jueves, 7 de mayo de 2015

Perra Pop Presenta: Monte


Monte es Adrián Poveda, Franco Valenciano y Pablo Rojas. El primero es conocido por una seguidilla de bandas legendarias donde militó durante su juventud: Mod-Ska, UFO, Seka, Continental, Detectives Salvajes, todas dejando huella y marcando una época. El segundo es un genio (¡en serio!) en sus años formativos: Zópilot, Robertas, Monte... todo esto la antesala a una obra maestra, un fuerte olor a ozono antes de caer la tormenta fulminante con la que acaba el mundo. El tercero es la cara de una de las bandas más aclamadas e influyentes en recientes años: los Florian Droids, aunque algunos lo recuerdan por Noitom Pots o por la que vez lució un mohawk mientras tocaba en Calle Dolores (tocar en Calle es requisito para cualquier músico cartago que se respete).

Monte es una banda. Eso es indiscutible. Hay química y camaradería. Hay respeto y hay complicidad. Monte es una banda. Un ente vivo e inseparable.


La semilla de Monte, en cambio, fue un individuo, fue Adrián. Cuando Louie Imbach -su socio creativo de muchos años- implota, sus dos bandas con él tienen destinos fatales: Detectives Salvajes queda totalmente deshecha y Continental resulta mortalmente herida, pero ocupa resolver algunos pendientes antes de partir hacia donde sea que van las buenas bandas al morir. Detectives se gestó y murió en la 232: Casa del Árbol, un proyecto de gestión cultural -adelantado a su tiempo- que montamos entre algunos amigos, entre ellos Max Ortuño, Siki Imbach, Louie y Adrián. En ese espacio se grabó el Adiós Futuro de Seka, el Cairos Papasquiaro de Detectives y el segundo disco de Demorama -actualmente inédito- que incluye los bajos de nuestro querido Juan Velasco, terminados de grabar unos días antes de partir hacia donde sea que van los buenos amigos al morir.


Continental siempre fue una banda volátil -cosa que se reflejaba en sus impresionantes conciertos-, una mezcla violenta plagada por una inconstancia trágica que la convirtió en la ballena blanca del alternativo costarricense, y el colapso de Detectives -después de una existencia breve y meteórica- dejó claro que se ocupa romper el ciclo e intentar algo diferente, algo estable. Adrián busca un socio nuevo, alguien que ancle su explosividad creativa y canalice su pasión intensa en vez de potenciar ambas. El opuesto casi matemático de Louie era Stefano Giustiniani, baterista de una banda llamada Paprika. Conocido como Teto, Stefano es un músico preciso y poderoso. Adrián no quiere retomar Detectives, si no crear algo limpio, fresco. Los ensayos arrancan con gran urgencia en la Casa del Árbol, motivados por la escena que está naciendo a unas cuadras de distancia alrededor del Lobo Estepario en el 2010. Una lección sencilla: a la vida no hay que aguantarle ni mierda.

El debut de Monte fue efectivamente en el Lobo, durante la era dorada de la generación Sí San José. De inmediato graban su disco debut en los estudios de Autómata. El disco sale un Septiembre lluvioso, en la misma semana que muere nuestro querido Mike Cuevas -personaje esencial de la vida nocturna y artística capitalina- y su sonido nos consoló y abrazó. El disco provocó el deleite absoluto de la escena alternativa, y causó confusión y perplejidad en la audiencia rockera tradicional que no entendía la mezcla, la composición ni la estética. Poco después, al empezar a consolidarse Monte, Teto tiene que irse del país ante una oportunidad profesional imposible de dejar pasar. Al mismo tiempo Continental entra en su recta final, un paciente en estado terminal.


Esta vez hay algo diferente: la partida de Teto se da en armonía, dejando a Monte repleto de energía positiva y hermosa. Monte debe continuar, no hay necesidad de quemar todo y empezar de nuevo. Hay una semilla de amor y empatía que echó raíz y que debe seguirse alimentando. Entra Franco -quien, subrayo, es un genio- y nace Monte como lo conocemos en la actualidad, con la bendición incondicional de Teto.

Hay un documento que captura este momento de transición. Adrián, Daniel Ortuño (Los Waldners, Alta Costura) y otro puñado de suicidas ilusos de la escena alternativa se lanzan a grabar un disco juntos, un muestrario generacional, una fotografía de nuestras vidas: Sí San José. En ese disco se graban las dos últimas canciones de Continental, sirviendo como epitafio y despedida de una era. Ahí mismo se graban las dos primeras canciones del Monte conformado por Adrián y Franco. Principios y fines, los ciclos de la vida, una moneda en el aire con sus dos caras alternando.


Esta versión tarda un rato en asentarse, pero una vez que lo hace su sonido es bestial. Crece en reconocimiento y recibe cariño de los lugares más inesperados: el poeta Luis Chaves les pide tocar en la presentación de uno de sus libros, la cineasta Paz Fábrega les hace un video inolvidable, el músico español Fajardo les propone hacer un disco conjunto. Con mucho esfuerzo se financian una mini-gira por España donde expanden sus ideas de lo posible. En Costa Rica tocan en un lote baldío y convocan a un grupo de voluntarios para cortar el césped y pintar los muros a su alrededor. Tocan acústicos en fuentes de parques públicos. Se convierten en una parte indispensable de nuestra ciudad, la celebran en sus canciones, la inmortalizan en un video. También sacan el tiempo para apoyar y aconsejar a las bandas emergentes, y para ayudar a crear espacios nuevos para la escena musical.


Hace poco Monte decidió grabar un segundo disco, esta vez en los estudios Lúcuma de los Florian Droids, dirigido por el tecladista Jorge Guri. Esperando salir solamente con un disco, terminan saliendo con un integrante nuevo. Algo así como un embarazo inesperado que cambia la vida para bien. Así entra Pablo, de forma nada dramática y muy confortable, un eslabón más en una cadena de amor que poco a poco nos va conectando. Poco después se suben los tres a un avión y se van a México, invitados por el Festival NRMAL. Regresan con la panza llena de tacos y con un mini-documental de su tiempo allá.


Ocupo que entiendan que ninguna de estas cosas es fácil. Se requiere energía, compromiso y una tenacidad impresionante para concretar sueños de este tipo. Monte es una banda. Monte es el presente de Adrián y Franco y Pablo, pero también creo que Monte es el futuro del rock nacional, si ustedes quieren poner atención y escuchar las lecciones que están tratando de enseñarles. El talento sobra en esta ciudad, pero no la tenacidad y mucho menos el compromiso. Para llegar lejos se ocupa una ética laboral infatigable y una generosidad profunda. Se ocupa amor. Se ocupa creer en la gente y creer en lo que se hace. Se ocupa no aguantarle ni mierda a la vida.

Monte - Monte EP (2011)
Varios - Si, San José (2011)
Monte - Split Monte-Fajardo (2012)
Monte - San José (sencillo) (2015)

Monte en bandcamp.
Monte en soundcloud.