jueves, 11 de junio de 2015

Perra Pop Presenta: The Dead Deads


¿En qué momento olvidamos bailar?

No estoy muy seguro. Tengo mis teorías, pero bueno... tengo teorías sobre todo y por lo tanto eso no quiere decir nada. Sospecho que fue en algún momento entre la segunda mitad de los 70 y el comienzo de los 80. El rocanrol cuando nació en Costa Rica aun era considerado una música bailable, firmemente anclado dentro de esa estética y usado para ese efecto. Las bandas de rock tocaban en bailes, en fiestas. Eran esencialmente lúdicas, emocionantes, efímeras.

Creo que eso tuvo peso en la selección de los repertorios. Las bandas de rock, al igual que las bandas de tropical y las orquestas de los salones, llenaban su set de éxitos bailables. Eso era lo que la gente pedía, eso era lo que recibían. El rock aun se mantenía utilitario, efectivo. Aun el interés no se dirigía hacia el artista como tal y a su creación, si no que se enfocaba hacia la ejecución de los standards. La ciudad se llenaba de discotecas que creaban espacios para disfrutar esta música de esta forma. Esa era la interfase del rock: el baile.


Internamente el rock en los 70 estaba creciendo hacia espacios más reflexivos y elaborados, empujados por el crecimiento de la influencia del rock progresivo. Estas ambiciones buscaban legitimar el rock ante los ojos del público escéptico y ante la prensa conservadora, y a la vez extender la paleta usada por los músicos. A lo externo en Latinoamérica, la presión de los movimientos de Nueva Canción no solamente querían alejar la música popular de un rol meramente "decorativo" en las fiestas, si no convertirlo en un agente de cambio. El que mucha de la actividad rockera latinoamericana consistiese en conciertos en inglés de canciones extranjeras no ayudó a darle un lugar distinguido entre las nuevas generaciones, si no que lo convirtió en un símbolo de un pasado cercano "colonizado" y reforzó su estatus como algo superficial y desechable.

Todas estas tensiones internas y externas terminan por consolidar una nueva dirección. Las ambición y la necesidad de validación de los artistas se intensifica. Pasamos a una nueva forma de experimentar el rock y sus derivados, empezamos a tratarlo con respeto y crear espacios donde pudiésemos sentarnos a escuchar lo que pasaba con cuidado y detenimiento. La calidad de los compositores daba la talla y los instrumentistas eran aun mejores. Esto se convirtió poco a poco en una actitud dominante en la escena, principalmente en la escena especializada, entre rockeros. Aun las grandes audiencias puede que encontraran su ímpetu bailarín intacto, pero si el concierto era exclusivamente entre devotos, si la banda aun no había pegado y no era masiva, entonces... quietud.


Para los 90 ver gente bailando en conciertos de rock y rock alternativo era bastante inusual. Bandas como Gandhi, la Nueva P y Bruno Porter tenían bases de funk, salsa y son escondidas entre su rock que debieron inspirar algo más que gente con brazos cruzados asintiendo con la cabeza rítmicamente o una cadera oscilando ligerísimamente, pero no pasaba nada. El público incluso optaba por ver estas bandas sentados, concentradísimos, perdidos en la virtuosidad de sus intérpretes -creo que los primeros bailongos del Invisible de Gandhi se dieron efectivamente cuando saltó del under a los conciertos masivos después de sacar su primer disco-. No obstante en el under, en la escena metalera y la ska/punk, la llama seguía prendida a su manera, disimulada, encubierta por rituales que la volvían inofensiva para la masculinidad tradicional: el baile era una actividad impersonal, colectiva y violenta.

Sin embargo fue justamente de la escena under de donde saldrían los miembros de las primeras dos bandas abiertamente bailables del rock alternativo conteporáneo, sin ironía ni distanciamiento emocional, que traerían de vuelta el poder indiluído del baile a los escenarios rockeros: Los Cuchillos y Alphabetics. Cuando Los Cuchillos debutan en el 2006, lo más cercano a algo bailable eran las secciones más pop de los conciertos de Los Acetatos, que sin embargo serían interrumpidas por freak-outs psicodélicos o inesperados cambios melódicos. Los Cuchillos no tenían este problema. Los Cuchillos mantenían el beat constante y seguido sin parpadear, todas sus canciones diseñadas para electrizar a su audiencia y quitarle su timidez. Cuando los Alphabetics debutan cinco años después comparten una fórmula parecida, aunque un poco más amarrada a sus orígenes en el hardcore.


Este par de bandas modificaron las expectativas de las audiencias y liberaron las posibilidades en la mentes de los compositores. Ambas inmensamente populares, trazaron el camino para mucho del material que sería desarrollado por las generaciones próximas. Ave Negra, Los Waldners, GoGo Dancers, incluso un par de canciones de The Great Wilderness. Había un mundo de posibilidades en frente para las bandas nacionales y muchos espacios sin ocupar, sin explotar. The Dead Deads es justamente una exploración de los caminos que se han despejado ante el cambio de perspectiva; específicamente un intento de unir las corrientes separadas: la catársis del ritmo y la introspección de los juegos melódicos, el cuerpo y el alma. El balance en la Fuerza.

The Dead Deads es formado en el 2013 por Diego y Jose. Graban un demo juntos, algo conceptual y bastante progro en su descripción pero que flota por encima de las expectativas al incorporar una base rítmica agresivamente bailable y contagiosa. Poco después la banda incorpora al resto de su alineación y debutan formalmente de la forma más patriota posible: un 15 de Septiembre del 2013 en la legendaria Finca La Patria del super-legítimo gestor cultural Kevin León. Sacan su primer EP, Random Views, en el 2014 grabado por Daniel Ortuño y masterizado por Mario Miranda. A pesar del pedigrí de la producción y la calidad de las canciones, el disco no logra darles un espacio privilegiado en la escena y tienen que seguir luchando desde las trincheras. Sin embargo en vez de insistir ciegamente en una fórmula o dejar el proyecto a un lado, la banda evoluciona y graba de forma independiente un par de sencillos, incorporando elementos nuevos en su repertorio y creando dinámicas novedosas.


En este momento los Dead Deads son Alejandro Gonzalez en la voz y guitarra, Diego Cordero (Acertijo, Zigurats) en el bajo, Josué Arguedas (vicepresidente) en la batería y José Ramírez en la otra guitarra. Su sonido es ambiental, complejo y rico en armonías y juegos sutiles, mientras su base rítmica es implacable y precisa. Son de las pocas bandas locales que reflejan en su sonido un aprendizaje agresivo y atento de lo que sucede a su alrededor, donde sus primeros referentes son sus pares y su mirada no está fijada estrictamente hacia afuera del país, si no que están absorbiendo todo lo que la escena nacional está generando. Hay elementos en sus vocales y en algunas selecciones melódicas que crean referencias a otras eras del rock costarricense por su estilo y fraseo. A veces se siente como un gigante dormido que aun no termina de despertar, pero que poco a poco empieza a sacudirse, adquiriendo conciencia de tu tamaño y su fuerza, dándose cuenta que es ese raro híbrido entre música para bailar y música para sentarse a escuchar que llevamos años esperando.

Su tiempo en escenarios pequeños está contado.

The Dead Deads - The Animal Trip (demo) (2013)
The Dead Deads - Random Views (2014)
The Dead Deads - Thoughts (acústica) (sencillo) (2014)
The Dead Deads - Expecting (acústica) (sencillo) (2015)
The Dead Deads - Expecting (en vivo) (sencillo) (2015).

The Dead Deads en Bandcamp.
The Dead Deads en Soundcloud.