martes, 26 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Paola Rogue


La primera vez que la escuché tocar no supe quien era. Era una chiquilla jugando a grande, metida en Tribal -el legendario bar en Barrio La California-, tocando en el debut de su banda grunge. Era el 2004 y Pao no tenía cédula. En la misma banda tocaba Monserrat Vargas, su cómplice perenne. El grunge cuesta que me impacte, viví su boom en el mainstream mundial durante mi adolescencia y creo que dijo todo lo que tenía que decir. Las bandas nuevas de grunge después del '95 me parecen ejercicios tercos en nostalgia. Después de ellas, se subió UFO, razón por la cual estaba ahí; en su set tocaron un par de piezas de Adrián Poveda que luego serían parte del repertorio de Continental. Era un día histórico por muchas razones, supongo. Me llevé de esa noche la emoción por las canciones de Adrián y la notable presencia de Pao y Monse durante su set. Algo había ahí.


Alguna vez existió una banda llamada Psicodelisca. Tocaban un híbrido inusual entre ska, punk, alternativo noventero y metal galopante. Psicodelisca estaba encabezada por Felixxxia en las vocales y Víctor Acuña en el bajo, y estaba complementada por Sergio Guillén y Daniel Ortuño en las guitarras y Sergio Lin en la batera. Al terminar Psicodelisca su ciclo, Felixxxia puso a Víctor en contacto con Pao, que estaba tratando de armar una banda. A Andrea San Gil la conoció en persona el día del primer ensayo, luego de que G2 (Gabriel Gurdián) le pasara su contacto. Así nació Minerva, que se pasaría a llamar Lolita Piñata con la entrada de Sergio después de tres conciertos, quedando el line-up de la siguiente manera: Pao en vocales y guitarra, Víctor en el bajo, Sergio Guillén en la guitarra y Andrea San Gil en la batería. Lolita Piñata. Así llegaron al mundo.


La llegada de Lolita Piñata -nombre que odié por considerarlo políticamente inapropiado, incorrecto, escandaloso y provocativo... por ende brillante y el mejor tipo de Pop posible, aunque me chime- se anunció con un mar de afiches insuperables creados por Ariel Arburola. No se podía tomar una cerveza en paz sin tener que aguantarse alguno de estas creaciones brillantes adornando algún poste en la Cali. Yo diseñaba afiches y creía que era buenísimo, hasta arriesgado. Fue una tortura darme cuenta que era conservador y aburrido, totalmente carente de imaginación y que debería dedicarme a otra cosa. Gracias, Ariel.


La primera vez que escuché a Lolita -en un concierto en el Cuartel en el 2007- aun estaban inmersos en las influencias que Pao cargaba de su adolescencia. Su voz aun muy apegada a los manerismos de Kurt Cobain y Courtney Love. No lo entendí. Lo que hacían no era para mí. No obstante, algo estaba pasando. Ya estaba familiarizado con el inmenso talento de Víctor y Sergio, pero era la primera vez que me topaba con el estilo único de Pao de tocar guitarra y con la -aun cruda, sin pulir- composición inteligente y efectiva de Andrea. Eran versiones primitivas de lo que serían tres años después, pero todo estaba ahí desde el principio, clarísimo.


Meses después estaba en el carro de Daniel Ortuño y me puso una grabación de un ensayo de Lolita. La voz empezaba a encontrar su propio estilo y sonaba menos lastimera. La guitarra la podía escuchar con total claridad y no podía creerlo: tenía unos instintos melódicos asombrosos y un uso astuto de la distorsión. Sentí que desperdiciaban muchas oportunidades armónicas, muchos ganchos potenciales desperdigados, pero el talento estaba ahí. La parte más compleja estaba resuelta. Me chocaba que cantaran en inglés, pero uno tiene que aprender a escoger sus batallas.


Me la topé jugando pool con unos amigos en común en Bahamas, en la California, a finales de Junio del 2007. Le mencioné que era fan de como tocaba guitarra y nos pusimos a conversar. Ella estaba pasando un mal momento y se sentía bastante aislada en general. Resultó que vivíamos en el mismo barrio y rápidamente empezamos a construir una amistad. Los malos tiempos como vinieron, se fueron. Después de una serie de eventos bastante improbables y asombrosos, se pasó a vivir a un apartamento que quedaba cruzando la calle de donde estaba ubicado el mío y nos hicimos muy cercanos. Los malos tiempos, por supuesto, no tardaron en volver.


Ese Junio del 2008 crecimos muchísimo juntos. Ella estaba sacando su primer disco con Lolita, probando colores distintos en su cabello, conociendo gente nueva. Yo estaba iniciando una relación, entrando en terapia, llorando una muerte. Ella estaba pagando sus primeros alquileres, escuchando música nueva y acordándose de bailar. Yo estaba re-definiendo mis lealtades, exorcizando demonios y re-descubriendo a mi familia. Comimos pollo frito, pizza y helados. Tomamos vodka. Muchas veces todo al mismo tiempo. Mi hermano y mi madre la adoptaron. Me presentó a Andrea San Gil, que es algo que no sé como pagarle. Se hizo amiga de mis amigos y yo me hice amigo de sus amigas. Y nos reímos. Nos reímos MUCHO -esto es algo que me gustaría resaltar. Pao la artista no es nada como Pao la persona. La persona es torpe, tímida y una geek consumada que se pasa riendo de todo. Se ríe mucho y hace chistes constantemente-.


Las cosas malas y las cosas buenas, nada permanece por igual. Pao eventualmente se fue a vivir a otro lugar, con una valija llena de esperanzas y planes y promesas. Yo me quedé en el barrio, con una idea decidida de lo que mi vida debía ser -producto de la primera fase de mi terapia-, pensando en todas las cosas que pensaba que quería y como llegar a ellas. Acto seguido: muchas malas decisiones. Intentando crecer, crecí hacia los lugares equivocados por no saber quien era y cuales eran realmente mis sueños y prioridades. Me alejé un poco de la música. En retrospectiva ahora entiendo que era normal que buscara el tipo de vida que yo pensaba que se esperaba de mí; lo que falló era que antes de tomar decisiones debí esperar a terminar el ciclo, desprenderme de las expectativas ajenas -a pesar de mi capacidad para cumplirlas- y descubrir cuales realmente eran las propias. Eventualmente lo hice, pero en este momento estaba atravesando las peores consecuencias de mi impulsividad. Pao y yo no hablamos durante ese tiempo, ella no tenía como saberlo. Mientras tanto ella estuvo ocupada. Formó Jackie Oh con Andre y Monse, que luego se convirtió en The Great Wilderness al entrar Jime Torres. Jime venía recién salida de Las Robertas, donde fue miembra fundadora y compositora de la candente Damn '92.


El primer disco de TGW salió un Junio del 2010, grabado y mezclado por Daniel Ortuño y Rónald Bustamante. El concierto de lanzamiento fue en el Giratablas. Llegué temprano, en un momento en que casi no iba a conciertos y conocí a Jime y a Luis Carballo, quedando impactado por su energía y dulzura. Pasé mientras hacían prueba de sonido. Escuché un par de canciones en la prueba y me fui sin despedir con una copia del disco guardada en mi chaqueta. Luego llegué a casa y lo dejé por ahí.


Un mes después ese disco era lo único que me mantenía funcional, mi tanque de oxígeno cuando nada más tenía sentido en mi vida. Los malos tiempos van y vienen, y en mi caso habían vuelto. Mi vida estaba de cabeza y esas cinco canciones eran un norte magnético. Ocupaba re-inventarme y volver a mi centro, a mi lugar de poder y equilibrio. Llevaba más de un año sin ir a conciertos regularmente -uno de tantos cambios que permití que me envolvieran- y volví a ellos completamente consciente de su importancia. El momento no pudo ser mejor.


The Great Wilderness nació con la mejor música que Pao había escrito hasta ese momento. Un puñado de canciones que servían como crónica de alguien construyendo felicidad con las piezas sueltas dejadas por el resquebrajamiento de la tristeza. Su sonido estaba lleno de optimismo pero totalmente impregnado de dolor y sabiduría. Su voz era finalmente la suya, su guitarra estaba totalmente domada y hacía justo lo que ella quería. Su banda era impecable. Los que fuimos testigos de ese momento damos testimonio: en ese año no había banda alternativa que pudiera ponerles un dedo encima.


Al toparnos en los conciertos de la era dorada del Lobo Estepario, Pao y yo fuimos conversando más y más. Ella estaba inmersa en su carrera, en su trabajo y en su banda, pero sacaba ratos para que chateáramos. Me contó de un montón de cosas que pasaron mientras no estuvimos cerca, me habló de Ada, me habló de sus gatos, de su casa. Me habló de toneladas de revistas de X-Men por leer, todas digitalizadas en su iPad. Me habló de su hermano, cada vez más grande. Le hablé de estar en medio de un gran cambio, de sentir que los cascos polares de mi vida se estaban derritiendo y cayendo al mar. Me acuerdo de estar en su casa hablando de que quería escribir, que quería escribir más porque sentía que me iba a ahogar si no lo hacía y sentir su apoyo incondicional llenar todo el espacio existente. En ese contexto de cercanía salió su segundo disco y este proceso lo vivimos juntos. Estuve logueado, chateando con ella mientras una a una iban subiendo las canciones a Bandcamp, preparando la gran revelación para la mañana siguiente. El disco sería otro clásico.


Durante el 2010-2011 -antes de su primer mini-gira al extranjero- los conciertos de The Great Wilderness fueron el centro emocional de la movida del Lobo Estepario. Eran los conciertos que reunían a la gente de las otras bandas frente a la tarima, todos juntos en una sola voz. Dentro de esa dinámica se grabo el video de su single Dark Horse, que era una celebración de ese sentimiento de comunidad y -viendo para atrás- de paso sirvió como su finale, su último instante de gloria. Fue un momento emocionalmente significativo y con mucho peso, algo que contrastaba radicalmente con la Paola de unos años antes. Cuando la conocí, Pao no se sentía como parte de la escena local. Creo que no se sentía parte de nada. Estaba en una especie de exilio auto-impuesto, totalmente ajena a todos los demás, algo que he notado mucho en gente creativa que arranca su vida pública sintiendo que está condenada a ser un outsider, sin entender aun que básicamente la escena entera es un outsider. Pero ahora empezaba a sentir el valor de la comunidad y a darse cuenta que era parte de una tradición que la precedía varias décadas y que ella estaba, con su trabajo, asegurándose que se extendiera varias décadas más.


Flash-forward unos años. El tercer disco de TGW sale en el 2013 después de inmenso sacrificio personal y una banda constantemente en crisis. Después de gastar dinero en viajes, desgastarse en sesiones interminables de grabación y mezcla, invertir recursos inexistentes en videos y perder la mitad de la banda en muy públicos -y terriblemente dolorosos- conflictos creativos y personales... el disco estaba terminado. Lo único que se mantiene intacto dentro de la banda son las guitarras de Jime y Pao, todo lo demás estaba erosionado y repleto de mala vibra. Completando el cuadro, lo que alguna vez fue una escena vibrante y viva estaba sufriendo un proceso de transformación, una generación de bandas que alguna vez fue muy unida se encontraba desperdigada y hasta en algunos casos, inerte. Ahora había bandas pensando en otra escala con otro tipo de necesidades y ambiciones, había expectativas insostenibles, había mucha presión para alcanzar algún tipo de éxito sin estar muy seguros si significaba algo más allá de menciones en blogs internacionales, conciertos para salones vacíos en otros países y entrevistas por internet ¿dónde calza The Great Wilderness en todo esto? ¿dónde quiere calzar Paola Rogue? ¿qué precio se está dispuesto a pagar para seguir nadando contra corriente en busca de algo que nadie tiene y que parece que nadie sabe qué es en realidad? ¿es para esto que estamos creando?


El 2014 fue un año silencioso. Creo que Pao ha estado lentamente re-descubriendo su amor por la música y re-evaluando cuales son las cosas que la hacen feliz realmente. Esto es puramente especulativo de mi parte, entonces por favor no tomen nada de lo que estoy diciendo como verdades absolutas. Creo que Paola ha perdido cualquier interés en ser adorada por fans locales o lejanos, que ha perdido el gusto por darle a su creatividad más importancia que a su paz interior. Siempre fue una creadora decidida, de opiniones fuertes y se rodeó de talentos similares con pasiones igualmente intensas, y por esto creo que algunos espacios creativos se fueron llenando de dolor y recuerdos complicados. De ahí la distancia.


La veo ahora mucho más entera y llena de optimismo. La he visto recuperar su cercanía con gente que ama con quien sostuvo dinámicas creativas conflictivas. La veo proteger el amor de gente con quien no puede crear sin entrar en debates acalorados. Creo que está cuidando puentes que construyó con muchos años de amor y trabajo, y que tal vez en algún momento perdió de vista. Gente que la entiende y la acepta por quien es. El cuidar el amor es un trabajo que requiere revisión constante y saber hacerse preguntas duras. Es fácil olvidar las cosas importantes y vivir a la defensiva, las cosas duelen menos. Confundir deslealtad con estar en desacuerdo, o confundir interés económico con interés genuino. Estas son lecciones duras que la vida hace bien en enseñarnos y debemos estar atentos. Somos para siempre trabajos incompletos.


Hace un año vivimos una de esas aventuras que lo marcan a uno, en el concierto de Paul McCartney. Me acuerdo de verla llorando como una niña, totalmente impactada y sobrecogida por la dulzura intensa del momento. Me acuerdo de verla cantar cada una de las canciones del disco nuevo, verla admirando los colores brillantes y la alegría de alguien que ha vivido tanto, ganado tanto y perdido otro poco. Creo que en ese momento entendió el valor de seguir adelante como artista, del trabajo creativo como algo que es su propia recompensa... pero que tal vez ese trabajo no debería requerir de equilibrios complejos ni compromisos, ni sacrificios absurdos. Tal vez era el momento de escucharse a ella misma y seguirse a ella misma, sin terceros ni heridos. Ver a alguien que hizo tanto acompañado de dos bandas legendarias, cada una significando una era, ver a ese creador trabajar ahora sólo, por puro amor por lo que hace, sin necesitar validación de ningún tipo, solo el querer conectar con la gente que quiere conectarse con él y entre sí... creo que eso pone las cosas en perspectiva. Hay una vida después de eso, hay amor después del amor.


Tal vez The Great Wilderness vuelva a tocar, no hay nada escrito, la banda no está ni siquiera separada en términos oficiales. Tal vez veamos a Pao reunirse con sus amigas y tocar improvisadamente sin avisarnos, pero sin forzar nada ni exigir nada. Hay que dejar el amor fluir y aprovechar lo más posible lo que tenemos ahora. No dejarse atrapar por nostalgias, sólo celebrar lo que brilla entre nuestras manos mientras lo dejamos ir, hacia el cielo. Es lo que es. Resistance is futile.

Lolita Piñata - EP I (2007)
Lolita Piñata - EP II (2008)
The Great Wilderness - Afterimages of Glowing Visions (2010)
The Great Wilderness - Tiny Monsters (2010)
The Great Wilderness - Dark Horse (sencillo) (2011)
The Great Wilderness - In the Hour of the Wolf (2013)
Paola Rogue - River Deep (sencillo) (2014)
Paola Rogue - The Young Ones (sencillo) (2015)
Paola Rogue - Belle (sencillo) (2015)

The Great Wilderness en bandcamp.
Paola Rogue en bandcamp.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tuanís escrito, Fo. Los tengo en el corazón aunque sea a la distancia. -Frank L.

Anónimo dijo...

Mae llegue a esta nota sobre Paola cargando un peso de nostalgia por tratar de escuchar a Señorita Maestra en el Myspace y que no sirvieran las canciones, después tuve la genial idea de buscarlos en Youtube y me acordé cuando aún era joven y pensaba que la música y las bandas de CR. eran todo lo que necesitaba para existir. Me puse a buscar y me acordé de Lolita Piñata y el resto es historia.

PD: estoy escuchando un bootleg de Continental en el Lobo Estepario mientras escribo esto.
PD2: el Lobo estaba cargado de reverb... Era como la moda no?! =)

Fo León dijo...

estimado anónimo,

cuando quiera puedo pasarle el disco de Señorita Maestra y el fantasmagórico y poco accesible SEGUNDO disco de Lolita Piñata. es cuestión que me haga llegar su correo electrónico.

ese bootleg de Continental grabado por el industrioso Ferreto es un objeto sumamente valioso. la versión de la canción de Spinetta no se consigue en ningún otro lado. a la vez, creo que es la única grabación existente del Abasto. atesórelo como nosotros atesoramos a Ferreto.

sobre el reverb: viera que común sigue siendo que le pidan reverb a las vocales en los conciertos. creo que es una moda que sigue bastante vigente. por suerte el limitado equipo del Lobo actual impide tales exigencias :)

f.

pd: justo hace un par de días alguien me dijo que el último párrafo de este texto era su párrafo favorito de todo lo que he escrito. fue muy conmovedor.