jesús eran Jesús Barreto y Luca Bentivoglio, un par venezolanos de corazón tico, parte de la camada de estudiantes extranjeros que venían a estudiar Agronomía en la UCR. Entre sus presentaciones se rescata "Un Concierto Así" en Noviembre de 1976 en el Centro Cultural Anglo-Costarricense, un evento con tanta demanda que se repetió dos fines de semana seguidos, una experiencia determinante e influyente para las bandas de progresivo que aparecerían a final de la década. Galería De Sueños, con Leo Sánchez, Rafa Chinchilla y Alvaro Castro, es considerada de las bandas costarricenses pioneras, de las primeras con un sonido más aceptado por los puristas del progresivo. Para este momento ya está activa Polifonía de Carlos León en Turrialba, con su rock fusión con aires progresivos. En 1978, aparece Igni Ferroque, que nace en las aulas del colegio La Salle, con una alineación original que incluye a Roberto Ferroque, Gerardo Mora y Manuel Obregón. Poco después hace su debut Hebra en 1979, la legendaria banda encabezada por Armando Loynaz, uno de los liricistas costarricenses más agudos de cualquier generación. Hebra empieza como una banda acústica con tres guitarras y una flauta, transformándose en una mole eléctrica progresiva en menos de un año. También relevante es el lanzamiento de Costa Rica-Costa Rica en 1980, obra del músico costarricense Luis Muñoz, conocido como Pelín, un joven prodigio que había empezado su carrera en los tiempos del rocanrol. Otras bandas posteriores que es indispensable mencionar son Autoperro, fundado en 1981 por Fernando Arce y Mauricio Ordóñez, con su constante experimentación electrónica, y Shénuk, considerada como la banda progresiva definitiva del rock costarricense, conformada por Alexander Loynaz, Bernal Villegas, Sergio Sasso y Gerardo Mora en 1982. El material de Shénuk recorre desde el rock urbano hasta el rock sinfónico, y algunos de sus miembros serán piezas indispensables para el desarrollo del rock nacional de la siguiente década. Su reputación era tal que su despedida en 1986 consistió en dos fechas seguidas en el Teatro Nacional, algo totalmente sin precedentes. Paralelo a toda esta evolución y desarrollo del progresivo, se encuentra la presencia desde 1978 de Adrián Goizueta y el Grupo Experimental, que si bien nunca fueron considerados parte de la movida rockera, sus inquietudes creativas los llevaban a recorrer espacios muy similares con influencias muchas veces comparables, pero abordadas desde una perspectiva totalmente distinta.

Shénuk - Lás Últimas y Más Viejas Noticias

Otro legado importante de la escena progresiva son los festivales musicales masivos y los bares dedicados al rock. Top 12 organizó en 1979 el Festival de la Montaña, en San Rafael de Heredia, con una asistencia de 10.000 personas. Años después, en 1982, Armando Loynaz, Joaquín Gil y Johnny Schroeder, producen el Festival del Sol en una finca en La Guácima. Dura tres días, participan 42 grupos y asisten más de 15.000 personas. Entre esos años Eduardo Montero, Alejandro Peinador y Johnny Schroeder fundan Génesis Rock Bar, donde tocan bandas como Hebra, Igni Ferroque, Nabil Blues, Distorsión y Micro Jazz. Génesis contó con el apoyo valioso de Top 12 y tenía conciertos todas las semanas, creando una plataforma para la nueva generación de músicos locales.

Entre tanto cambio significativo, entre tanto paso atrevido hacia el frente y la consolidación de la comunidad rockera, la avalancha era imparable. Durante las siguientes décadas el progresivo se hace sentir en diferentes bandas a través de las diferentes generaciones, algunas más puristas que otras: Albatros, Florian Droids, Señorita Abril, Bruno Porter, La Clase, Himno de la Séptima Galaxia, Time's Forgotten, Introvisión, Neurótica. Los criterios con los que se juzga mucho del rock nacional a partir de ese momento se informa de los principios del progresivo local, incluyendo uso del idioma español, pericia técnica de los músicos, y contenido poético o político de sus letras.


Erth se informa y se abandera de esta herencia y debuta en el 2010 en el Latino Rock, en el mismo año de su fundación, después de un año de sesiones semanales de ensayo. Su primera intención es crear composiciones cortas y espontáneas, experimentales y explosivas. Eventualmente van madurando a su sonido actual, publicando en el 2011 su primer disco en vivo -grabado en el Jazz Café- y su primer disco en estudio, Ouroboros. La banda se mantiene en actividad constante, aprovechando todo tipo de espacios para compartir con su audiencia, desde festivales masivos hasta lugares íntimos, priorizando la experiencia de su público ante todo y complementándose con elaborados visuales. Para el 2015 sale su nueva producción, b.


Su sonido se ha caracterizado por una evolución constante y una búsqueda de elementos propios distintivos. En un momento en que mucho del progresivo cae en las trampas de la nostalgia y queda encadenado a años de historia musical y tradición, Erth vuelve a los principios básicos del progresivo al tratar de crear espacios vitales llenos de luz e innovación, dejándose contaminar por géneros fuera de su espacio de confort. Un justo heredero de un movimiento que cambió la dirección del rock nacional y que le ha dado tantísimo a nuestra escena.

Erth - Erth@Jazz Café (2011)
Erth - Ouroboros (2011)
Erth - b (2015)

Erth en Bandcamp.

Agradecimiento al grupo de Pioneros del Rock Costarricense por toda la información brindada.

jueves, 25 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: Capitán Rooster


Descrita hace unos meses por Noisey como "la banda más marginal de Costa Rica", Capitán Rooster es una banda que destaca al caminar sola por la escena musical costarricense. Esto no es necesariamente algo bueno ni malo, solamente algo que nos dice mucho del tipo de sonido que tienen y el tipo de ambiciones que anidan en sus corazones solitarios.

En Costa Rica dentro del rock alternativo hay diferentes fórmulas que automáticamente te garantizan por lo menos un contexto para tocar, un grupo de bandas hermanas donde podés calzar y compartir escenarios. Si sos una banda con influencias de progresivo o con un guitarrista virtuoso, eso calza dentro de cierto mercado específico que tiene mucha demanda para esos sonidos. Si tenés un grupo que carga influencias fuertes de grunge y alternativo noventero, pues eso calza en otra categoría que también tiene un público animado y entusiasta. Por otro lado, la escena tiene una movida indie -indie como estética y no como ética- bastante saludable y en demanda internacionalmente, con grupos con composiciones sofisticadas y sonidos pulidos. En años recientes también se consolidó un grupo de bandas con ritmos bailables -desde el garaje hasta el dance-punk- que logran que el público sude y brinque (¡amén!). Si estás fuera de todas estas áreas, estás enfrentando una lucha cuesta arriba por encontrar un espacio para poder echar raíces y crecer.


Capitán Rooster es una banda que la tiene difícil desde que fue fundada en el 2012. Su sonido no se conforma a ninguna de las expectativas de la movida actual. Carga muchísimo blues, pero no es purista si no más bien moderna. Rocanrolera sin ser retro. Puede ser rápida y contundente, pero no lo suficiente como para que los metaleros y los punks los reclamen como propia. Es abrasiva. Es inteligente. Es creativa. Pero no es bailable, ni encasillable... es esencialmente incómoda y leal a solamente sí misma.

La banda está conformada por Daniel Fernandez (Blues Devils, The Marshalls) en la guitarra y voz, Franco Guido (OZ.) en la batería y Rafael Guido en el bajo o en la segunda guitarra, según amerite la ocasión. Todos han tocado en diferentes bandas anteriormente -Rafa ha tocado hasta en bandas cuyo género musical no disfrutaba, pero ocupaba estar tocando o si no le iba a estallar el corazón-, pero hasta ahora es que han encontrado esa química ideal que permite crear lo que el corazón dicta. Es gente que tiene claro no puede evitar lo que hace, que este es su destino.


Sus influencias son varias y a veces parecen disímiles o irreconciliables entre sí. Daniel es un bluesero empedernido que ha descubierto el poder de la distorsión (¡Howlin' Wolf aprobaría y estaría orgulloso!). Franco es claramente más moderno y ha compartido proyectos con muchísimos músicos de la escena alternativa que luego tuvieron grupos exitosos -algunos: Lolita Piñata, 424, Patterns, Saturno Devorando...- sin aflojar nunca, siempre buscando su combinación ideal. Rafa en cambio es un duro del rock clásico, que puede oscilar entre progresivo setentero y el thrash noventero sin parpadear, y que fue baterista durante toda su vida musical hasta que entró a Capitán Rooster.
Esto, por supuesto, convierte el proceso creativo en toda una aventura, basado en el mantener el entusiasmo y cumplir con las exigencias de tres personalidades fuertes y críticas.

Una de las cosas que encuentro más sobresaliente sobre Capitán Rooster es que tienen bastante asumido que ante la ausencia de una escena que esté diseñada para promover y sostener un sonido como el suyo, van a tener que trabajar más duro. No pierden el tiempo haciéndose los difíciles, buscan espacios para tocar de forma diligente y disciplinada -en su primer año como banda tocaron TODOS los meses en Bahamas, su bar favorito-, escuchan atentamente a todas las bandas locales que pueden para ir observando el crecimiento musical de la escena, hacen conversación con cualquier persona que les cause curiosidad o fascinación, sin pena ni falsos orgullos.


Lo interesante de este intenso proceso de promoción, observación y aprendizaje, es por un lado cuanto parecen disfrutar la experiencia y, además, que tan poco influye eso sobre el sonido que quieren tener; todas las lecciones parecen estar dirigidas a como hacer mejor lo que quieren hacer, reducir ese espacio entre la cabeza y los amplis. Capitán Rooster tiene una identidad muy definida, clara, precisa y aunque quieren alcanzar todo el público posible, quieren llegar hasta él para mostrarles lo que hacen, no solamente para sumar adeptos de forma mecánica. Han aceptado su lugar incómodo y poco ventajoso en la escena local, pero no lo resienten. No van a tocar algo que no los enamore solo para tener más gente en un concierto. Hay demasiados sacrificios involucrados en montar una banda para hacerlo para el disfrute ajeno.

El manejo de frustraciones es algo importante en la vida en general, pero para sobrevivir el mundo del rock costarricense es indispensable. Parecen tener esto claro y bajo control. No se atrapan a si mismos hablando sobre giras al exterior o soñando con estadios llenos, lo suyo es una cuestión de contacto inmediato y cercano. Es poder ejecutar lo que hacen en frente de personas que pueden entenderlo y apreciarlo, dejar que se construya ese puente y que los lleve hasta donde los lleve. No se quejan, proponen. Su principal orgullo no es la taquilla al final de la noche, si no como sonaron, que experiencia crearon, que cosas compartieron.


Su nombre refleja la identidad mutable del grupo y su caudal de influencias. Mejor asumirse mestizo y mixto de entrada, en spanglish. Aparentemente la banda tiene una fascinación inexplicable por los pollos, y el padre de los Guido es capitán de barcos -lo cual hay que admitir: suena fascinante-. Su primer disco se llama Tricopilia. Su local de ensayo es el taller de radiadores fundado por el padre de Daniel hace 33 años en Barrio México. Los artes de sus discos y de su presencia web son limpios y de estética sofisticada. Todos estos aspectos chocan entre sí, pero van pintando una identidad deliberada donde se cruzan un orgullo de sus raíces con un esmero intenso y una intención de perfección en su trabajo -son el tipo de banda que prefiere tocar con su propio backline para sonar justamente como quieren-. Esencialmente son la Costa Rica capitalina moderna, contaminada gloriosamente por el Primer Mundo y totalmente desafiante en su arraigo y amor por sus historias y tradiciones del Tercero. No hay pena ni ironía ni cinismos, solo una transparencia y una sinceridad refrescante.


Capitán Rooster - Veintidós (sencillo) (2013)
Capitán Rooster - Tricopilia (2015)

Capitán Rooster en Bandcamp.

martes, 9 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: Los Reverbs


Los Reverbs son una banda formada por Oscar Herrera (Nottango, Polaroid, Versión Beta) en la voz y guitarra, Gabriel Gutiérrez (Nottango, 3.0) en bajo, Roberto Vargas (Cine Líbano) en percusión, Marko Segura (Tríptica) en teclados y samples, Alfonso Araya (3.0, Cardamomo) en el bajo y David Chavarría (Los Tatunga) en la batería. La mitología sobre la que se montan Los Reverbs está llena de romanticismo y misterio, pero puede ser fácilmente distrayente de lo increíble que es su sonido. No perdamos el tiempo y mejor asumamos que sus palabras son ciertas: Los Reverbs son una banda de músicos que parecen estar entre sus 20s y 30s, pero que afirman estar juntos desde 1975. En ese caso la únicas explicaciones probables es 1) que estén viajando en el tiempo, 2) que fueron puestos en estado criónico y resucitados hasta hace muy poco, o 3) que tienen una dieta muy, muy balanceada y la mejor selección posible de cremas para la piel. Tomemos esta premisa fantástica y adentrémonos en lo que probablemente sería su historia.


Los Spiders - Vete Con Él (1967)

Si bien los Reverbs admiten la influencia directa de artistas extranjeros de la talla de Sandro de América, Rafael y los Ángeles Negros sobre sus composiciones, es fácil ver la huella de nuestro legendario Ricardo Acosta -vocalista de los Spiders y los Gatos-, sobre el material que tocan -Acosta eventualmente disfrutó una exitosa carrera como solista y luego como empresario musical al fundar la disquera DDM en los 90 y firmar a El Guato, Mekatelyu, Calle Dolores, Tropa 56, Kadeho, Luna Di Vietro, Calle 8 y Kalúa-. Otra banda con un impecable manejo del drama y un uso exquisito de la carga emocional originada en el amor y el desamor fueron Los Sons, de Cartago. No estaría fuera de lugar que esta banda brumosa hubiese tenido una evolución paralela a del jóven Oscar Herrera como compositor. Si bien su primer repertorio estuvo increíblemente influenciado por el rocanrol de la era, desde Elvis hasta Enrique Guzmán, rápidamente evolucionaron a un sonido propio, donde la tradición de la balada romántica cobró un peso importantísimo. No eran un caso aislado y fue algo que se extendió por todo los países rockeros, incluyendo Estados Unidos y España -rescatemos la influencia vocal de Dean Martin sobre la carrera posterior de Elvis y las pasiones cada vez más desbordadas de Rafael-. El éxito de los Sons fue tal en su momento, que se puede decir que se tenían dividido Cartago con los Hicsos, donde Los Sons dominaban las fiestas juveniles y los Hicsos eran pioneros del emergente mercado tropical. Eventualmente, por problemas legales con su representante, los Sons cambiaron su nombre a Néctar y cosecharon muchísimos éxitos.

Los Sons - Esperando en la Estación (1975)

Asumiendo que su juventud transcurrió entre los 60 y el principio de los 70, es fácil asumir que los miembros de Los Reverbs fueron influenciados dramáticamente por el nacimiento del rock costarricense. No se requiere una imaginación demasiado viva para ubicar el origen de su actitud rebelde en el sonido de los primeros requintos en invadir la radio. Bandas de la Era Dorada del Rock Costarricense, como los Thunder Boys, los Vikingos (¡legendaria banda de Narciso Sotomayor!), Los Pokers y los Rufos (donde tocaba un joven Luis Enrique Mejía Godoy), dejaron una mapa sónico bastante claro, entre covers y material original, que cualquier artista con suficiente sensibilidad podría seguir fácilmente. La Feria de la Flores en el Parque Nacional pudo jugar un momento determinante en la vida de esos jóvenes, donde presenciarían por primera vez el poder de los Thunder Boys y Los Vikingos en vivo y anticiparían el destino de sus vidas. Si cierro mis ojos puedo verlos afuera de la Feria, contando monedas para pagar la entrada, soñando con ser parte de algo más grande que ellos mismos.

Organized Confusion - How Many More Times (1970)

La Segunda Ola del Rock Costarricense, a la cual pertenecerían los Reverbs de ser cierta su historia, fue muchísimo más rica sónicamente que la Edad Dorada, y tuvo a su vez una cantidad mayor de bandas que invadieron todos los escenarios disponibles. Varios elementos fueron determinantes en este período post-Woodstock, post-Beatles, entre ellos que al final de los 60 el rock experimentó con todo tipo de sonidos nuevos y otros más antiguos, desde la música clásica y barroca en el progresivo, las corrientes frescas del funk y del soul, hasta las fusiones latinas de Santana -artista que prepararó las mentes de muchos roqueros para lo que luego fue la invasión salsera encabezada por la Fania Records de Nueva York-. Estas influencias transformaron las bases rítmicas locales, dejando que los ritmos látinos y el R&B cobrara mayor fuerza en los bajos y las baterías, sin conquistar a las vocales, que en su mayoría seguirían oscilando entre el drama baladista iberoamericano, el white soul británico y los nuevos elementos del folk sudamericano -como fue el caso de Alberto y Raymond, un dúo de primos cuya descendencia fundaría Bruno Poter y Keep The Gap, respectivamente-. Las guitarras, en cambio, abarcarían un espectro amplísimo, impulsadas por la tendencia costarricense hacia el virtuosismo que se mantiene hasta hoy en día -y que en ese momento fue alimentado por la llegada del rock progresivo, que sonaba en la radio cortesía de una emisora pirata que transmitía "desde la montaña"-.

San Gohmen - El Tren (1971)

La lista de bandas de este período es realmente asombrosa: Apple Band, Blood Intersection, Section of Peace, Mystic Power, Fire Yeah, Five Fingers, La Izquierda Erótica, Organized Confusion, Stop, San Gohmen, Bocaracá (de Limón), Reflexiones (de Heredia), La Nueva Vegetación (de Cartago, eventual pionera de la salsa) son algunas que podemos mencionar, muchas de ellas famosas por tocar aplastantes covers extendidos de bandas extranjeras (Creedence, Hendrix, Iron Butterfly, etc) en los populares festivales de rock... y es que para esta generación de rockeros costarricenses los festivales musicales serían el campo de batalla para perseguir los sueños.

Guarajeo - Matizando la Salsa (1973)

Los matinales de domingo en el Cine Capri, los conciertos en el Cine Moravia o en el Cine Lux, el Festival en La Plaza de Toros Bonanza, el de la la Plaza de Zapote, la Plaza de Hatillo, Gitanerías en Sabana Sur, el festival de rock en Nubes de Coronado, los Tres Días de Máiz en la Garita de Alajuela, los conciertos en el Salón de Patines de San Pedro, donde también se realizó uno de la serie de Festivales "Sonido 72" que culminaron en el Gimnasio Nacional, donde también se realizaría en 1973 el Festival de la Canción La Guaria de Oro, organizado por Inés Sánchez de Revuelta, con 25 bandas y ante siete mil personas. Ahí mismo, en el Gimnasio Nacional en 1973, una banda conformada por Carlos Bailey en las vocales y los Hermanos Vargas en los instrumentos le abriría a Carlos Santana. La banda se llamaba Guarajeo y tocaban latin funk y salsa con solo guitarras, bajo y percusión, de alguna manera imitando el sonido característico del piano salsero con sus instrumentos, valiéndose de una pericia sobrehumana. La reputación de los Hermanos Vargas no es accidental ni un fenómeno contemporáneo, si no algo ganado a punta de sangre y fuego.

Bocaracá - Cahuita (1973)

No me cuesta nada ubicar a los Reverbs en esa escena, viajando de un festival a otro mientras se animan a convertir su pandilla en una banda, masticando sus diferentes influencias disímiles, atrapando lo mejor de cada escena y cada momento. Los puedo ver viajando a Limón a escuchar el milagro que fue Bocaracá, de Jákamo y Asch, que luego se separarían para formar Stop y Marfil respectivamente. Puedo sentir la influencia que tuvo ese sonido costero caribeño, donde llegaban las radios de Cuba y Venezuela con música que no sonaba en ningún otro lado, y lentamente transformó el rock en soul y el soul en salsa, calypso, reggae. Esos espacios rítmicos permearon la época y anunciaron la década que seguiría, ante la mirada atónita de los puristas. Los Reverbs perfectamente calzan en esa narrativa, robando los mejores elementos para lo que luego sería su debut, mezclando las percusiones latinas, el soul, la guitarra psicodélica y la balada... estarían deshechos ante la muerte de Nino Bravo meses antes de una visita anunciada a tierras costarricenses, o celebrando la presencia de Ravi Shankar en concierto, mientras los incultos le pedían canciones de los Beatles.

Marfil - Sexy Lady (1976)

¿Cómo habrá sido esa transición para los muchachos de los Reverbs? Pasar de espectadores de la cultura del rock a participantes. Pasar de marcar el 22-71-22 de Radio Juvenil -la estación emblema y tabla de salvación de la juventud rockera- y pedir que repitieran Midnight Sunshine de los jovencísimos King Kats, a soñar con ser solicitados ellos, con grabar en grabar para Henry Hernández en los estudios de INDICA en el Paseo de los Estudiantes o para Alvarito Mora en Barrio Amón, en Audiocentro, que tenía el contrato con DIDECA de Guatemala... soñar con ser ellos los que sonaban, los que saldrían publicados en el Popularímetro Juvenil, en el Hit Parade. Pensar en viajar, como viajaron muchos de los otros por todo Centroamérica. Mientras tanto suspirar leyendo sus copias de la Pelo, forrando sus habitaciones con afiches y recortes de periódico, conscientes de un mundo más allá.

Stop - Podría Ser Mañana (1976)

Vaya año escogieron para venir al mundo. En mayo de ese año arrancó la Silla Eléctrica, ese mismo año nació Stop, el mismo en que Álvaro Fernández debutaría su banda Compadre en vivo, para luego rematar con su disco debut un año después (¡tal vez uno de los mejores discos de música costarricense!). La psicodelia, Serrat, la influencia profunda del soul, los progresivos, Fania, todo empujaría a los jóvenes músicos nacionales más allá de la fórmula bastante cuadrada -no por eso menos poderosa y efectiva- del rocanrol. Lo más importante es que al derribar las paredes del formato original, se abren la puerta hacia otros espacios y otras influencias... más allá de la avasallante influencia del R&B y el progresivo, existe un rescate de la tradición vocal del bolero y del filin y de otras sonidos que pertenecen a nuestra esfera geográfica de influencia, como el son y los ritmos afroantillanos. En ese momento se cocina lo que es nuestra gran ventaja como región: que podemos imitar y desarmar todo lo que el Primer Mundo nos tire, pero además podemos agregarle nuestra propia historia y nuestro propio sabor, y estos elementos se han revelando inimitables con el paso del tiempo.

Compadre - Compadre (1976)

Se ha querido obviar la riquísima historia del rock costarricense antes de los 80. Se ha sembrado mucha desinformación, alguna por malicia, otra por pura ignorancia ¿Sería de extrañar que existiese una banda que fue tan exitosamente borrada del mapa como sería el caso de Los Reverbs, cuando prácticamente se han borrado 20 años de historia entre el 60 y el 80? Los Reverbs dicen haberse formado como banda en Octubre de 1975 y debutado en vivo un 6 de Noviembre del 1975 en Fantástico -show televisivo que no estaría al aire hasta 9 años después- y ante la ausencia de una historia oficial del rock nacional casi cualquier cosa podría creerse, francamente. Hasta el momento no tienen nada grabado, pero están documentado sus presentaciones -todas fechadas "1975"- y planean grabar algo en el futuro cuando la tecnología este a la altura de sus pretensiones. Ojalá ese futuro sea el 2015, porque necesitamos documentar el sonido de esta banda antes que la historia vuelva a desaparecer en otro vórtice que deforme el continuo de espacio-tiempo y nos deje nuevamente perdidos, sin idea de dónde venimos como cultura y como escena, repitiendo los mismos errores, sin entender que somos parte de una narrativa que lleva 50 años de trabajo, sacrificio y amor.

Los Reverbs - Cualquiera (2015)

Gracias a Alfredo Antillón, Leo Sánchez, Johnny Schroeder, Elmer Quirós, Marco Antonio Saavedra y Daniel Ortuño por mantener la historia viva. Si tengo datos correctos en este texto se los debo exclusivamente al esfuerzo que han hecho por documentar algo de la historia de los últimos 50 años. Los elementos que han sido inexactos o simplemente incorrectos han sido cortesía de mi falta de atención o cuidado, y jamás deberá culparse a ninguno de ellos. Si alguno quisiera corregir la información acá recopilada, no dude en hacerlo en los comentarios.

Los Reverbs en YouTube.

miércoles, 3 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: Colornoise


1994: Estaba cursando undécimo en el Liceo Samuel Sáenz Flores. Ese año llegó un alumno nuevo desde Estados Unidos. Fuimos bastante cercanos, con una química instantánea desde el momento que nos conocimos; de esas cosas difícil de explicar de adolescente pero que uno entiende mejor al pasar el tiempo. Se llamaba Jesse, su papá era tico y su mamá era ecuatoriana. Llevaban muchos años afuera. Su padre al parecer era músico, baterista. Los rumores decían que se dedicó justamente a eso en el tiempo que estuvo lejos de Costa Rica y que hasta tocó sesiones para Phil Collins, lo cual sonaba increíble. Nunca confirmé si las historias eran ciertas o si eran leyenda, y nunca lo conocí ni lo ví tocar, pero si pude escuchar a Jesse tocar batería: educado musicalmente por su padre desde pequeño, Jesse era un prodigio. Su primera banda fue con grupo de compañeros de nuestra generación del cole, entre ellos Mauricio Herrera, que luego adquiriría fama como "el Elvis Tico", engalanando la portada de la Teleguía y hasta saliendo fugazmente en American Idol.

Una vez fui a su casa con otros compañeros para un trabajo grupal. Era una casa bien limpia y amplia, y con mucho movimiento gracias a su numerosa familia. Fui de inmediato hacia la esquina donde su padre tenía sus discos -una colección impecable de rock clásico- y me senté a escuchar todo lo que podía mientras la otra gente discutía y hacía el trabajo. Al poco tiempo de estar ahí sentado, llegaron dos de sus hermanas: una que tenía alrededor de diez años y otra que estaba como en primer grado; se sentaron a pedir música específica y a contarme cuales eran sus favoritas, la mayoría elegidas de una colección de discos editada por la Time-Life. Sonó White Rabbit, de Jefferson Airplane. Sonó Downtown de Petula Clark. Jesse y yo perdimos contacto después de graduarnos. Los dos abandonamos Heredia y nos dirigimos hacia otros lugares.


2010: Una semana antes de Halloween estoy pasando canales, están dando MXI en Canal 15, el de la UCR. Hay dos muchachas de muy mal humor dando una entrevista. Debutaron hace unos meses en un evento de Radio Hit. Están dentro del estudio de televisión y tienen lentes oscuros puestos. Detesto los lentes oscuros en la gente cuando están dando una entrevista en la tele. Me pongo defensivo. Ellas, curiosamente, también están defensivas a través de toda la entrevista. Nuestras actitudes de mierda no hacen click para nada. Ellas en el tele, yo en mi apartamento. Para cuando suena su música ya es demasiado tarde, ya decidí que las odio. Me quejo de todo, desde las influencias que citan hasta los títulos de sus canciones. Nada bueno se puede rescatar de esta historia.


2003:
Fo: "que bueno este chamaco... ¿Trika, es?"
Abidán: "si, mae, super bueno el chiquillo. el mae es de una familia de músicos"
Fo: "¿bateristas todos?
Abidán: "de todo un poco. viera la prima de este mae, uff. pero diay, no le gusta el punk..."


2014: Estoy en primera fila en el Steinvorth, poniendo música entre bandas para un concierto de No Joy, banda gringa de shoegaze. Daniel Ortuño me dijo hace unos días "¿no ha escuchado a Colornoise recientemente? están haciendo cosas inesperadas ¿ha escuchado los DJ sets de Alison en el Hox? parece que hay un montón de esas influencias en todo". Tomo muy en serio cualquier cosa que Daniel me diga. Se sube a tocar Colonoise y ya no son un dúo, si no un trío. La nueva se llama Mari Navarro. Parece muy joven y delicada, pero no es nada frágil. Parece una guerrera hecha de madera de pino y hierro sin pulir. Toca guitarra, secuencias, teclados. De repente la reconozco ¡es la baterista de Aifon! El sonido de la banda se ha enriquecido mucho y la composición se ha vuelto ambiciosa. Más allá del poderoso espectáculo que siempre dan, las canciones nuevas tienen capas sutiles de arreglos y detalles modernos. Colornoise siempre fue el tipo de banda que cada seis meses sonaba marcadamente mejor, pero era un crecimiento sostenido y constante, nada violento... pero esto trasciende esos pasos evolutivos ¡Están a punto de comerse el mundo!


2012: Nochebuena. Mi tío me presenta a su amigo Ronald, que tiene una licorera en Santa Lucía de Heredia. Estamos ahí comprando refuerzos para la noche, porque llegaron invitados de forma inesperada a la fiesta familiar navideña (¡mi prima vino al país con su nuevo esposo sin avisar!). Ronald es un comprometido fan del Club Sport Herediano, cosa que mi tío también me inculcó desde que yo estaba pequeño. Los elementos que yo rescato de la masculinidad clásica están todos basados en lo que aprendí de mi tío creciendo -en contraste, mi papá era un hombre menos arquetípico- y acá estamos juntos, comprando guaro en Nochebuena hablando de fútbol. Le tomo una foto a un recorte de periódico que está pegado detrás del mostrador, donde sale Ronald en el estadio con su hija menor. Me parece un tipo fantástico. Mi tío -una de las figuras masculinas determinantes en mi vida- lo conoce de toda la vida. Me habla de él con mucho afecto y dice que este su lugar favorito para comprar birras, que siempre se siente bienvenido. Se despiden con ese ritual escandaloso que usamos los hombres para disimular el cariño que nos tenemos. Subo la foto a mi Facebook sin explicar nada, pero este momento con mi tío es mi momento favorito de esta Navidad.


2011: Llego al aparta y está Lores -mi maravillosa hermana adoptiva- recibiendo visitas. Me encanta cuando Lores recibe visitas porque siento que se está apropiando de los espacios del apartamento y que ya no se siente como una invitada. Son dos muchachas jóvenes, tal vez mayores que ella. Están en la mesa del comedor tomando café y conversando tranquilamente. Son un par de criaturas de sportsbook, entre nosotros nos reconocemos. Se nota que son muy sensibles, pero duras, que nada ha sido gratis. Tardo unos instantes en reconocerlas: son las maes de los lentes oscuros de la tele. En este instante no están para nada defensivas y tienen sus ojos visibles y una mirada totalmente transparente. Una es ruidosa y de opiniones fuertes con una risa generosa, se llama Sonya, es guitarrista. La otra es dulce pero ruda, silenciosa pero con mucha chispa y actitud, se llama Alison, es baterista. Hablamos un rato, eventualmente les cuento de esa vez en la tele y de mis opiniones sobre su presentación. Me explican cosas que no tienen por qué explicarme. Se muestran vulnerables y me dan detalles de sus vidas y sus experiencias como creadoras. Me describen lo que han vivido y me toca re-calibrar mi perspectiva. Sonya agrega que se sienten aisladas dentro de la escena, que no pertenecen y que no han experimentado la legendaria solidaridad del rock nacional de su generación. Yo, por supuesto, he tenido una experiencia diferente, pero ha pasado tanto tiempo que he olvidado lo que se siente ser nuevo y estar tratando de entrar a este mundo. Escucho a Sonya con atención y termino entendiendo muchísimo sobre como se ve todo esto desde afuera. Me hablan de su disco debut, me hablan de estar trabajando con Tomás -con Autómata-, y como él ha sido la única persona en tenderles la mano. Cuando nos despedimos me doy cuenta que nunca más seremos desconocidos.


2013: Mi tío me llama. Tiene que pedirme un favor, algo que nunca sucede. Le debo muchísimo y no tardo en decirle que cualquier cosa que ocupe, la tiene. Dice que él sabe que yo conozco muchas bandas y que tengo muchos contactos. Me pregunta si conozco gente que ha tocado afuera recientemente. Me explica que su amigo Ronald ("¿te acordás? ¿el de la licorera?") tiene una hija llamada Alison que es baterista y que su banda está a punto de hacer una gira por diferentes países, y requiere de gente que ha tenido esa experiencia para que les aclaren dudas. Su amigo Ronald era un talento, me cuenta, y se fue a buscar fortuna al norte como baterista porque acá había tocado techo. "Es buenísimo ese mae. La cosa es que él tiene un hijo que también es músico, Jesse, pero ese mae se ha dedicado más a lo que es grabar y mezclar bandas, entonces es otra vara". Me dice que si puedo ponerlas en contacto con alguien para que les ayude. Tengo un contacto ideal y me comprometo a comunicarme con ellas lo antes posible. Cuelgo el teléfono y no puedo creer como todos los hilos se van enhebrando poco a poco creando este tapiz que es nuestra vida.

Colornoise - Indoors (sencillo) (2010)
Colornoise - Fake Apocalypse (2011)
Colornoise - Time (sencillo) (2012)
Colornoise - Polychronic (2013)
Colornoise - Amalie (sencillo) (2015)

Colornoise en Soundcloud.
Colornoise en Bandcamp.


martes, 2 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: 11:11


El rock costarricense no es terreno fértil para prósperas carreras profesionales, no es una industria madura que premie el sacrificio de las bandas con dinero y reconocimiento. He visto muy pocos casos donde músicos se mantienen exclusivamente a través de su arte. Algunos pocos que hacen una aproximación a eso se mantienen ofreciendo servicios complementarios como ofrecer equipo profesional de sonido para conciertos, tocando covers, dando clases, manejando la distribución de discos de varias bandas a la vez, armando un estudio de grabación de audio, algunos como dueños de bares donde se hacen conciertos, etc.

En resumen: una carrera en el rock nacional está plagada de sacrificios y sólo casos muy específicos van a poder romper con las leyes naturales de la gravedad y llegar a un punto donde pueden flotar en el espacio y darle dedicación exclusiva a su arte. Estar en esta situación va más allá de tener éxito, es estar viviendo un sueño.

El medio es tan hostil que podemos re-definir lo que es una banda con éxito. Las bandas con éxito van a poder mantener su carrera con la plata que entra por conciertos y venta de mercadería. Por mantener quiero decir: van a poder costearse la grabación de discos, el mantenimiento de su equipo, el transporte -nacional o internacional- y la alimentación sin tener nunca que tocar sus propios bolsillos. Esto es considerado un éxito abrumador.

La vida de una banda con un nivel decente de logro consiste en mantenerse con plata que va entrando poco a poco por conciertos y mercadería, complementado con plata de sus ahorros y su vida profesional no-musical. Es bien brutal, pero es la realidad concreta de la mayoría de bandas que viajan al extranjero, que hacen videos y salen ocasionalmente en la radio o que abren conciertos internacionales. Gastarse sus propios ahorros, pero no todos. Tener suficiente libertad para vivir cómodamente de su otro trabajo y que la música no demande mucho más de lo necesario, que se acerque lo más posible a ser auto-sostenible -pero jamás soñar con pagar la renta con ella-.

Es por esta razón que perdemos tantos músicos brillantes cada año, gente que decide que el sacrifico es demasiado o que se da cuenta que sus expectativas son demasiado altas para lo que el medio puede dar. Personalmente no juzgo ni culpo a ninguno de los músicos que decide retirarse al no poder manejar la frustración o el desgaste de una escena tan demandante. Es lo que es. Si sus sueños no están acorde a la realidad, es mejor dar un paso atrás y dedicar su energía a otra cosa. Lo he visto pasar decenas de veces, siempre es un poco doloroso, pero es coherente y tiene total sentido.


Ahora, hay sueños de sueños y hay creadores de creadores. No todas las bandas sueñan con salir de pobres tocando ni les interesa la aclamación de las multitudes. Algunas bandas solo quieren tocar, crear y dejar evidencia de su paso por los escenarios, sin importar el costo. Algunas bandas tienen mucha claridad de los alcances de la escena nacional e internacional, saben hasta donde se puede llegar y están bien con eso. Lo suyo no es una carrera profesional corporativa, ni una versión indie-rock de ser un médico exitoso. Se ven a si mismos más como un Vincent Van Gogh y menos como un Romero Britto.

Hay bandas que lo que quieren es dejar un cuerpo de trabajo, que quieren seguir tocando mientras haya gente interesada en los puentes que crean con su arte. Hay bandas que tocan porque no lo pueden evitar. Estarían felices haciendo cualquier otra cosa, estarían mejor si no tuvieran ese fuego en la panza que los obliga a crear y ponerse en un escenario una y otra vez tratando de crear esos hilos invisibles que logra reunir a extraños y hacerlos sentir que comparten algo.

Estas bandas están formadas por artistas que no se engañan con las promesas y juegos de espejos que se ven en los medios de comunicación, las expectativas de los grupos de management y en las falsas mitologías de bandas extranjeras. Conocen las limitaciones económicas de la escena, las asumen con paz y serenidad. Lo suyo es crear. Que su música llegue lo más lejos posible, pero sin creer que esto significará algún cambio de estatus socio-económico.

Cada generación va dejando unos cuantos de estos artistas. Conscientes. Lúcidos. Aterrizados. Estos se convierten en los mentores de las siguientes generaciones. Van heredando tradiciones y redes de contactos. Usualmente sobreviven a sus primeras bandas y se van agrupando en bandas nuevas, poco a poco dejando atrás a quienes tienen otras prioridades o necesidades.

Esos artistas son los que más enriquecen nuestra escena. Son los que traen adentro la historia y la identidad de un medio que no tiene ninguna, los que guardan las memorias históricas, los que han visto la marea subir y bajar una y otra vez. Bertolt Brecht los llamaría "imprescindibles". 11:11 está formada por tres de ellos.


En 1994 mi novia de entonces me señaló a unos maes mayores que nosotros en una fiesta en Carmiol. Ellos tenían una banda, me dijo, les decían Los Malosos y eran todos de la Humboldt; es un recuerdo borroso que nunca he confirmado con nadie más. Aunque sólo tocaron covers, Los Malosos son una banda tan históricamente relevante, como lo fue Orson o Nostalgia Culinary. Según la leyenda, los Malosos eran Moldo en el bajo, El Malo en la guitarra, algún vocalista cuyo nombre siempre olvido, y Fico en la batería. Moldo eventualmente sería parte de Flores Muertas, Amplexus y Evolución mientras que El Malo le daría al mundo La Nueva P. Fico por su lado fundaría El Parque, banda legendaria que destacaría por ser la primera de su generación en arrancar exclusivamente con material original y que supo desde el primer momento la importancia de tener management. Entre 1995 y 1998 el Parque fue la banda más grande de Costa Rica y la primera banda de su generación (la generación Nikos) en ser considerada un éxito. Fico, conocido legalmente como Federico Dörries, sobresalió dentro de la banda por tener un rol creativo que sobrepasaba los roles tradicionalmente esperados de un baterista. Un compositor nato, los períodos de actividad de El Parque serían determinados por su presencia dentro del país.

Hablando de El Parque, la primera vez que supe de Andrés Calvo fue en 1999 cuando El Parque grabó su tercer disco en estudio. Primo del guitarrista Inti Picado, Andrés fue el tercer vocalista de la banda y tuvo ese rol por un período breve, hasta la separación oficial de la banda ese mismo año. La aclamada sensibilidad pop clásica de El Parque fue un contraste marcado a la estética experimental y libre que Andrés mostraría por el resto de su carrera. Poco después de El Parque, Andrés entró como segunda guitarra de Sensores en 1999, banda que reunía exmiembros de Polyfusión con Leo León y Roy Rodríguez. De ahí nació SensorTrifulcador en el 2002, una modificación sobre esa misma base que estaría activa durante muchos años, con gran reconocimiento en los círculos musicales nacionales. Se habla también de una pasantía en Raza Bronce en algún momento de su carrera, pero nadie logra encontrar evidencia fotográfica. Eventualmente Andrés fundaría 11:11 en el 2008 como un proyecto solista, siempre siguiendo su musa, llenando todos los espacios con su espiritualidad desbordada.

Imposible hablar de Polyfusión sin mencionar a Genfin Jiménez. Fue por esta banda que nos conocimos en 1997, en un concierto de Bruno Porter con Polyfusión en el Teatro Eugene O'Neil -Genfin tenía las mejores patillas que había visto en mi vida, un respeto-. Para entonces llevaban un año tocando en público y no existían bandas que sonaran siquiera parecido. Las influencias de Polyfusión eran de todo menos populares, una mezcla única de shoegaze, noise y brit-pop oscuro, adelantadísimos a su tiempo. Verlos era presenciar un milagro, sobre todo en los años desérticos entre la muerte del Café de los Artistas y la llegada de Area City. Luego de su colapso en 1999, la banda se reinventa como Sensores, que luego se reinventaría como SensorTrifulcador en el 2002; eventualmente algunos miembros de SensorTrifulcador fundarían el proyecto Poper y mantendrían las dos bandas funcionando simultáneamente y entrelazadas -piensen en Parliament Funkadelic como un antecedente de esa dinámica-, con un público fiel y constante. Eventualmente SensorPoper acabó su vida útil. Aparte de esta presencia constante en los escenarios, Genfin fue una pieza indispensable en la Era Dorada del Lobo Estepario durante el 2010-2011, cuando la generación de Sí, San José rompió fuente.

En Noviembre del 2012, en el 20 Aniversario de El Parque, 11:11 deja atrás su vida como proyecto solista de Andrés y nace como banda. Tratan con bateristas distintos -Franco Valenciano (Monte), Fabián Méndez (Raging Bull Leather Jacket)- mientras buscan consolidar su sonido. Eventualmente la alineación cuaja: Andrés en la voz, guitarra y secuencias; Genfin en el bajo; Fico en la batería y secuencias. 11:11 se distingue por tener un claro norte humanista, una ambiciosa espiritualidad secular. Una banda de indispensables con el corazón abierto, haciendo música porque no hay otra forma de vida. Claros en sus expectativas y sus metas: compartir el sonido, no dejar pasar el tiempo, no perderse dentro del ruido. Sentir, nunca sentir en vano. Dejar evidencias, sanar con música, tejer hilos para unirnos. Salvarse ellos. Salvarnos a todos.

11:11 - Este Momento (2012) (Andrés Calvo solista)
11:11 - Eleven La Bondad (2013)
11:11 - Hijo De La Madre Tierra (2014)

11:11, sitio oficial.
SensorTrifulcador, sitio oficial.
Poper, sitio oficial.
11:11 (Andrés Calvo solista) en bandcamp.
11:11 en bandcamp.


jueves, 7 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Monte


Monte es Adrián Poveda, Franco Valenciano y Pablo Rojas. El primero es conocido por una seguidilla de bandas legendarias donde militó durante su juventud: Mod-Ska, UFO, Seka, Continental, Detectives Salvajes, todas dejando huella y marcando una época. El segundo es un genio (¡en serio!) en sus años formativos: Zópilot, Robertas, Monte... todo esto la antesala a una obra maestra, un fuerte olor a ozono antes de caer la tormenta fulminante con la que acaba el mundo. El tercero es la cara de una de las bandas más aclamadas e influyentes en recientes años: los Florian Droids, aunque algunos lo recuerdan por Noitom Pots o por la que vez lució un mohawk mientras tocaba en Calle Dolores (tocar en Calle es requisito para cualquier músico cartago que se respete).

Monte es una banda. Eso es indiscutible. Hay química y camaradería. Hay respeto y hay complicidad. Monte es una banda. Un ente vivo e inseparable.


La semilla de Monte, en cambio, fue un individuo, fue Adrián. Cuando Louie Imbach -su socio creativo de muchos años- implota, sus dos bandas con él tienen destinos fatales: Detectives Salvajes queda totalmente deshecha y Continental resulta mortalmente herida, pero ocupa resolver algunos pendientes antes de partir hacia donde sea que van las buenas bandas al morir. Detectives se gestó y murió en la 232: Casa del Árbol, un proyecto de gestión cultural -adelantado a su tiempo- que montamos entre algunos amigos, entre ellos Max Ortuño, Siki Imbach, Louie y Adrián. En ese espacio se grabó el Adiós Futuro de Seka, el Cairos Papasquiaro de Detectives y el segundo disco de Demorama -actualmente inédito- que incluye los bajos de nuestro querido Juan Velasco, terminados de grabar unos días antes de partir hacia donde sea que van los buenos amigos al morir.


Continental siempre fue una banda volátil -cosa que se reflejaba en sus impresionantes conciertos-, una mezcla violenta plagada por una inconstancia trágica que la convirtió en la ballena blanca del alternativo costarricense, y el colapso de Detectives -después de una existencia breve y meteórica- dejó claro que se ocupa romper el ciclo e intentar algo diferente, algo estable. Adrián busca un socio nuevo, alguien que ancle su explosividad creativa y canalice su pasión intensa en vez de potenciar ambas. El opuesto casi matemático de Louie era Stefano Giustiniani, baterista de una banda llamada Paprika. Conocido como Teto, Stefano es un músico preciso y poderoso. Adrián no quiere retomar Detectives, si no crear algo limpio, fresco. Los ensayos arrancan con gran urgencia en la Casa del Árbol, motivados por la escena que está naciendo a unas cuadras de distancia alrededor del Lobo Estepario en el 2010. Una lección sencilla: a la vida no hay que aguantarle ni mierda.

El debut de Monte fue efectivamente en el Lobo, durante la era dorada de la generación Sí San José. De inmediato graban su disco debut en los estudios de Autómata. El disco sale un Septiembre lluvioso, en la misma semana que muere nuestro querido Mike Cuevas -personaje esencial de la vida nocturna y artística capitalina- y su sonido nos consoló y abrazó. El disco provocó el deleite absoluto de la escena alternativa, y causó confusión y perplejidad en la audiencia rockera tradicional que no entendía la mezcla, la composición ni la estética. Poco después, al empezar a consolidarse Monte, Teto tiene que irse del país ante una oportunidad profesional imposible de dejar pasar. Al mismo tiempo Continental entra en su recta final, un paciente en estado terminal.


Esta vez hay algo diferente: la partida de Teto se da en armonía, dejando a Monte repleto de energía positiva y hermosa. Monte debe continuar, no hay necesidad de quemar todo y empezar de nuevo. Hay una semilla de amor y empatía que echó raíz y que debe seguirse alimentando. Entra Franco -quien, subrayo, es un genio- y nace Monte como lo conocemos en la actualidad, con la bendición incondicional de Teto.

Hay un documento que captura este momento de transición. Adrián, Daniel Ortuño (Los Waldners, Alta Costura) y otro puñado de suicidas ilusos de la escena alternativa se lanzan a grabar un disco juntos, un muestrario generacional, una fotografía de nuestras vidas: Sí San José. En ese disco se graban las dos últimas canciones de Continental, sirviendo como epitafio y despedida de una era. Ahí mismo se graban las dos primeras canciones del Monte conformado por Adrián y Franco. Principios y fines, los ciclos de la vida, una moneda en el aire con sus dos caras alternando.


Esta versión tarda un rato en asentarse, pero una vez que lo hace su sonido es bestial. Crece en reconocimiento y recibe cariño de los lugares más inesperados: el poeta Luis Chaves les pide tocar en la presentación de uno de sus libros, la cineasta Paz Fábrega les hace un video inolvidable, el músico español Fajardo les propone hacer un disco conjunto. Con mucho esfuerzo se financian una mini-gira por España donde expanden sus ideas de lo posible. En Costa Rica tocan en un lote baldío y convocan a un grupo de voluntarios para cortar el césped y pintar los muros a su alrededor. Tocan acústicos en fuentes de parques públicos. Se convierten en una parte indispensable de nuestra ciudad, la celebran en sus canciones, la inmortalizan en un video. También sacan el tiempo para apoyar y aconsejar a las bandas emergentes, y para ayudar a crear espacios nuevos para la escena musical.


Hace poco Monte decidió grabar un segundo disco, esta vez en los estudios Lúcuma de los Florian Droids, dirigido por el tecladista Jorge Guri. Esperando salir solamente con un disco, terminan saliendo con un integrante nuevo. Algo así como un embarazo inesperado que cambia la vida para bien. Así entra Pablo, de forma nada dramática y muy confortable, un eslabón más en una cadena de amor que poco a poco nos va conectando. Poco después se suben los tres a un avión y se van a México, invitados por el Festival NRMAL. Regresan con la panza llena de tacos y con un mini-documental de su tiempo allá.


Ocupo que entiendan que ninguna de estas cosas es fácil. Se requiere energía, compromiso y una tenacidad impresionante para concretar sueños de este tipo. Monte es una banda. Monte es el presente de Adrián y Franco y Pablo, pero también creo que Monte es el futuro del rock nacional, si ustedes quieren poner atención y escuchar las lecciones que están tratando de enseñarles. El talento sobra en esta ciudad, pero no la tenacidad y mucho menos el compromiso. Para llegar lejos se ocupa una ética laboral infatigable y una generosidad profunda. Se ocupa amor. Se ocupa creer en la gente y creer en lo que se hace. Se ocupa no aguantarle ni mierda a la vida.

Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)

Monte en bandcamp.
Monte en soundcloud.


martes, 5 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Señorita Abril



Los miembros de la banda se identifican como: B-612 (guitarras), Sozin (teclado), Polaris Bleu (bajo), Madame Bowman (percusión) e Itokawa (batería). Dicen que fueron rescatados en Abril del 2012 por "la Señorita", que no son terrícolas. Que empezaron a grabar su comunicado debut en Abril del 2013. Que finalmente llegaron a la Tierra un 1ro de Abril del 2015. Aseguran que es pura sincronicidad, que la Señorita obra en maneras misteriosas.

La primera vez que los vimos presentarse en su forma elegida fue un 11 de Abril del 2015, en un intenso espectáculo en el Sótano de Amón Solar. Antes de esa fecha aseguran habernos contactado desde la órbita terrestre bajo nombres alternativos, que escogen no revelar. No saben de donde vienen, pero se aferran a sus nombres como a un caminito de boronas.

La historia parece poco probable a simple vista. Hay reacciones clásicas de escepticismo científico y cinismo cortante, que conviven con una aceptación entusiasta y una entrega apasionada... ¿Es Bowie realmente más excitante que Ziggy Stardust? ¿Albarn y Hewlett más encantadores que Murdoc y Noodle? ¿Cuál es el precio de la verdad? ¿No estaba la vida mucho más llena de posibilidades cuando Supermán vivía en Metrópolis y no en películas repletas de añeja ultraviolencia híper-realista?

Independientemente de cual lado del debate escoja, el trabajo musical habla por sí solo. "Si no quiere recuerdos eternos, no haga cosas inolvidables” contiene cinco canciones que aseguran componer durante su viaje interestelar. El disco estuvo dos años en producción, grabado por Autómata cuando Autómata aun grababa y mezclado por Jorge Guri en Lúcuma mucho tiempo después. Si bien su sonido continúa el idilio que tiene Costa Rica con el progresivo sudamericano, es meramente un punto de arranque, no lo hace de una forma preciosista ni trillada, mas bien se revela atrevido al mezclarse intrépidamente con alternativo contemporáneo, doo-wop y electrónica sin siquiera pestañear.

El single debut, Bolero Caníbal -con asistencia vocal de Gabo De Camino (Jesús Con Corte Militar)- ha logrado sobresalir en un mes muy competitivo de múltiples lanzamientos musicales, con un sonido que le debe más al Rocky Horror que a Charly. Aparentemente su show en vivo navega aguas similarmente extravagantes. Sería una lástima perdérselo. Mejor decir que estuvo ahí cuando la Señorita empezó a caminar por nuestras calles.

Señorita Abril - Si no quiere recuerdos eternos, no haga cosas inolvidables (2015)

Señorita Abril en bandcamp.


miércoles, 21 de enero de 2015

Sobre Bandas de Covers y Chivos Tributo



Cada vez que Cocofunka escribe una pieza nueva, tiene que subirse al escenario y probar el material. Tiene que ver si la gente responde, ver en que momento es mejor hacer un break percusivo, meter un coro o dejarla instrumental para que la gente baile, etc. Para llegar a estas conclusiones casi todos los miembros de la banda tuvieron otras bandas antes y aprendieron montones. Una vez que se juntaron tuvieron que pulsearla con sus propias canciones, aprendiendo en la calle, por la reacción de la gente, por los comentarios negativos en redes sociales, por los comentarios acertados de sus detractores más apasionados y subjetivos. Tenían que lidiar con salones vacíos cuando tocaban algo aburrido o cuando su material nuevo crecía hacia el lugar equivocado .

Si usted llega ahora y toca un concierto tributo a Cocofunka y se manda con los "grandes éxitos" de fijo llena cualquier salón. Usted está tocando material que sobrevivió pruebas de fuego, que ha llegado a muchos oídos gracias a montones de esfuerzo y que ahora tiene un lugar asegurado en la cultura. No solo el componer el material es un reto, si no el hacerlo llegar a la gente, el encontrar un nicho y crecer. Componer una buena canción fue solo el comienzo de la aventura, el primer eslabón en una cadena de trabajo.


No tiene mayor truco creativo el subirse sobre el andamio ajeno, construído a punta de trabajo y sangre y abucheos y tiempo y plata, solo tiene que mantenerse apegado al guión original y cobrar el cheque. Ya el trabajo de composición y difusión está hecho ¿Cuanto trabajo fue necesario para que usted se sepa de memoria La Criminal o Siente? Pues si usted toca un cover de Siente y el bar entero la corea, es gracias a todo eso... va mucho más allá de ese breve instante de creatividad en que se compuso la pieza.

Puede elegir muchos caminos distintos como músico. Puede ser un artista, un ente creativo como Burt Bacharach o Jim Steinman. También puede ser un "entertainer"... un gran intérprete del material como Luis Miguel o Yuri. Alguna gente elige ser ambos, como David Bowie o Charlie García. Si usted lo que quiere es tocar con el lugar lleno y sentir el aplauso ante su pericia interpretativa y su capacidad de ejecutar la composición ajena de forma entretenida, pues todo bien. Ojalá le esté pagando a los autores su parte de la taquilla, eso sí, porque hay un dicho vacilón en la escena que dice "los tributos no tributan" y eso es muy feo.


Subrayemos: usted está en su derecho de hacer lo que quiera, puede tener su banda de covers y tocar en todos los chivos tributos del mundo. Ahora, no se extrañe si la gente que compone su propio material y lo ejecuta -y que invierte su tiempo, su reputación y su dinero en crear algo original- no lo trate como un igual. sobre todo cuando usted llega y se deja las mejores fechas en los bares... que usualmente solo quieren ir a lo seguro, y antes de arriesgarse a que la banda original no le reviente el lugar un Viernes, mejor darle campito a los covers.

Hablemos de los bares. Los que no arriesgan piensan que una banda original jamás trae la misma cantidad de movimiento un fin de semana que una banda de covers, pero cuando experimentamos en esta escena con música original los fines de semana, tuvimos llenazo tras llenazo. Sucedió en el Lobo Estepario durante el 2010-2011, cuando llegaba gente nueva buscando algo fresco, que luego se volvían fans entusiastas. Llegaron porque tenían la oportunidad de hacerlo al no tener obligaciones la mañana siguiente. Primero costumbre y luego cultura.


Tal vez la ausencia de llenazos los Miércoles o Jueves tenga que ver con que son, esencialmente, un día entre-semana y la gente estudia, trabaja o ambos (aparte que se ven afectados por la horrible cultura de empezar tarde y esto afecta taquilla directamente, pero eso mejor lo hablamos en otro momento). Una fecha en fin de semana es oro puro... y cuando un grupo de músicos de covers se prestan para perpetuar esta falacia de que los originales no llenan, están estrangulando poco a poco los espacios de la música nacional. Luego, irónicamente, muchos músicos de covers se quejan de que no tienen espacios para tocar con sus bandas de música original.

Por dicha para verdades el tiempo. Hace unos días en el Steinvorth tocaron Monte con los Florian Droids un Jueves, y el bar estaba TAN lleno que no pudo entrar todo el público que asistió. Gente escuchando a las bandas desde la acera un Jueves. En Febrero del 2014, por ejemplo, cuando Patterns tocó un Jueves en el Hoxton, la fila le daba la vuelta a la esquina. De la misma forma, cuando Los Waldners tocaron como tres semanas seguidas en diferentes puntos de la ciudad, tocaron a salones llenos.


Hay algo cambiando en nuestra cultura musical y se están abriendo puertas. Este es el momento para que usted decida cual es el valor de su arte y hasta que punto quiere llegar para defenderlo. Podemos seguir manteniendo este patrón actual que limita el alcance de nuestra creatividad o podemos romper con este auto-sabotaje y luchar por los espacios que necesitamos. Si usted acostumbra al público a esperar cosas originales, el público lo va a seguir adonde lo lleve; si usted le demuestra a un bar que puede llenar un Sábado a punta de originales, el bar va a tener que aprender y corregir. Requiere más trabajo, pero cada cosa que ha valido la pena en este mundo ha requerido compromiso.

Cuando El Parque empezó tocando originales y el resto de las bandas estaban empezando con covers, se burlaron. Era mejor ser Liverpool, con su repertorio de covers famosos, abriendo conciertos internacionales… pero nadie pone discos de Liverpool, y nadie los recuerda más allá de la nostalgia de una era pasada. El valor de lo propio empieza por uno mismo, por el valor que uno mismo se da. La próxima vez que quiera matar fiebre, pregúntese si no preferiría compartir sus propios sonidos y sus propias historias, darle la oportunidad al público de conectar a través de su música y sus sueños... o si se conforma con ser una versión descolorida de los sueños de alguien más.